Charles De Keteleare celebra un gol contra EEUU.

Charles De Keteleare celebra un gol contra EEUU. REUTERS

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De Ketelaere, la baza belga ante España: el prodigio del tenis que quería ser abogado y acabó brillando como futbolista

El mediapunta de 1.92 metros de la Atalanta le ha quitado el puesto a Lukaku y se desquitó ante EEUU en cuartos con un doblete.

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El fútbol de élite suele moldear a sus estrellas bajo un único patrón desde la infancia, pero la historia de Charles De Ketelaere rompe con todos los moldes preestablecidos.

El espigado mediapunta belga se presenta ahora como la gran amenaza para la selección española en un duelo de alta tensión. España llega a la cita presumiendo de un cerrojo inquebrantable; su zaga es un auténtico muro que todavía no ha encajado un solo gol en lo que va de torneo.

Sin embargo, para derribar certezas monolíticas, Bélgica confía en un futbolista con una mente diferente. Un joven que cambió las raquetas y los códigos penales por las botas de tacos.

Antes de convertirse en el referente ofensivo de los 'Diablos Rojos', De Ketelaere apuntaba a ser el heredero del tenis belga. Con apenas diez años, ya se coronaba como campeón de Flandes, mostrando una elegancia innata en la pista.

Sin embargo, la implacable soledad del tenis acabó por asfixiarlo. El propio jugador confesaría años después que no sabía gestionar la frustración de depender únicamente de sí mismo cuando las cosas salían mal.

El fútbol le ofreció el refugio del colectivo, la red de seguridad de un equipo donde compartir las cargas. Esa madurez intelectual también la trasladó a los libros: mientras debutaba en la Champions League frente al Real Madrid o el PSG, Charles compaginaba los entrenamientos de alto rendimiento con la carrera de Derecho en la universidad.

De la crítica a la redención

La trayectoria del belga, sin embargo, no ha sido un camino de rosas. Su explosión en el Club Brujas y su posterior y complicado paso por el Milan estuvieron acompañados de una lupa mediática asfixiante.

El punto más crítico llegó con la selección absoluta. Tras una Copa del Mundo en la que Bélgica decepcionó profundamente y quedó eliminada antes de lo previsto, las feroces críticas de la prensa y de los aficionados locales se cebaron con él.

Se le acusó de falta de carácter, de indolencia y de no dar el paso al frente que el relevo generacional de la 'Generación de Oro' exigía. De Ketelaere fue señalado injustamente como el reflejo de una transición fallida.

Pero el fútbol, al igual que el tenis, siempre ofrece una oportunidad de revancha. El punto de inflexión definitivo llegó recientemente en este mismo torneo. Cuestionado y partiendo bajo una enorme presión popular, el atacante de la Atalanta se desquitó por completo en el trascendental encuentro ante Estados Unidos.

Con un soberbio doblete cargado de plasticidad, potencia y oportunismo, no solo clasificó a su país para las rondas eliminatorias, sino que silenció de golpe todas las dudas sobre su liderazgo. Aquella actuación le devolvió la confianza necesaria para asumir el rol de líder que hoy ostenta.

Ahora, el destino le pone enfrente el reto más mayúsculo de su carrera: la inmaculada defensa de España. Con su imponente 1,92 de estatura y una zancada privilegiada, De Ketelaere se perfila como la baza aérea idónea para agrietar el orden defensivo de los de De la Fuente.

No es solo un rematador de área al uso; su pasado tenístico le otorgó una coordinación corporal y una lectura de los espacios en el aire que lo convierten en un elemento indescifrable para los centrales rivales.

Bélgica buscará su cabeza y su clarividencia entre líneas para romper una imbatibilidad española que parece eterna. Aquel niño tímido que quería ser abogado y se agobiaba en las pistas de tenis tiene hoy en sus botas, y en su juego aéreo, la ley para dictar sentencia.