Luis de la Fuente, sonriente en el partido ante Bélgica.

Luis de la Fuente, sonriente en el partido ante Bélgica. REUTERS

Mundial de fútbol 2026

Luis de la Fuente vuelve a frotar la lámpara: la apuesta por Fabián y el as de Mikel Merino para acariciar las semifinales

Cada cambio que introduce el seleccionador nacional le sale mejor que el anterior, y ya arrastra una gran cantidad de éxitos a sus espaldas.

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Es como si tuviera una bola de cristal para leer el futuro, como si supiera que cada paso que va a dar le va a salir bien. Luis de la Fuente mueve hilos en la Selección con una confianza impresionante, y casi todas sus decisiones siempre tienen éxito.

No es casualidad. Ni por asomo. El historial habla por sí solo, y el partido de cuartos de final contra Bélgica fue un nuevo tanto que el riojano se apuntó para su cada vez más dilatado historial. Pero sin sacar pecho, como siempre, en su línea.

En esta ocasión fue la complicada decisión de dejar a Pedri en el banquillo para darle la alternativa a Fabián. El gol del jugador del PSG no fue solo oportunismo, fue la demostración de que Luis de la Fuente sabe cosas que el resto no alcanzamos a ver.

Luis de la Fuente se abraza con todo su staff.

Luis de la Fuente se abraza con todo su staff. REUTERS

Tiene al grupo en el bolsillo, y cuando los jugadores están a muerte con un entrenador resulta un cóctel cuyo resultado es una fe inquebrantable. Quizás de esta manera se puedan explicar las dos últimas victorias del combinado nacional.

Fabián, Mikel Merino o Pedro Porro son solo algunas de sus exitosas elecciones en lo que va de Mundial. Y así, España ya está en las semifinales del Mundial bajo la batuta de un seleccionador del que unos dicen que tiene una 'flor', aunque la realidad es que esté más cercano a ser un genio sentado en un banquillo.

La apuesta de Fabián

Un par de horas antes del partido contra Bélgica saltó la sorpresa. Un solo cambio en la alineación con respecto al partido contra Portugal, pero vaya modificación.

Pedri se quedó en el banquillo y Fabián pasaba a ocupar su lugar. Arriesgada decisión, sin duda, pero sobre todo valiente. El canario firmó una actuación muy discreta en los octavos de final, y no venía mostrando precisamente su mejor fútbol en este Mundial.

Aun así, sentarle suponía dejar fuera del césped al cerebro de la Selección, a ese que, cuando funciona, hace que bailen los otros diez jugadores que están a su alrededor. Inmediatamente la lupa pasaba a estar sobre Fabián.

España no se resintió lo más mínimo de la ausencia de Pedri en el verde. Asumió el mando del partido y, de hecho, se adelantó ante Bélgica.

El autor del gol no fue casualidad. Fabián cazó un rechace dentro del área y puso el 1-0 para el combinado nacional. Tenía que ser él, precisamente el hombre por el que Luis de la Fuente había apostado ciegamente en un momento tan crítico de la competición.

Fabián se entendió bien con Rodri en el centro del campo. También con Olmo o Baena cuando tuvo que enganchar con ellos, y además dejó claro que sabe pisar área y tiene oportunismo para desatascar un partido. Todo eso lo interpretó a la perfección el seleccionador.

En la segunda parte llegó el momento del cambio. Roles invertidos. Pedri al campo y Fabián al banco. Y el canario firmó mejores minutos saliendo desde el banquillo que en los encuentros anteriores siendo titular. Quizás esto le sirva también para recuperar la confianza.

El milagro de Mikel Merino

A Luis de la Fuente le salen bien hasta los tiempos que marca con los cambios. Los introduce en el momento preciso, allí cuando las sustituciones pueden tener un mayor impacto sobre el devenir del partido.

Quizás el resto de los mortales llevaba un buen tiempo pidiendo la presencia de Mikel Merino en el césped viendo que España no conseguía doblegar a Bélgica. Sin embargo, De la Fuente aguantó hasta el minuto 86 para darle entrada. 'A buenas horas', pensaron muchos. Pero el seleccionador lo tenía medido.

España celebra el gol de Mikel Merino ante Bélgica.

España celebra el gol de Mikel Merino ante Bélgica. REUTERS

Como sucedió en el partido ante Portugal, Merino fue decisivo con muy poco tiempo efectivo de juego. Apareció en la posición de '9', como si fuera un delantero nato, y mató el partido sin dejar capacidad de reacción al rival.

Dos golpes determinantes del navarro en el torneo, en los momentos más críticos de la Copa del Mundo. Es la apuesta de Luis de la Fuente. Dice que es "injusto" que sea suplente, pero él tiene un plan y las piezas las sigue encajando a la perfección para que el puzle luzca precioso.

Sus otros aciertos

Lo de Bélgica fue tan sólo el último ejemplo de las decisiones exitosas de Luis de la Fuente, pero carga con otras muchas a sus espaldas. Incluso ha sabido sofocar fuegos, como el debate de la portería, del que ya nadie se acuerda en las semifinales del Mundial.

Otra clara apuesta del seleccionador es la de Pedro Porro como su hombre de confianza en el lateral derecho. Llorente arrancó el torneo como titular, y ambos llegaron a alternar protagonismo, pero ahora mismo es el del Tottenham el que tiene ganada la partida.

Porro marcó contra Austria y ante Bélgica fue determinante en la acción del primer gol contra Bélgica. Está en un gran momento de forma.

Pedro Porro consuela a Seys, de Bélgica.

Pedro Porro consuela a Seys, de Bélgica. REUTERS

Su elección tiene similitudes a la de Cucurella en la pasada Eurocopa. Cuando el público clamaba por ver a Grimaldo como titular en el lateral izquierdo, De la Fuente se empeñó en darle la titularidad a Cucurella. El resultado es de sobra conocido, asentado en la Selección, uno de los mejores laterales zurdos del mundo y recién fichado por el Real Madrid.

Por estas y muchas otras decisiones Luis de la Fuente se ha ganado, como poco, el beneficio de la duda a cada cosa que inventa. Conoce mejor que nadie al grupo, y está a dos partidos de bordar la segunda estrella sobre el escudo de España.