Messi y Cristiano Ronaldo posan jugando al ajedrez en una campaña de Luis Vuitton.

Messi y Cristiano Ronaldo posan jugando al ajedrez en una campaña de Luis Vuitton. Annie Leibovitz

Mundial de fútbol 2026

El Mundial que reescribe la historia del fútbol: Messi, Cristiano y una generación llamada a destronarlos

El astro argentino y el portugués han empezado el torneo en plena forma, aunque Mbappé, Vini, Haaland y Kane se abren paso en la pelea por ser el máximo goleador.

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Hay Mundiales que se recuerdan por una final. Otros, por una selección irrepetible. Pero este quedará grabado en la memoria por ser el escenario del último baile de los dos jugadores que marcaron una época y al nacimiento definitivo de quienes aspiran a heredar su corona.

Porque, más allá de gestas como la de Cabo Verde, esta Copa del Mundo ya queda guardado en la retina como el crepúsculo dorado de Messi y Cristiano. Ambos, junto con el 'Memo' Ochoa, se han convertido en los primeros futbolistas en disputar seis Mundiales.

Una cifra que parecía inalcanzable y que resume mejor que cualquier otra la dimensión de dos carreras irrepetibles. Pero si la presencia ya era histórica, su rendimiento ha ido mucho más allá de la nostalgia.

Messi ha vuelto a desafiar cualquier lógica. A sus 39 años continúa jugando con la naturalidad de quien parece inmune al paso del tiempo. Apenas necesitó dos encuentros para reescribir parte de la historia de los Mundiales.

Su primer hat-trick en una Copa del Mundo, frente a Argelia, y el posterior doblete contra Austria le sirvieron para superar a Klose como máximo goleador histórico del torneo con 18 tantos.

No fue el único récord. 'La Pulga' también se convirtió en el futbolista con más partidos ganados, más encuentros disputados y más minutos acumulados en la historia de la competición.

Messi celebra su gol ante Argelia.

Messi celebra su gol ante Argelia. REUTERS

Como si fuera poco, igualó otra marca reservada para los elegidos al enlazar seis partidos consecutivos viendo portería, un registro que hasta ahora compartían Just Fontaine y Jairzinho.

Cada actuación parece ampliar una colección de récords que ya parecía completa. Messi ha transformado este Mundial en una prolongación de su legado.

Si el argentino ha elevado el listón, Cristiano Ronaldo ha respondido fiel a su naturaleza competitiva. A los 41 años volvió a desafiar cualquier límite físico durante el encuentro frente a Uzbekistán, donde firmó un doblete que le convirtió en el jugador más veterano en conseguirlo en una Copa del Mundo, arrebatándole precisamente ese registro a Messi.

El portugués, además, logró un hito absolutamente inédito: marcar al menos un gol en seis ediciones diferentes del Mundial.

Desde Alemania 2006 hasta Estados Unidos, México y Canadá 2026, Cristiano ha mantenido viva una capacidad goleadora que desafía el desgaste de veinte años al máximo nivel.

La rivalidad que definió el siglo XXI encuentra así un último escenario perfecto. Ya no compiten únicamente por un resultado. Lo hacen por la eternidad estadística.

Los herederos al trono

Sin embargo, el Mundial también está dejando claro que el relevo ya no pertenece al futuro, sino al presente: Mbappé lidera esa transición. El francés continúa convirtiendo las Copas del Mundo en su hábitat natural.

Sus dos dobletes, ante Senegal e Irak, no solo le permitieron superar a Olivier Giroud como máximo goleador histórico de Francia, sino también convertirse en el francés con más tantos en la historia de los Mundiales.

Kylian Mbappé celebra su gol ante Senegal.

Kylian Mbappé celebra su gol ante Senegal. REUTERS

A su lado aparecen dos nombres llamados a dominar la próxima década: Vinicius continúa consolidándose como el nuevo referente ofensivo de Brasil.

Sus goles en los tres encuentros de la fase de grupos le permitieron unirse a una lista reservada para leyendas como Jairzinho, Romário, Rivaldo y Ronaldo Nazário, únicos brasileños capaces de marcar en todos los partidos de la primera fase de un Mundial.

También Haaland ha confirmado que su voracidad goleadora no entiende de escenarios. En su estreno mundialista ya acumula cuatro tantos, suficientes para convertirse en el máximo goleador histórico de Noruega en la competición y demostrar que incluso un debut puede servir para empezar a construir una leyenda.

La lista de aspirantes al trono no termina ahí. Harry Kane mantiene intacto su instinto goleador y ya comparte con Gary Lineker el honor de ser el máximo anotador inglés en la historia de los Mundiales.

Además, junto a David Beckham, es el único futbolista de Inglaterra capaz de marcar en tres ediciones diferentes del torneo.

Como ocurre en cada Copa del Mundo, entre las grandes figuras también emergen nuevos protagonistas: Deniz Undav ha revolucionado el ataque alemán con una eficacia extraordinaria.

Tres goles y dos asistencias en apenas 56 minutos le han permitido igualar un registro que permanecía intacto desde Roger Milla en 1990: ningún suplente había participado en cinco goles durante los dos primeros partidos de un Mundial.

El suizo Johan Manzambi también ha irrumpido con fuerza. Con solo 20 años firmó un doblete saliendo desde el banquillo para convertirse en el suplente más joven de la historia en conseguirlo en una Copa del Mundo.

Y desde Canadá emerge Jonathan David, autor del primer hat-trick de un futbolista de la CONCACAF en un Mundial desde Bert Patenaude en 1930, una actuación que confirma el crecimiento competitivo de una selección que aspira a consolidarse entre las grandes.

Cada Mundial escribe su propio relato. El de 2026 será recordado por las sorpresas, por las nuevas potencias y por selecciones capaces de romper cualquier pronóstico.

Pero, por encima de todo, quedará como el campeonato que cerró una de las mayores rivalidades de la historia del deporte mientras abría, casi al mismo tiempo, una nueva era.