Quedan poco más de tres semanas para que ruede el balón de la Supercopa de España y las noticias suscitadas en torno a la competición debido a la gestión de Luis Rubiales -presidente de la RFEF- no han hecho más que sacudir día sí y día también la actualidad deportiva.

Noticias relacionadas

En última instancia se ha conocido, por parte del medio marroquí Le 360º Sport, que el Estadio Ibn-Batouta de Tánger se encuentra literalmente asfixiado por las deudas. Concretamente, la empresa encargada para la labor de gestión del recinto deportivo, Sonarges, acumula hasta tres meses de impagos hacia la operadora Amendis, quién se ha visto en la obligación de cortar los suministros de luz y agua a escasas semanas de acoger el torneo español. 

La deuda contraída asciende hasta los 83.400 euros. Además, Sonarges también gestiona varios estadios de Marruecos, como los de Marrakech y Agadir. Hace tres años, un portal especializado en información económica, L'Economiste, desveló que dicha empresa gestora estaba por aquel entonces ya al borde de la quiebra.

Sevilla - Barcelona, en vivo y en directo

Falta de previsión

Este último episodio que rodea a la final española no es más que el enésimo descarrilamiento en la joven trayectoria de Rubiales al frente de la Federación. La Supercopa se jugará el próximo 12 de agosto (22:00 horas) a partido único. Una controvertida decisión, y única, de Luis Rubiales complaciendo de esta manera los intereses que el Barcelona había manifestado ya previamente.

Días más tarde, Rubiales se enzarzaba en una discusión mediática con el presidente del Sevilla, José Castro, tratando de mantener firme su postura. Un papel que comienza a romperse por todos los lados luego de la sucesión de escándalos que se vienen desarrollando en los últimos días en torno a la figura del exmandatario de la AFE. Este, ni corto ni perezoso, no cesaba en su afán de alegar una "incompatibilidad con el calendario" para dar lugar a la disputa de la final a partido único.

El último lío, antes de conocerse el estado financiero del reciento deportivo que albergará la Supercopa de España, viene sacudido tras un escándalo de presunta corrupción acerca del pago de la vivienda personal de Rubiales a cargo de dinero de la Asociación de Futbolistas Españoles. 

Rubiales, presidente de la RFEF. Foto: Twitter (@RFEF).

Líos de fechas

Rubiales se reunió con la Junta Directiva de la Federación el pasado 9 de julio. En ella, el presidente aseguró a los miembros directivos que una incompatibilidad con el convenio de la AFE y el inicio de La Liga había hecho inviable jugar la Supercopa a doble partido en los siguientes días propuestos: 5 y 12; 12 y 19 (agosto).

Sin embargo, de esa reunión también se desvelaron los verdaderos motivos por los que Rubiales aceptó desplazar el trofeo a Tánger. Uno es el dinero. El presidente reconoció que uno de los clubes pidió una compensación económica de hasta 950.000 euros y que la opción de la ciudad marroquí era la única que permitía hacer viable este hecho.

La otra, como si de una paradoja se tratara, el presidente de la RFEF aludió a las condiciones climatológicas de Tánger. "La temperatura siempre está allí por debajo de los 30º a partir de las siete de la tarde", esgrimió Rubiales. Por tanto, parecía factible que a esa hora se sucediera el encuentro. Pero no. El dirigente español confirmó, el día 22 de julio, las 22:00 horas como el horario de la final a pesar de que las televisiones poco o nada tuvieron que ver, pues los derechos a RTVE fueron adjudicados un día después, el 23 de julio.