Bielsa dando instrucciones a los jugadores de Uruguay durante una pausa de hidratación.

Bielsa dando instrucciones a los jugadores de Uruguay durante una pausa de hidratación. EFE

Mundial de fútbol 2026

Crisis en Uruguay antes de España: rebelión contra Bielsa de parte del vestuario, incluido Valverde, en una tensa reunión

Varios referentes de la Celeste cuestionaron la exigencia física de los entrenamientos y el planteamiento ante la Selección.

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Uruguay afronta su duelo contra España en el Mundial con algo más que la clasificación en juego: la Celeste llega a una especie de final con el vestuario agitado y Marcelo Bielsa en el centro del huracán.

Los empates ante Arabia Saudí (1-1) y Cabo Verde (2-2) han dejado al equipo contra las cuerdas y han actuado como detonante de un conflicto que venía gestándose desde hace meses entre el seleccionador y varios de sus referentes.

En las últimas horas, según adelantaron medios uruguayos, cuatro nombres de peso -Sergio Rochet, Manuel Ugarte, Rodrigo Bentancur y Fede Valverde- pidieron una reunión cara a cara con Bielsa para trasladarle su malestar.

La cita, de alrededor de 45-50 minutos, giró en primer lugar sobre la exigencia física de los entrenamientos en plena fase de grupos: los jugadores consideran que las cargas son tan altas que condicionan su frescura y elevan el riesgo de lesión, justo cuando Uruguay encara un partido límite.

El segundo eje del choque fue el planteamiento ante España. Bielsa trabajaba un plan agresivo, con la idea de ir 'de tú a tú' a la selección de Luis de la Fuente, pero parte del vestuario habría pedido un enfoque más pragmático: esperar atrás, cerrar espacios y salir rápido al contragolpe.

Esa discrepancia abre una grieta futbolística entre el técnico, fiel a su propuesta de presión alta y valentía con balón, y un grupo que, con el agua al cuello, mira más a la supervivencia que al dogma.

La charla no se habría quedado en un intercambio educado de puntos de vista. Bielsa habría elevado el tono cuando percibió que el grupo no solo cuestionaba la carga física y el plan de partido, sino el rumbo del ciclo.

Marcelo Bielsa, durante un partido de Uruguay en el Mundial.

Marcelo Bielsa, durante un partido de Uruguay en el Mundial. Reuters

En un momento de la reunión, el técnico recordó a los presentes la polémica por las ausencias de Luis Suárez y Nahitan Nández en la lista del Mundial y les reprochó que algunos futbolistas alimentaran, directa o indirectamente, el ruido mediático sobre su continuidad.

Desde el lado de los jugadores, el mensaje también fue contundente: varios de ellos dieron a entender que "esto ya no se aguanta más", que la tensión acumulada por decisiones técnicas, entrenamientos y comunicación había llegado a un punto límite y que era necesario un giro para evitar que el equipo se le fuera de las manos.

La presencia de Rochet, Ugarte, Bentancur y Valverde -un portero, dos centrocampistas de equilibrio y el gran líder de la selección- refuerza la idea de que no se trata de una pataleta aislada, sino de un movimiento coordinado de parte del núcleo duro de la Celeste.

Ese núcleo puso sobre la mesa tanto cuestiones de método como de convivencia: la forma en que se organizan las concentraciones, el margen para la vida de grupo, la manera en que Bielsa se dirige al vestuario y la sensación de que la exigencia no siempre viene acompañada de la cercanía que algunos esperaban del entrenador.

La reunión terminó sin ruptura abierta, pero tampoco con una paz firme. Bielsa se mantuvo en su idea de que la urgencia competitiva "va a mejorar" al equipo y que la identidad de juego no se negocia, mientras los futbolistas salieron con la impresión de que habían dicho lo que pensaban, pero de que el margen real para modificar el plan era limitado.

Valverde, en el centro de todo

La figura de Fede Valverde es especialmente significativa en este contexto. Capitán de la selección y líder indiscutible en el campo, ya se había situado en el centro del debate meses atrás, cuando salió en defensa de las críticas que Luis Suárez lanzó públicamente contra Bielsa por el ambiente de trabajo en la Celeste y por la forma en que el técnico se relaciona con el grupo.

Entonces, el jugador del Real Madrid aseguró que "lo que dijo Luis es todo verdad, jamás mintió, no exageró en ningún momento", y explicó que los referentes del vestuario debían hablar con el técnico para "seguir creciendo".

Manuel Ugarte y, detrás, Fede Valverde, con la selección de Uruguay.

Manuel Ugarte y, detrás, Fede Valverde, con la selección de Uruguay. Reuters

Aquellas palabras, que legitimaban el malestar de una figura histórica como Suárez, fueron el primer aviso de que el mensaje de Bielsa no terminaba de calar entre parte del núcleo duro del equipo.

Esa línea de fractura entre el seleccionador y dos de las grandes voces del ciclo reciente –Suárez primero, Valverde después– reaparece ahora a las puertas de un partido que puede marcar el futuro del proyecto.

Desde la Asociación Uruguaya de Fútbol se ha admitido incluso que en el último año se atravesó "una crisis realmente" entre cuerpo técnico y vestuario, que se intentó reconducir con reuniones internas.

En cualquier caso, el ruido es ensordecedor: Bielsa llega señalado, parte del grupo se siente incómodo con la metodología y el capitán forma parte del núcleo que le ha pedido cambios.

Sobre ese telón de fondo se jugará el España-Uruguay, un partido que se disputa tanto sobre el césped como en la autoridad del entrenador y la unidad de un vestuario que hoy parece, al menos, profundamente discutida.