Mikel Merino y Dani Olmo
Motivos para creer o para estar alerta: las luces y las sombras de España tras la fase de grupos del Mundial
El conjunto de Luis de la Fuente ha alternado buenas sensaciones con momentos de duda camino de los dieciseisavos de final.
Más información: Del oportunismo de Baena para el gol a la seguridad defensiva con Unai Simón y Laporte: las notas de España en el partido contra Uruguay
Vaso medio lleno o medio vacío. La primera fase de España en este Mundial puede entenderse desde distintos prismas.
Por un lado, la Selección no ha estado a la altura de las expectativas con las que llegaba a esta Copa del Mundo. No al menos de esas sensaciones de dominio generalizado que tiene que ejercer una aspirante a subir al trono por segunda vez.
Por otra parte, el equipo de Luis de la Fuente ha sabido superar adversidades, firmar un partido brillante para recordar que tiene mucho fútbol y sobre todo evitar cualquier sorpresa. Primera de grupo y hoy mismo conocerá si se enfrentará a Argelia o a Austria en dieciseisavos de final. No parece misión imposible estar en octavos.
Motivos para creer
El debut ante Cabo Verde dejó mal cuerpo. Llegaron las críticas, no se sumó una victoria que se daba por descontada ante la rival más débil del grupo, pero España demostró tener capacidad de reacción.
El encuentro ante Arabia Saudí fue redondo. Ante otro rival flojo, se podrá decir. Cierto, pero ese mismo argumento también se podría haber esgrimido ante Cabo Verde.
España sacó todo el fútbol que tenía dentro. Jugó con velocidad, a dos toques, y así encontró toda la magia que parecía haber perdido. Volvió a ser ese equipo que encandila y que enamora a cualquiera.
Lamine Yamal, durante el partido contra Uruguay. EFE
Otro de los motivos para creer lo pone Lamine Yamal. Las dudas sobre su estado de forma parecen haber desaparecido. Es cierto que contra Uruguay firmó un partido más gris de lo habitual, pero su actuación contra Arabia demostró que está preparado. Ahora, en dieciseisavos, y con más tiempo de recuperación, será determinante.
En esta fase de grupos ha quedado claro que su conexión con Oyarzabal es indispensable para España. El día de Arabia fabricaron ellos dos los tres primeros goles alternando el papel de asistente y goleador.
Mikel es santo y seña de esta Selección. No hace tanto ruido y no acapara tantos focos pese a ser decisivo. Aspira a entrar próximamente incluso en el top5 de goleadores históricos del equipo nacional.
Oyarzabal, durante el partido contra Uruguay. REUTERS
También Luis de la Fuente ha sabido extraer una lectura correcta de los partidos. Quizás no en el debut ante Cabo Verde, cuando se enfrascó un poco más, pero en los otros dos encuentros su mano ha sido determinante.
Los cambios ante Arabia en el once le dieron el aire que necesitaba España, y en el bronco partido contra Uruguay a De la Fuente no le dolieron prendas en quitar a un jugador tan importante como Pedri para darle al encuentro lo que pedía en ese momento, especialmente con la entrada de Olmo.
Pedri, durante un entrenamiento previo al partido contra Uruguay. REUTERS
El fondo de armario es precisamente otro de los factores que ayudan a la Selección a mantener el cartel de favorita. No ha habido un once fijo en esta primera fase, las piezas se han movido y siempre han aportado desde el banquillo.
De hecho, hay jugadores que todavía no han llegado ni siquiera a su mejor nivel, como Nico Williams. Hay esperanzas de que pueda acercarse a una buena versión.
Las asignaturas pendientes
En contra de España juega tras analizar esta fase de grupos que no ha encontrado la regularidad necesaria. No al menos esa que permita acudir con una gran certeza a los cruces de que volverá a mostrar su mejor cara.
Ha habido de todo. Un mal partido ante Cabo Verde, uno excelente contra Arabia Saudí y uno medio frente a Uruguay. ¿Cuál será la próxima versión de la Selección?
Este último choque ante Uruguay se convirtió por momentos en un frenazo en la euforia que se desató tras la segunda jornada. Como una involución.
Marcos Llorente pugna por un balón. REUTERS
España no fue dominadora, pero más allá de eso volvió a ofrecer una cara apática por momentos. Cierto es que en esta ocasión había una excusa de mayor calado como Uruguay y su juego intenso, cada vez más subterráneo a medida que avanzaron los minutos. Pero vimos jugadores desconectados.
Sigue siendo evidente que el juego de España depende mucho de Pedri. Si el canario funciona, el equipo funciona. Si está fuera, la Selección no brilla. El reflejo, el choque frente a los charrúas donde tuvo que ser sustituido el centrocampista.
También hay una seria interrogación sobre Rodri. De la Fuente sigue defendiendo a capa y espada al jugador del City, y es lógico por su bagaje, pero es evidente que ha llegado muy justo a este Mundial. En el último choque se le vio por momentos lento, desubicado y fallón. Algún error suyo pudo haber tenido peores consecuencias.
Ferran Torres da instrucciones. REUTERS
Por otra parte, Ferran Torres sigue con ansiedad de cara al gol. Su oración deseando que el VAR no anulara un tanto suyo ante Arabia o el fallo del último minuto en el mano a mano frente a Uruguay no son buenos síntomas. Oyarzabal o Lamine tendrán que seguir tirando del carro, mientras Borja Iglesias todavía no ha jugado un solo minuto.
La Selección sigue mostrando dos caras diferenciadas que hacen que el viaje hasta los dieciseisavos de final no haya sido el deseado. Sin embargo. España ya es primera y espera a un rival que, sea Argelia o Austria, está varios escalones por debajo. Quizás mientras llegan los octavos de final todo vaya a mejor porque llega la hora de la verdad.