Un integrante de una banda salvadoreña de metal Apes of God fue asesinado a tiros este fin de semana en el municipio de Armenia (este de El Salvador) cuando el grupo ofrecía un concierto, según ha informado la Fiscalía General de la República (FGR). El hecho se registró en el barrio La Cruz, en la localidad de Armenia, y la víctima fue el vocalista de la banda, Cesar Canales.

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El cantante fue atacado con un arma de fuego durante la actuación de la banda y hasta el momento "se desconoce quien o quienes son los responsables del hecho". Según el periódico local La Prensa Gráfica, la banda Apes of God era una de los siete grupos invitados al evento "Green Metal Concert", organizado por el colectivo salvadoreño Armenia en Pie.

"Como banda nos sentimos devastados por este hecho ya que nos ha tocado sufrir en carne propia el ver como nuestro amigo, nuestro hermano moría en nuestros brazos, créannos que esta situación es algo que no se lo desearíamos a nadie", ha señalado la banda en un post en su página de Facebook. "Solo esperamos que las autoridades tomen las cartas del asunto en este caso y que se haga justicia a nuestro hermano".

Asimismo, Apes of God ha anunciado su retirada con motivo del trágico suceso: "Debido a este lamentable hecho anunciamos que Apes Of God dejará los escenarios de manera definitiva, por un largo tiempo no sabrán absolutamente nada de nosotros ya que no nos interesa seguir perteneciendo a una 'escena' cómo esta".

Violencia permanente

El Salvador es considerado uno de los países más violentos del mundo por las tasas de entre 103 y 50,3 homicidios por cada 100.000 habitantes registrados entre 2015 y 2018. La mayoría de estos crímenes son atribuidos a las pandillas Mara Salvatrucha (MS13), las facciones Revolucionarios y Sureños del Barrio 18 y otras minoritarias.

Un estudio presentado por la Embajada de Estados Unidos en El Salvador en marzo de 2017 señala que el 62,4% de los jóvenes que se ha unido a las pandillas o "maras" en este país lo hicieron por "ocio" o "amistad".

Estas estructuras criminales, un fenómeno considerado como herencia de la guerra civil (1980-1992) y que se fortaleció con la deportación de pandilleros de Estados Unidos, han resistido a los planes de seguridad implementados en las últimas cuatro administraciones.