Julián Álvarez celebra su gol contra Suiza.

Julián Álvarez celebra su gol contra Suiza. REUTERS

Mundial de fútbol 2026

Julián Álvarez sale al rescate de Argentina en la prórroga ante Suiza para sellar el billete a las semifinales del Mundial

El delantero marcó en el 112' para romper el muro de un combinado suizo que jugó 50 minutos con un jugador menos. Argentina buscará el pase a la final ante Inglaterra.

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Argentina sigue jugando a la ruleta rusa y, de momento, todo le sigue saliendo de cara. Esta vez el héroe fue Julián Álvarez. El crack que faltaba por aparecer en este Mundial lleno de mística para la Albiceleste.

El todavía delantero del Atlético de Madrid salió al rescate de los suyos con un gol sublime en el 112' que acabó con el sueño mundialista de Suiza (3-1). Un disparo desde la frontal, con rosca al palo largo y que se coló en la escuadra haciendo imposible la estirada de Kobel.

Ganó Argentina, que sudó la gota gorda para superar al bloque suizo que jugó con inferioridad desde el minuto 72 fruto de una expulsión de Embolo por una segunda amarilla por simulación revisada por el VAR.

Un nuevo milagro de la selección argentina que sigue superando escollos con más corazón que fútbol. El siguiente paso será Inglaterra. El penúltimo para volver a ser campeones del mundo, pero sin duda el más complicado hasta la fecha.

Espantar fantasmas

Arrancó el encuentro con una Suiza valiente y atrevida. El conjunto helvético saltó al césped con la firme intención de morder arriba, presionando la salida de balón argentina e intentando imponer condiciones desde los primeros compases.

Sin embargo, el ímpetu suizo se desmoronó muy pronto ante la demoledora pegada de los campeones del mundo. Corría el minuto 10 cuando Argentina demostró, una vez más, que la pizarra y las jugadas a balón parado son una de sus mayores virtudes en este Mundial.

Leo Messi botó un córner milimétrico al primer palo y Alexis Mac Allister, con un testarazo impecable, cruzó el esférico al palo largo para batir al guardameta. Un golazo de manual que cambió por completo el guion del partido.

Este zarpazo tempranero inyectó una dosis enorme de paz en las filas de la Albiceleste. Con el marcador a favor, el equipo logró ahuyentar de golpe los fantasmas de Egipto, ganando una tranquilidad vital para manejar los tiempos a su antojo.

A partir del gol, el ritmo del partido cayó en picado. Se vio una primera mitad espesa, con pocas ocasiones en las áreas y una circulación previsible.

Suiza asumió el protagonismo de la pelota y disfrutó de un mayor porcentaje de posesión, pero fue un dominio absolutamente estéril. El mediocampo helvético no encontró líneas de pase y fue incapaz de hacer daño a la zaga argentina.

En definitiva, se jugó a lo que quiso Argentina: que pasaran muy pocas cosas. El equipo durmió el choque con oficio y personalidad, marchándose al descanso con la ventaja mínima y el partido exactamente en el escenario que más le conviene.

Suiza necesitaba agitar el avispero y su puesta en escena tras el paso por los vestuarios fue convincente. Si bien se tomó unos minutos de cierto respeto, el tramo del 60' al 70' fue un acoso y derribo constante que acabó con premio.

El primero en avisar fue Ndoye con un cabezazo desde el interior del área que obliga al Dibu Martínez a hacer una buena estirada. En la siguiente acción el portero argentino volvió a detener un buen remate, esta vez de Xhaka. Sin embargo, no pudo sostener el tercer envite suizo.

Ndoye recibió en el perfil izquierdo, tiró una pared con Ricardo Rodríguez y se plantó en el área para batir por debajo de las piernas al portero de la Albiceleste. Un golpe que dinamitó la eliminatoria con más de 20 minutos por jugarse.

Una roja de VAR

Espoleados por el gol, los suizos fueron a por el tanto de la remontada. Sin embargo, todo cambió por una polémica expulsión de Embolo en el 72'. Pinheiro, árbitro portugués, mostró la amarilla a Paredes por una falta sobre Embolo pero, el VAR le llamó al monitor para revisar la acción.

En ella, se vio claramente el piscinazo del delantero suizo. Pinheiro no dudó y retiró la cartulina a Paredes para enseñársela a Embolo. Era la segunda para el atacante helvético que acabó expulsado. Se fue llorando con una mezcla de incredulidad y culpa.

La roja cambió el partido, Suiza se parapetó en su área y Argentina se volcó en busca del gol del triunfo. Sin embargo, los de Scaloni apenas pudieron inquietar a Kobel y el choque quedó inevitablemente abocado a la prórroga.

El momento Julián

El partido y también el Mundial esperaban la aparición de Julián Álvarez. El delantero del Atlético, en boca de todos más por su futuro que su rendimiento en el campo, salió al rescate de Argentina en el momento más crítico.

Apenas restaban ocho minutos para la tanda de penaltis y 'La Araña' se sacó un latigazo desde el pico del área directo a la escuadra. Una obra de arte que llevó a Argentina a las semis del Mundial.

Lautaro Martínez celebra su gol contra Suiza.

Lautaro Martínez celebra su gol contra Suiza. REUTERS

Ya con Suiza totalmente volcada llegó la sentencia. Robó Julián que puso a correr a Almada. El mediapunta se equivocó en su decisión de disparar, pero el rechace le cayó a Lautaro Martínez que no perdonó y provocó el delirio argentino.

Ganó la Albiceleste que sigue soñando con el bicampeonato del mundo. Los de Scaloni siguen sobreviviendo y el miércoles tendrán su hueso más duro de roer hasta el momento: Inglaterra.