Los jugadores de Colombia celebran el gol de Jhon Arias ante Ghana.
Colombia supera con lo justo a una estéril Ghana y se cita con Suiza en los octavos de final
Un solitario gol de Jhon Arias en la primera mitad fue suficiente para decantar un partido flojo por parte de ambas selecciones.
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Llegados a este punto, ganar es lo único importante. Así de medio lleno ve el vaso Colombia después de lograr el pase a los octavos de final ante Ghana en un partido discreto. [Así vivimos la victoria de Colombia ante Ghana en el Mundial]
Un solitario gol de Jhon Arias fue suficiente para decantar el choque y mandar a los cafeteros a los octavos de final donde ya espera Suiza. El país se ilusiona y pensando más allá incluso ve un cruce con Argentina en cuartos de final. Por qué no soñar.
Colombia fue mejor que Ghana, y eso que no firmó precisamente su mejor partido en el Mundial. El combinado africano cayó con merecimiento, no propuso nada y se marchó para casa apenas sin levantar la voz en el partido.
HOY JUEEGA LA SELE 🇨🇴
— DAZN España (@DAZN_ES) July 4, 2026
Y JHON ARIAS ACABA DE METER ESTE GOL 💥 #DAZNMundial #FIFAWorldCup pic.twitter.com/YSF48utIux
Lesiones y Jhon Arias
Aunque Colombia enseguida iba a tomar el mando del partido, el primer susto en el cuerpo alteró sus latidos. Thomas Partey, que no pudo jugar el primer partido de su selección porque Canadá le denegó el visado, rozó el gol con un trallazo desde fuera del área.
Aquello fue, no obstante, simplemente un espejismo del combinado africano, que enseguida iba a pasar a estar a merced de James Rodríguez y compañía.
Las cosas, pese a todo, siguieron torciéndose para los cafeteros. Con tan sólo siete minutos jugados John Córdoba dijo 'basta'. Una lesión muscular tuvo la culpa. Ingresó en su lugar Luis Suárez, pero aquello trastocaba inevitablemente los planes colombianos.
Luis Díaz, ante Senaya.
Pero para no andar a la zaga, poco después Ghana siguió el mismo camino. En este caso fue Senaya el que, tras una acción con Luis Díaz, también se resintió y tuvo que abandonar su lugar en el césped.
No se había jugado nada, no había sucedido absolutamente nada, y ya había dos caídos en combate.
Entonces Colombia decidió que tenía que tomar el mando. Y a la primera acertó. Perfecta jugada colectiva, buena maniobra de Luis Suárez, centro al segundo palo y remate de Jhon Arias. Estaba libre de marca, pero la puso con clase abajo.
Los colombianos celebran el gol de Jhon Arias.
Era la primera acción realmente peligrosa del combinado de Néstor Lorenzo. A partir de ahí, se vieron buenos minutos, esos que dejan claro cuál es el sello del seleccionador argentino y que está haciendo soñar al país.
Buenas combinaciones por el carril central, circulaciones al primer toque, y un disparo de Luis Díaz a la media vuelta para intentar el segundo. Parecía que sólo había un equipo, porque Ghana no daba señales de vida.
Tras la pausa para la hidratación de nuevo cambió el decorado. Los africanos se rearmaron, se convirtieron en un equipo más compacto que se atrevía a pisar campo contrario.
Semenyo pelea por un balón.
Le faltó colmillo, sí, porque sus intentos no fueron precisos, pero se activaron Semenyo, Ayew e Iñaki Williams, la tropa que necesitaba el equipo.
Aun así, antes del descanso pudo llegar el segundo de Colombia en un atisbo de reacción. Gran jugada con los dos laterales atacando a la vez, Muñoz la puso desde la derecha y Mojica remató en el segundo palo. Su testarazo, picado, parecía que entraba, pero el paradón de Ati Zigi mantuvo vivos a los suyos para la segunda parte.
Ghana, sin reacción
No fue el partido más espectacular del Mundial antes del descanso, ni lo fue después. No cambió demasiado el escenario. Colombia quería que pasaran pocas cosas y Ghana era incapaz de generar por sí misma algo que alterara el orden.
En el arranque Gustavo Puerta buscó sorprender después de un córner sacado en corto, pero Ati Zigi le negó el gol con una buena intervención.
Apretó entonces Colombia, viendo que podía matar el partido. El robo de Luis Suárez provocó la contra y el remate final de su tocayo, de Luis Díaz, para marcar. Sin embargo, estaba más adelantado, así que el gol no subió al marcador.
Carlos Queiroz, cabreado.
Poco después, un nuevo robo de Colombia mientras Ghana trataba de salir terminó en la asistencia de Puerta para Luis Díaz, pero el delantero no supo definir con todo a favor. De nuevo se topó con la sombra de Ati Zigi.
Pasaban los minutos y Ghana seguía siendo un equipo impotente. No encontraba el camino del gol, ni siquiera la manera de intimidar mínimamente a su rival. Tampoco los cambios de Queiroz surtieron efecto.
Ayew y Gustavo Puerta pelean un balón.
Colombia perdonó el segundo en el tramo final. Un cabezazo de Davinson Sánchez o un brutal cañonazo de Quintero pudieron matar el partido antes de tiempo.
Ghana estaba muerta. A merced completamente de Colombia, sin pisar ni siquiera campo contrario en el tiempo añadido. Adiós al torneo por la puerta de atrás. Colombia ya piensa en Suiza y los octavos de final.