Primer partido de Champions. Roma y Atlético comparecen en el Olímpico (0-0). Quedan 10 minutos para el final. Saúl le pega desde fuera del área y el esférico pega en el palo. Los colchoneros se lo creen, siguen atacando y llega una última oportunidad. De nuevo, el centrocampista aparece dentro del área, le pega de cabeza primero y después recoge el rechace para volver a mandar la pelota al poste. Dos ocasiones de las muchas rojiblancas; las últimas, las que daban los tres puntos a los de Simeone. Ambas se quedaron en el limbo de las jugadas sin gloria futura. Pero, sobre todo, anticiparon lo que ha venido a continuación: el descenso casi seguro del equipo de Canillejas a la Europa League. Porque, quizás, si una de esas dos hubieran entrado, el Atlético estaría en mejor posición. 



El 'descenso' a la Europa League, sin embargo, todavía no es oficial ni oficioso. Al Atlético le queda una oportunidad –quizás dos–. Necesita una carambola, una ayuda del destino, un poquito de suerte, lo que sea. Es difícil, sí, pero, ¿y si pasa? ¿Y si el Atlético gana sus dos partidos ante Roma (miércoles, 20:45 horas) y ante el Chelsea? ¿Y si sus rivales caen ante el Qarabag? ¿Y si, finalmente, todo lo que antes parecía confabular contra los intereses rojiblancos se vuelve de repente a su favor? En ese caso, el equipo de Simeone podría tener alguna oportunidad de entrar en octavos y evitar la Europa League, esa competición que Gabi despreció tras empatar en el Wanda Metropolitano contra el conjunto azerbaiyano: “Para nosotros es una mierda”.

Diego Costa y Griezmann durante el entrenamiento. EFE



Con ese objetivo, el de seguir en la máxima competición europea, va a comparecer ante la Roma este miércoles. Eso sí, con todos los pronósticos en contra. El Atlético necesita ganar y, a día de hoy, sólo ha conseguido dos victorias en sus últimos 10 partidos (ambos en Liga y como visitante) –aunque, por otra parte, no ha perdido en 21 encuentros–. Con ese balance, Griezmann, en horas bajas (lleva ocho choques sin ver puerta) y el equipo rojiblanco falto de puntería (ha marcado sólo dos goles en Champions, sólo más que Benfica, Anderlecht y Maribor), tratará de darle la vuelta a las sensaciones y a los datos contra la Roma.



Los datos son irrebatibles, hablan por sí mismos. El Atlético no está bien. Ha cometido muchos fallos en este principio de temporada y ha acusado el cambio de estadio (con cinco partidos consecutivos sin ganar en el Metropolitano). Esa es su realidad. Y contra ella intentará pelear este miércoles con Torres en la alineación titular. El delantero rojiblanco, que esta temporada no ha tenido demasiados minutos, compartirá pareja con Griezmann en pos de recuperar el gol perdido por los colchoneros esta temporada.



Al otro lado estará una Roma que llega al Metropolitano lanzada. Es primera de grupo después de empatar contra el Chelsea en Stamford Bridge (3-3) y de ganar en el Olímpico (3-0). A lo que hay que sumarle que es cuarta en la Serie A, donde acumula seis victorias consecutivas y un empate como visitante esta temporada. Y, sobre todo, tras imponerse a la Lazio (2-1) en el derbi de la capital. Con Monchi, Eusebio di Francesco en el banquillo, el brasileño Alisson Becker como portero menos goleado en competición doméstica (ocho tantos en 12 partidos) y Dzeko enchufado (10 goles), el conjunto italiano transita hacia octavos en un estado de forma inmejorable.



A esta situación tendrá que enfrentarse el Atlético de Madrid, con la presión de ganar, la historia a su favor (le ganó los dos choques disputados en la Copa de la UEFA en 1999) y el resto en contra. Eso sí, aunque sea por probabilidad, Griezmann debería volver a marcar este miércoles. Y, claro, si él sonríe, también lo hará su equipo. Eso nadie lo duda. Y luego ya llegarán (o no) las carambolas, la suerte o lo que sea. Eso no depende de los rojiblancos. Hacerse con la victoria, sin embargo, sí está en su mano.

El Atlético entrena en la ciudad deportiva Wanda Majadahonda.

Noticias relacionadas