Jugadores de Irán mientras suena el himno de su país en el Mundial.

Jugadores de Irán mientras suena el himno de su país en el Mundial. Reuters

Mundial de fútbol 2026

El 'partido del orgullo' tensiona el Mundial: Irán reclama a la FIFA que no haya símbolos LGBTQ+ en su duelo con Egipto

La ciudad de Seattle designó, antes del sorteo, el encuentro del 26 de junio como el 'Pride Match' como parte de un fin de semana de celebraciones.

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El Egipto-Irán de la fase de grupos del Mundial de fútbol ya estaba marcado en rojo en el calendario de Seattle antes incluso del sorteo.

La sede estadounidense lo había elegido como Pride Match, un partido del orgullo encajado en pleno fin de semana de celebraciones LGBTQ+ de la ciudad, con un despliegue previsto de banderas arcoíris, intervenciones artísticas y actos de visibilidad alrededor del Lumen Field.

El azar quiso que ese escaparate simbólico tuviera como protagonistas a dos selecciones procedentes de países donde la homosexualidad está castigada por la ley, y la combinación ha derivado en uno de los grandes focos de tensión extradeportiva del torneo.

Seattle da la bienvenida al Orgullo con un Egipto - Irán. Carlos Serrano

Según ha publicado The New York Times, tanto Irán como Egipto trasladaron en diciembre cartas formales a la FIFA expresando su rechazo a que el partido quede asociado al Pride de Seattle.

La federación iraní, presidida por Mehdi Taj, ha pedido al organismo que bloqueé cualquier "ceremonia o actividad promocional" en apoyo del colectivo LGBTQ+ en el contexto del encuentro, incluyendo referencias dentro del estadio y en la programación oficial vinculada al Mundial.

Teherán sostiene que, al etiquetar el choque como Pride Match, se está enviando un mensaje político contrario a sus normas religiosas y culturales, y acusa a la FIFA y al comité local de respaldar a "un grupo específico" de la sociedad.

Egipto ha remado en la misma dirección. En su comunicación a Zúrich, la federación africana insiste en que cualquier iniciativa ligada al orgullo LGBTQ+ "contradice directamente los valores culturales, religiosos y sociales" de muchas sociedades árabes e islámicas, y argumenta que ese tipo de actos puede "provocar sensibilidades culturales y religiosas" entre los aficionados de ambos países.

Aficionados iraníes, en las gradas del Mundial.

Aficionados iraníes, en las gradas del Mundial. Reuters

La petición conjunta persigue, al menos, rebajar el perfil simbólico del evento: que el partido se presente como un simple compromiso deportivo de fase de grupos, sin un envoltorio específico de reivindicación igualitaria.

El informe del diario neoyorquino también detalla que las autoridades iraníes han recordado a sus jugadores que no deberán portar brazaletes ni mostrar gestos públicos de apoyo al orgullo durante el torneo.

Ese mensaje conecta con un historial de enfrentamientos previos con la FIFA y las federaciones europeas, desde las advertencias por el brazalete "One Love" en Qatar 2022 hasta las restricciones que algunos países intentaron imponer a la exhibición de banderas arcoíris en los estadios.

En el caso de Seattle, Irán aspira a extender ese control al contexto del Pride Match, tratando de limitar tanto los símbolos dentro del recinto como el relato oficial del encuentro.

Frente a esas presiones, la posición de la FIFA y del comité organizador local introduce matices. La información de The New York Times subraya que la designación del Pride Match y buena parte de las actividades previstas dependen del comité local de Seattle y de organizaciones LGBTQ+ de la ciudad, no de un programa oficial de la FIFA.

El organismo que rige el fútbol mundial controla lo que ocurre dentro de los estadios y en las fan zones, pero tiene un margen mucho más limitado para intervenir en eventos comunitarios como el PrideFest.

El plan de Seattle continúa

Ese reparto de competencias explica que, mientras Teherán y El Cairo reclaman una desactivación total del Pride Match, el plan en Seattle siga adelante.

Aficionados y futbolistas de Egipto celebran durante el Mundial.

Aficionados y futbolistas de Egipto celebran durante el Mundial. Reuters

El comité local mantiene la idea de convertir el Egipto-Irán del 26 de junio en un escaparate de la comunidad LGBTQ+, con intervenciones artísticas específicas, un diseño gráfico propio y una narrativa que hable de inclusión en paralelo al fútbol.

Al mismo tiempo, la FIFA se enfrenta al reto de garantizar que, dentro del estadio, se cumplan sus normas -incluida la consideración de la bandera arcoíris como símbolo de derechos humanos- sin desencadenar un boicot o una escalada diplomática por parte de dos federaciones que ya han elevado el tono de sus protestas.

El resultado es un 'partido del orgullo' convertido en termómetro de hasta dónde quiere y puede llegar el fútbol mundial en materia de diversidad, y de cómo se gestionan los choques entre sedes que reivindican los derechos LGBTQ+ y selecciones que criminalizan esas mismas identidades.