Los jugadores de Suiza celebran un gol contra Argelia.

Los jugadores de Suiza celebran un gol contra Argelia. REUTERS

Mundial de fútbol 2026

Suiza no da opción a Argelia y sella su pase a los octavos del Mundial donde ya espera a Ghana o Colombia

Embolo abrió la lata en los primeros 10 minutos y Ndoye puso la sentencia en la primera jugada de la segunda parte.

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Suiza ha derribado un muro histórico en el Mundial de una manera tan sólida como incontestable. Con un solvente triunfo por 2-0 frente a Argelia la selección helvética certificó este jueves su clasificación a los octavos de final, logrando por primera vez superar una ronda de eliminación directa.

Sin demasiado tiempo para celebraciones, la "Nati" ya otea en el horizonte su próximo compromiso del martes 7 de julio, donde volverá a jugar en Vancouver frente al ganador del cruce de este viernes entre Colombia y Ghana.

A pesar del idílico desenlace para los suizos, el arranque del encuentro tuvo un guion muy diferente, con una Argelia que saltó al césped dispuesta a mandar y que asustó primero gracias a la velocidad de Rafik Belghali por el flanco derecho.

Sin embargo, los dos centros precisos del extremo norteafricano no encontraron la respuesta esperada ni en Houssem Abouar ni en el veterano de 35 años Riyad Mahrez.

Cuando mejor plantados estaban los argelinos, Suiza asestó un zarpazo letal a los diez minutos de juego gracias a su gran estrella, Johan Manzambi, cuyo eléctrico cambio de ritmo por la izquierda desarboló a la zaga rival; su servicio terminó en las botas de Breel Embolo, quien empujó la pelota a la red.

Con el marcador a favor, el conjunto helvético interpretó a la perfección que la banda izquierda era una autopista libre para lastimar a su oponente. Por ese costado insistieron con el desborde de Manzambi y el descaro de Rubén Vargas, el futbolista de raíces dominicanas que le inyecta el sello y la picardía latinoamericana al ataque alpino.

El partido mantuvo un ritmo vibrante porque Argelia nunca bajó los brazos y buscó el empate con orgullo, aunque sus intentos carecieron de la claridad necesaria al pisar el área de una Suiza que terminó la primera mitad replegada en su propio terreno, conteniendo las embestidas y esperando liquidar el pleito mediante un contragolpe.

Esa sentencia no se hizo esperar y llegó de forma fulminante en el primer minuto de la reanudación, cuando Suiza salió a presionar la salida norteafricana y capitalizó un doble error defensivo; Dan Ndoye cazó el esférico en la medialuna del área y sacó un zapatazo inapelable que se coló junto al poste derecho de Zidane para firmar el 2-0.

A partir de ahí, el seleccionador suizo Murat Yakin prefirió replegar líneas para gestionar la renta y encomendarse a las transiciones rápidas.

Ndoye celebra su gol contra Argelia.

Ndoye celebra su gol contra Argelia. REUTERS

Tras la pausa de hidratación, el técnico asumió el riesgo de retirar a sus dos puñales ofensivos, Manzambi y Vargas, con el fin de poblar el centro del campo y asegurar el resultado, mientras Argelia refrescaba su ataque a la desesperada.

La jugada le pudo salir perfecta a Yakin si Fabien Rieder, sustituto de Vargas, no hubiera fallado un gol cantado a puerta vacía tras impactar mal el balón. Pese a ese increíble error que habría significado el tercero, las modificaciones argelinas no tuvieron impacto y Suiza amarró su billete histórico sin apenas sufrir hasta el pitido final.