El estado del aire en Nueva York.

El estado del aire en Nueva York. Reuters

Mundial de fútbol 2026

La gran amenaza de la final del Mundial no está en el césped: Nueva York respira un aire nocivo por los incendios

Los incendios en Canadá han cubierto la ciudad con una densa nube de humo que preocupa a la FIFA.

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La final del Mundial 2026 entre España y Argentina llega rodeada de una preocupación inesperada. A dos días del partido, el principal foco de atención no está en el estado del césped ni en las alineaciones, sino en la calidad del aire.

Nueva York y Nueva Jersey permanecen bajo una intensa nube de humo procedente de los incendios forestales que asolan Canadá. La contaminación se ha disparado hasta niveles considerados perjudiciales para la salud, incluso entre personas sin patologías previas.

Las autoridades sanitarias han recomendado limitar la actividad física al aire libre. También aconsejan el uso de mascarillas de alta protección y permanecer en espacios cerrados siempre que sea posible, especialmente en los momentos de mayor concentración de partículas contaminantes.

El problema tiene su origen en los cientos de incendios activos que continúan propagándose por distintas regiones de Canadá. Los fuertes vientos han desplazado el humo hacia el noreste de Estados Unidos, cubriendo ciudades como Nueva York con una espesa bruma.

Las partículas más preocupantes son las conocidas como PM2,5. Su reducido tamaño les permite penetrar profundamente en los pulmones e incluso alcanzar el torrente sanguíneo, aumentando el riesgo de problemas respiratorios y cardiovasculares.

La cuidad de Nueva York cubierta por la humareda.

La cuidad de Nueva York cubierta por la humareda. Reuters

Las imágenes de los últimos días muestran un cielo grisáceo sobre Manhattan y una visibilidad reducida en distintos puntos de la ciudad. Un escenario muy distinto al esperado para albergar el evento deportivo más importante del planeta.

De hecho, la calidad del aire es de 185, 20 veces peor que días anteriores y las autoridades recomiendan el uso de la mascarilla.

La selección española ya se encuentra concentrada en Nueva Jersey preparando la gran final. Argentina también ultima su puesta a punto en la zona, mientras ambos equipos siguen muy de cerca la evolución de las condiciones ambientales.

Los entrenamientos podrían verse condicionados si la calidad del aire empeora. Aunque los futbolistas son deportistas de élite, realizar esfuerzos de máxima intensidad en estas circunstancias puede incrementar la exposición a partículas nocivas.

Jugadores españoles durante el entrenamiento.

Jugadores españoles durante el entrenamiento. Reuters

Pese a la preocupación, la FIFA mantiene por ahora la programación prevista para la final. El organismo sigue la evolución de la situación junto a las autoridades locales, pero no contempla cambios en el encuentro.

La lluvia sale al rescate

Pese a la preocupación, las previsiones meteorológicas invitan al optimismo. Los modelos apuntan a lluvias intensas durante el sábado y a la llegada de un frente frío en la madrugada del domingo, un cambio que debería desplazar buena parte del humo acumulado.

Por ese motivo, ni las autoridades locales ni la FIFA contemplan, por el momento, un escenario de aplazamiento del encuentro entre España y Argentina.

La cuidad de Nueva York cubierta de humo por los incendios en Canadá.

La cuidad de Nueva York cubierta de humo por los incendios en Canadá. Reuters

Sin embargo, los expertos recuerdan que la evolución de la nube de humo depende en gran medida de la dirección del viento y de las condiciones atmosféricas.

¿Cuándo podría aplazarse la final?

Aunque la FIFA no ha hecho público un protocolo específico para el Mundial, el AQI (Air Quality Index) es la referencia que habitualmente utiliza el fútbol profesional para evaluar el riesgo de jugar con altos niveles de contaminación.

A partir de 100 puntos se introducen pausas adicionales de hidratación y se extreman las precauciones. Si supera los 150, los equipos deben disponer de oxígeno junto a los banquillos y coordinarse con las autoridades sanitarias.

Cuando el índice se aproxima a los 180 o 200 puntos, los protocolos contemplan estudiar un posible aplazamiento del partido tras una evaluación médica sobre el terreno.

Por encima de los 200, la recomendación pasa a suspender o posponer el encuentro.

Algo que se espera que no ocurra y que se pueda jugar la final del Mundial sin ningún tipo de contratiempo.