Nico Williams y Yéremy Pino, entrenando este lunes con la Selección.

Nico Williams y Yéremy Pino, entrenando este lunes con la Selección. EFE

Mundial de fútbol 2026

España llega al límite: sin extremos, con el misterio de Rodri y un estado físico muy alejado del de la Eurocopa

Las lesiones y esas piezas que llegaron a destiempo al Mundial son, hasta ahora, el gran dolor de cabeza de la Selección.

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Hace dos veranos, Luis de la Fuente levantaba el trofeo de la Eurocopa en Berlín con una plantilla que parecía tocada por los dioses: fluida, eléctrica, plena físicamente en el momento exacto. El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá está siendo otra historia.

La historia de un equipo que llega a los dieciseisavos -ante Austria este jueves 2 de julio, en el SoFi Stadium de Los Ángeles- con la sala de máquinas crujiendo.

Un equipo que ganó el grupo H con siete puntos pero que arrastra más problemas físicos que certezas tácticas antes de afrontar la fase eliminatoria.

Si Lamine Yamal y Nico Williams fueron los motores de la Eurocopa -dos extremos desbordantes capaces de decidir un partido o una eliminatoria con un solo movimiento- el Mundial los ha alcanzado en el peor estado posible.

Ambos llegaron a la concentración ya con el cuerpo sometido. Lamine sufrió una rotura en el bíceps femoral de la pierna izquierda a finales de abril, en el preciso instante en que ejecutaba el penalti que le dio la victoria al Barça ante el Celta de Vigo.

Se perdió el tramo final de la Liga y llegó a Estados Unidos con los plazos de recuperación justos, sin haber disputado ni los amistosos de preparación ante Irak y Perú.

Nico, por su parte, arrastraba una pubalgia crónica desde la temporada anterior que le obligó a someterse a un nuevo tratamiento en febrero, manteniéndolo fuera de los terrenos de juego durante casi dos meses.

Nico Williams y Yéremy Pino, a su llegada tras el partido ante Uruguay.

Nico Williams y Yéremy Pino, a su llegada tras el partido ante Uruguay. EFE

El partido ante Uruguay fue el golpe definitivo. En Guadalajara, un choque al límite de la violencia dejó dos bajas más: Nico volvió a caer con una lesión muscular en el aductor derecho tras una entrada fuerte, y Yéremy Pino terminó el encuentro agarrándose el brazo, sin poder separarlo del cuerpo, incapaz de retirarse del campo porque España ya había agotado sus cinco cambios.

"Ha hecho una heroicidad", reconoció De la Fuente en zona mixta, visiblemente compungido. Los exámenes posteriores diagnosticaron a Pino un esguince acromioclavicular -descartando la fractura de clavícula que el propio seleccionador temía- y a Williams una rotura muscular de gravedad moderada.

Ninguno estará disponible ante Austria; pero todavía sueñan con un milagro y volver al grupo si España llega a cuartos.

Para completar el panorama, Víctor Muñoz, la alternativa de lista para el puesto de extremo, acumula otra baja muscular y sigue sin recibir el alta médica, con una recaída que retrasó su regreso.

En la concentración, solo Lamine Yamal permanece en pie por las bandas. Fue brillante ante Arabia Saudí en su primer partido de titular, pero mostró señales visibles de fatiga ya en la segunda mitad del encuentro ante Uruguay.

El Barcelona recuperó al jugador a tiempo para el Mundial, pero sin competición real desde abril, el salto al máximo nivel exige un proceso de adaptación que Lamine todavía está completando. De él depende en gran medida lo que le queda de vida a España en este torneo.

Algo no cuadra con Rodri

El Balón de Oro de 2024 es el jugador que más pases ha completado en la fase de grupos -más de 328 en los tres partidos de grupo, liderando esa estadística entre los más de 700 futbolistas participantes- y sin embargo su impacto real sobre el juego de España se percibe escaso, demasiado horizontal, sin la valentía ni el golpe de timón que mostró en Alemania hace dos años.

Solo el 4% de sus pases en el Mundial han tenido por objetivo progresar en el campo. Las transiciones le cuestan, y la diferencia con aquel Rodri que construía el fútbol de España desde el centro es tan grande que resulta imposible ignorarla.

La explicación lleva meses circulando entre quienes le siguen de cerca. La grave rotura de ligamento cruzado y la lesión de menisco que sufrió en septiembre de 2024 ante el Arsenal le cortó de raíz un momento de forma irrepetible.

Rodri Hernández, durante un entrenamiento de España en el Mundial.

Rodri Hernández, durante un entrenamiento de España en el Mundial. Reuters

La recuperación llegó en mayo de 2025, pero recuperar el ritmo de competición después de semejante lesión es un proceso largo que, llegados al Mundial, más de un año después, aún no se ha completado del todo.

Y ahora se suma un nuevo capítulo: desde Inglaterra apuntan que el capitán de la selección tiene una pequeña lesión en la espalda que precisará de una intervención ambulatoria una vez termine el torneo.

La dolencia no le ha impedido entrenarse ni jugar, y el procedimiento se describe como sencillo -cuestión de entrar y salir del quirófano -, pero en las islas crecen las voces que apuntan a que las consecuencias de su lesión de rodilla le siguen lastrando con ramificaciones adicionales.

De la Fuente sigue considerándolo imprescindible e intocable. Martín Zubimendi, que cubrió con brillantez la ausencia de Rodri durante la clasificación y marcó incluso en la final de la Nations League ante Portugal, no ha disputado ni un minuto en el Mundial.

El seleccionador ha optado por la lealtad al Balón de Oro aunque ello suponga renunciar a una gestión más rotativa del mediocentro.

Piezas que llegaron a destiempo

La lista de futbolistas que han llegado al Mundial condicionados por lesiones previas no acaba en las bandas o en el pivote. Mikel Merino fue operado del pie derecho en febrero tras una fractura de estrés sufrida ante el Manchester United.

Pasó cuatro meses fuera de los terrenos de juego y regresó justo a tiempo para la final de la Champions League con el Arsenal. Fue titular ante Uruguay en la tercera jornada, pero su aparición en el once generó más dudas que certezas, y todo apunta a que Dani Olmo volverá a pasarle por delante ante Austria.

La selección que ganó la Eurocopa se construyó sobre la acumulación de ritmo y confianza a lo largo de toda una temporada.

Este equipo llega en sentido contrario: con el depósito a medias, con la tirita puesta sobre lesiones que no han terminado de cerrar del todo y con la fase de grupos resuelta a trompicones, funcionando solo a ratos.

La pregunta, con Austria como primer examen real de la eliminatoria, es si la condición física irá mejorando conforme avance el torneo o si las limitaciones actuales son estructurales. El tiempo de los ensayos ha terminado. Empieza la hora de la verdad.