Leo Messi, a la izquierda, Sheila Ebana y Lamine Yamal, de bebé, en Barcelona en 2007

Leo Messi, a la izquierda, Sheila Ebana y Lamine Yamal, de bebé, en Barcelona en 2007 Joan Monfort Unicef

Mundial de fútbol 2026

La historia detrás de la foto de Messi bañando a Lamine: 19 años después se verán las caras en la final de un Mundial

Este domingo, el astro argentino y el futbolista que aspira a sucederle compartirán por primera vez escenario con el título mundial en juego.

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Hay imágenes que parecen esconder un guion caprichoso del destino, como si el fútbol tuviera su propia mitología escrita de antemano.

En 2007, un jovencísimo Lionel Messi, que todavía estaba lejos de ganar sus ocho Balones de Oro, sostenía con cierta timidez a un bebé de pocos meses en una bañera de plástico. Ese niño era Lamine Yamal.

Hoy, casi dos décadas después de aquel entrañable momento inmortalizado por el fotoperiodista Joan Monfort, la anécdota da un salto directo a la leyenda.

Este domingo 19 de julio, el futbolista que bañaba al niño y aquel pequeño bebé se verán las caras en la gran final del Mundial que enfrentará a España y Argentina.

Una 'bendición' divina

La imagen que ha dado la vuelta al mundo nació fruto de una bonita e improbable casualidad. Todo formaba parte de una iniciativa benéfica impulsada por el diario Sport y UNICEF para elaborar un calendario solidario de cara al año 2008.

La familia de Lamine, que residía en el humilde barrio de Rocafonda, en Mataró, ganó un sorteo vecinal cuyo premio era, precisamente, posar con un jugador de la plantilla culé.

Por aquel entonces, Messi, en su cuarta temporada con el primer equipo del FC Barcelona, era un chico extremadamente introvertido. Los testigos de la sesión recuerdan que al principio no sabía muy bien cómo interactuar con el pequeño Lamine, de apenas seis meses.

Finalmente, un simpático patito de goma, el agua tibia y un par de sonrisas del bebé lograron romper el hielo bajo la atenta y divertida mirada de Sheila Ebana, la madre de la actual estrella de la selección española.

Aquella peculiar escena permaneció prácticamente en el olvido durante más de quince años, hasta que en plena Eurocopa 2024, el padre de Lamine, Mounir Nasroui, la rescató del baúl de los recuerdos publicándola en sus redes sociales. "El comienzo de dos leyendas", escribió junto a la imagen.

Ante un Lamine en plena explosión de precocidad futbolística, los aficionados no tardaron en viralizar la fotografía, señalando poéticamente la escena como el día en que el astro argentino "bendijo" a la gran joya de La Masía.

Primer cara a cara

Mientras Messi continuaba una carrera de ensueño en la que acabaría coronándose campeón del mundo, aquel bebé fue creciendo a una velocidad meteórica.

Lamine ingresó en la cantera del Barça con solo siete años, pero sus caminos nunca llegaron a cruzarse sobre el césped; cuando el canterano debutó con el primer equipo a la asombrosa edad de 15 años, el crack de Rosario ya se había marchado a París.

Por ello, la gran cita mundialista de este domingo tiene un componente histórico añadido: será la primera vez en toda su vida que compartan terreno de juego en un partido oficial, aunque esta vez lo harán defendiendo banderas opuestas.

Recientemente, el propio Lamine bromeaba recordando la famosa imagen: "He crecido un poquito, y Leo también", comentaba, mientras dejaba claro su anhelo de cruzarse con su ídolo tras no poder coincidir en la ansiada Finalissima. "Ojalá sí que pueda enfrentarme a él en una final".

Su deseo se ha cumplido en el escenario más imponente del planeta. Este domingo, el círculo se cerrará definitivamente.

El monarca que ha dominado el fútbol mundial durante dos décadas se medirá ante el prodigio destinado a recoger su testigo, en un cara a cara histórico que se gestó, de la forma más tierna posible, en una pequeña bañera de plástico hace 19 años.