El 17 de octubre de 2001 saltaba la bomba informativa, Ella Baila Sola se separaban. El dúo musical que había reventado las listas de éxitos y vendido más de cinco millones de sus tres álbumes ponía final a su relación en un tsunami de rumores y leyendas urbanas. Que si nunca fueron amigas, que si envidias, celos… tanto que ellas tuvieron que dar una rueda de prensa multitudinaria en la que aclararon que, aunque el roce había desgastado el grupo, la mitad de lo que se decía era mentira.

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Marta y Marilia comenzaron entonces su carrera en solitario. La primera intentó rescatar el grupo con el mismo nombre -que terminó en una pelea pública en Facebook con la nueva integrante-, mientras que la segunda se dedicó a componer e intentar destacar como cantautora en un momento en el que la industria musical veía su modelo acabar. Marilia sacó su primer disco en 2013. Se llamaba Subir una montaña, y aunque no tuvo el ruido de su anterior aventura musical, la recolocó en el foco y comenzó una gira por salas de España y México.

Marilia se atreve con canciones de Ella Baila Sola y abre puentes a un nuevo disco. Moeh Atitar

Desde que el dúo acabó, Marilia no había vuelto a grabar canciones de Ella Baila Sola. Ni rastro de Cuando los sapos bailen flamenco o Mujer florero, como mucho en contadas ocasiones en sus conciertos, si los fans se lo pedían. Veinte años después de que lanzaran aquel Lo echamos a suertes, la cantante se reconcilia con su pasado y lo abraza con más fuerza que nunca en lo que ella ha llamado “un disco entre discos” que publica ahora -y que presenta el 13 de noviembre en la sala Galileo Galilei- lleno de antiguos éxitos de EBS, versiones de Mari Trini y un tema inédito que sirve como puente a lo que vendrá después.

La efeméride era perfecta para que la cantante hiciera “este reencuentro que es el resultado de todo lo vivido”, pero también “un agradecimiento a todas personas que eligieron esas canciones y que me permitieron compartirlas”. Cuando recuerda su pasado se muestra “orgullosa de lo que creamos”, pero tiene claro que aquella difícil decisión fue la correcta. “Llegamos a un momento que era un final del ciclo artístico. Le llega a todos los grupos. Teníamos inquietudes diferentes y sobre todo necesitábamos un cambio. Tomamos la mejor decisión posible en ese momento, y a mí me pasa cuando se acaban grupos que me gustan, que me llevo un disgusto, pero fue honesto porque quería hacer algo desde el corazón”, cuenta a EL ESPAÑOL.

LLegamos al final del ciclo artístico. Teníamos inquietudes diferentes y sobre todo necesitábamos un cambio. Tomamos la mejor decisión posible en ese momento

Ha preferido no leer la cantidad de rumores que hubo sobre esa separación y considera el presente como el “momento de reconocer todo lo bonito que ocurrió”. “Las etapas cambian y tú tienes que tomar decisiones y avanzar, y para mí ese fin de ciclo fue una oportunidad para empezar un nuevo camino y continuar en la música y creando canciones que llegaron mucho tiempo después. Pero me parece bonito que todos podamos sobrevivir a todas nuestras etapas. Pero es normal que las personas hagan caminos diferentes”, cuenta sobre una etapa que vivió “con naturalidad, con asombro y cuyo recuerdo es muy bonito”.

Los cinco millones de discos que vendieron entonces son impensables hoy en día en una “industria que todavía no se ha adaptado”. “Creo que habrá otras formas de vender música, pero puede que ahora sea la época más difícil de todas, porque todo está cambiando y se está ajustando. Lo de antes no sirve y no hay todavía establecido un formato tan claro como el que existía antes. Yo creo que el poder transmitir sin intermediarios es muy bonito y la creatividad ahora es brutal, con unas generaciones muy valiosas. Cómo puedan dedicarse estas generaciones a la profesión con dignidad es lo que no sé todavía”, dice con cierto pesimismo.

Feminismo hace 20 años

En este nuevo disco, Marilia rescata también a mujeres cantantes y compositoras como Mari Trini, que en una sociedad dominada por el heteropatriarcado tuvieron más difícil destacar y ser tenidas en serio. En ese sentido Ella Baila Sola también fue un punto de inflexión. En su primer disco había tres canciones que rompían todos los cánones que se esperan de un dúo de mujeres. En Amores de Barra se hablaba de cómo la mujer también podía tener aventuras de una noche sin que nadie la juzgue; en Que se te escapa el negro de la brutalidad y el racismo policial; y Mujer florero era un alegato feminista en toda regla. Una canción con mucha ironía y mala leche, que Marilia recuerda que se convirtió en “el himno de un grupo punk”.

Marilia vendió cinco millones de discos con Ella Baila Sola. Moeh Atitar

“Esa canción la escribí con menos de 20 años, y aunque ahora hablemos de feminismo, esa lucha ha estado ahí siempre, la confusión con el término es lo que vemos ahora, porque los chicos que no se consideren feministas es que todavía no se han enterado de lo que significa, porque hablamos de libertad, de respeto, de algo básico. Yo no me lo inventé con Mujer florero, y todas nuestras abuelas seguro que hicieron algo que nos ha ayudado a todos después, y digo todos porque es un camino que tenemos que hacer hombres y mujeres. Yo me permití hablar de ese tema, pero es que estaba ahí aunque no se hablase".

"En aquella época además estábamos acostumbrados a escuchar en voces de mujer canciones de amor y de pérdida, y yo creo que en nuestros discos había una mirada a la que no estaban acostumbrados. Pero es que esas canciones de amor y pérdida las escribían hombres, como todos sectores, todo estaba muy masculinizado, nos falta la referencia de la mujer, por eso sorprendió una canción como Mujer florero, y en ese sentido nos falta mucho camino por recorrer”, apunta la cantante.

 En aquella época además estábamos acostumbrados a escuchar en voces de mujer canciones de amor. En nuestros discos había una mirada diferente

Esas dos jovencitas también apostaron por canciones con contenido social, como La patera o ese Que se te escapa el negro del primer disco, un corte por el que Marilia tuvo que luchar porque la discográfica no quería incluir. “La compañía no la quería y yo dije que esa tenía que ir, son pequeñas conquistas, el ganar tu territorio como creador y luchar por lo que crees que importa… yo recuerdo discutir porque estuviera la canción”, añade.

No sabe si volverá a componer temas que importen tanto al a gente, cuando le preguntan por ello cita a Leonard Cohen y dice que si supiera el lugar donde se esconden las grandes canciones iría allí más a menudo. Tampoco le importa, tiene muy claro que a los artistas no hay que valorarlos sólo por el éxito o el fracaso. “Eres la misma persona estés en el éxito o en el fracaso. El éxito es hacer las cosas como uno quiere y ofrecer lo mejor de ti”, subraya apostando por una clase media que en la música, como en la sociedad, se han encargado de destruir, puede que la volvamos a ver, como ellas cantaban, cuando los sapos bailen flamenco.

Marilia, en un calle de Madrid. Moeh Atitar