En los días despejados y de mucha visibilidad, desde el Monte do Gato, en la comarca de Betanzos, se atisba en el horizonte la figura de la Torre de Hércules, emblema de la ciudad de A Coruña. Esta zona se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera "Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo", así reconocida por la UNESCO desde 2013, que cuenta con un rico patrimonio natural, histórico y cultural. A Mónica Fernández-Aceytuno, bióloga de carrera, le encanta recorrer esos paisajes, y el pasado 23 de noviembre, a la altura del municipio de Coirós —uno de los 17 que componen este paraje natural—, fue la protagonista de un hallazgo fortuito: dos mámoas inéditas, dos túmulos funerarios de época megalítica característicos de Galicia.

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La poeta y divulgadora —en 2003 fue galardonada con el Premio Nacional de Medio Ambiente Félix Rodríguez de la Fuente de Conservación de la Naturaleza—, vecina de una parroquia de Oza-Cesuras, no estaba realizando una caminata esporádica. Aquel día se acercó a inspeccionar la zona en la que está proyectada la construcción de un nuevo parque eólico con cinco aerogeneradores. Las dos mámoas, "localizadas a simple vista", se encuentran a una distancia de 67 y 89 metros del punto donde debería erigirse la segunda máquina, es decir, dentro de la zona de riesgo o incidencia, que abarca un espacio de seguridad desde los 50m hasta los 200m.

Una semana después del descubrimiento, y tras confirmar con un arqueólogo que aquellos montículos de tierra son sepulturas prehistóricas —con un mapa de sombras se ha comprobado que ambas presentan cono de violación o de expoliación—, Mónica Fernández-Aceytuno lo notificó a la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia. Los ténicos enviados a reconocer el terreno no solo confirmaron la presencia de ambas mámoas, sino que encontraron una tercera también inédita. El Gobierno gallego ha asegurado que "se procederá a realizar las modificaciones oportunas en la localización del aerogenerador que afecta a los yacimientos", según ha podido saber EL ESPAÑOL.

Mapa con la ubicación de los aerogeneradores y las mámoas inéditas. Mónica Fernández-Aceytuno

La acción del proyecto del Parque Eólico Felga se enmarca en los ayuntamientos de Aranga, Coirós y Oza-Cesuras, todos en la provincia de A Coruña. La promotora de los trabajos, con un presupuesto de 15.816.622,04 euros, es la empresa Greenalia Wind Power, que en un área de unos pocos kilómetros tiene en tramitación otros dos parques eólicos —Gato y Penas Boas— y comparte infraestrucutras con otros tres que son objeto de un proyecto independiente. En total, los aerogeneradores a instalar son 40. El plan para el Monte do Gato se ha enfrentado a una campaña de firmas en la plataforma Change.org que pide su suspensión por una supuesta "fragmentación fraudulenta" de los proyectos y a las alegaciones del Bloque Nacionalista Galego (BNG), quien también esgrime la necesidad de proteger la necrópolis megalítica que hay en la zona.

En el Estudio de Impacto Ambiental presentado por la compañía eólica se detalla la presencia de más de una veintena de elementos patrimoniales en la zona, principalmente mámoas ya registradas en el Inventario del Patrimonio Cultural de la Consellería de Cultura. Según el informe arqueológico, solo un elemento se encuentra dentro del ámbito de afección de las obras. Se trata del petroglifo 2 de Fonte do Oso, un grabado rupestre de la Edad del Bronce, sobre el que, no obstante, "no se presume riesgo alguno". 

Nuevo informe

Las dos mámoas descubiertas por Mónica Fernández-Aceytuno sí están en el interior de la llamada "zona de riesgo o incidencia". "Es importante recordar que cualquier elemento del patrimonio cultural que se encuentre dentro de esta franja sufre impacto aunque este no sea directo", apunta el estudio arqueológico, publicado en el portal de transparencia de la Xunta. Fuentes de la Consellería de Cultura señalan a este periódico que la empresa promotora está preparando una nueva memoria en la que se incluirán las fichas de las nuevas tumbas prehistóricas.

"En estos momentos se está procediento a informar en la Dirección de Patrimonio Cultural del Estudio de Impacto Ambiental y del proyecto sectorial del parque eólico por parte de la empresa promotora. En todo caso, por parte de la Dirección General de Patrimonio se adoptarán, como en todos los informes, las medidas correctoras necesarias para una adecuada conservación y protección de los bienes descubiertos", añaden las mismas fuentes.

Pero la bióloga y escritora no se conforma con la reubicación del aerogenerador. También ha presentado una serie de alegaciones para que se suspenda un procedimiento que "podría atentar contra el paisaje" y contra el Marco Estatutario de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera UNESCO. "Me he convertido en activista porque me parece una barbaridad lo que se ha hecho", desvela Fernández-Aceytuno.

Ella ve en la película La excavación, recién estrenada en Netflix y que narra el hallazgo en 1939 de un espectacular barco funerario anglosajón del siglo VII y sus tesoros bajo un túmulo, la perfecta metáfora para concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de investigar y proteger el patrimonio. "No es solo un montón de tierra, es mucho más", zanja sobre la particularidad de las sepulturas megalíticas, que datan desde los inicios del Neolítico hasta principios de la Edad del Bronce.

"La película me ha gustado y deprimido mucho a la vez al comprobar que en el siglo pasado hubo investigadores que aparecieron en el yacimiento de Sutton Hoo para interesarse por el barco y se pelearon por estudiar y cuidarlo, cuando aquí damos permiso para que se construya un parque eólico en una necrópolis megalítica", lamenta la bióloga. El proyecto, de momento, sigue su curso, pero Mónica Fernández-Aceytuno ha logrado poner el foco de atención sobre un valioso patrimonio olvidado.