Cuatro meses secuestrado por la Justicia y Fariña (Libros del KO) ha quedado libre. En marzo se ejecutó la orden de una jueza de Collado Villalba, que atendió la petición del exalcalde de O Grove (Pontevedra), José Alfredo Bea Gondar, quien había demandado a Nacho Carretero, periodista y autor del libro, y a la editorial por supuesta vulneración de su derecho al honor. La Audiencia Provincial de Madrid ha levantado esta mañana la medida cautelar a falta de la sentencia del juicio celebrado ayer. El fiscal pidió levantar el secuestro y desestimar la demanda del exalcalde.

La publicación no vulnera el derecho al honor de Bea Gondar “toda vez que los hechos narrados acontecieron con veinte años de antelación y constituyeron sucesos de relevancia social objeto de amplia divulgación a través de los distintos medios de comunicación”. La obra sólo dedica dos breves menciones al demandante que sin embargo determinó la prohibición de su difusión.

Y esto ocurre precisamente en pleno tsunami promocional de la obra publicada tres años atrás, con la proximidad de la Feria del Libro y la emisión de la serie, en Antena 3. La cadena, a su vez, con la noticia del secuestro, decidió adelantar el lanzamiento la serie que tenía parada en el cajón. La serie aprovechó la sentencia para su promoción, pero el libro no lo necesitaba: había vendido 30.000 ejemplares en diez ediciones.

La serie que pasó

Sin embargo, la editorial había preparado y pagado un relanzamiento del libro con la inminente aparición de Fariña en la tele. Puso en marcha una edición de 25.000 ejemplares para atender la hipotética avalancha de venta que provocaría la llegada a la pequeña pantalla del reportaje sobre el narcotráfico gallego. En ese momento ocurre el secuestro, Antena3 anuncia el estreno de la serie y la editorial tiene una semana de margen de venta y difusión del libro antes de que se ejecute la decisión de la jueza de Collado Villalba.

Alfredo Bea Gondar a su llegada al juicio oral contra el periodista Nacho Carretero. Efe

Esa semana, con la indignación del secuestro en la calle, los libreros inician una campaña de apoyo a la libertad de expresión de la editorial y del autor y hacen de sus escaparates una pancarta reivindicativa a favor de Fariña. Se venden casi los 25.000 nuevos ejemplares, como aseguran desde la editorial a este periódico. En almacenes quedan 8.000 ejemplares de aquella oleada. El 21 de febrero saltó la noticia del secuestro próximo, el 28 de febrero se estrenó la serie y el cinco de marzo se ejecutó el secuestro.

“Siento alivio”, reconoce Nacho Carretero. “Estamos celebrando que se pueda vender el libro, parece surrealista. Ojalá que toda esta frustración de estos meses y la angustia haya servido para la reflexión. La indignación fue unánime. El secuestro fue una decisión desproporcionada y debemos reflexionar como sociedad sobre esto. Debe ser un precedente para que los jueces cuenten hasta diez la próxima vez, antes de secuestrar un libro. España debe seguir madurando como sociedad y la justicia debe comprometerse en ello”, cuenta el autor.

Ventas secuestradas

Ayer los editores avisaron a su distribuidora para que pusiera en marcha la colocación de todos los libros que estaban varados en el almacén de Azuqueca de Henares para abastecer de nuevo. Las librerías habían agotado los ejemplares que tenían prohibido vender antes de la prohibición. Las ventas, tal y como informaron en su día a este periódico las librerías consultadas, se dispararon, justo en un momento en el que la libertad de expresión pasaba por sus peores días, con la sentencia contra el rapero Valtonyc (Ley Mordaza) y la retirada de la obra de Santiago Sierra en Arco (censurada por IFEMA).

Nacho Carretero y sus editores llegan al juicio oral. Efe

Álvaro Llorca, uno de los dos directores editoriales de Libros del KO, explica que el coste del secuestro es difícil de calcular, porque podrían haber llegado a vender en un mes lo mismo que vendieron en tres años, gracias al auge de la serie. “Hemos salido perdiendo, porque para una editorial como la nuestra perder las ventas de una Feria del Libro y del lanzamiento de una serie en televisión son incalculables”, cuenta. Puede hacerse un cálculo a partir de los 30.000 ejemplares que podrían haber vuelto a vender: 583.000 euros, de los que habitualmente el 35% es para la editorial y el 10% para el autor (el resto, distribución y venta).

Escaparates libres

Begoña, que regenta la librería Lume (Coruña), explicaba a Lorena G Maldonado que montó “un escaparate de protesta”. “Ha tenido muchísimas visitas físicas y mucha repercusión en redes sociales. La gente comparte nuestra visión: sencillamente, no estamos en tiempos de censurar los libros”, nos contó. “Yo llevo como 25 años en el oficio y sólo recuerdo uno que se censuró hace mucho, Versos satánicos… pero por favor, la persona que escribe Fariña es un periodista con prestigio y confiamos en él. Se ha documentado, lo avala una profesionalidad y no creo que incurra en la estupidez de acusar de forma gratuita a una persona”.

Uno de los escaparates con Fraiña.

Javier, de la Librería Siltola (Sevilla), bautizaba esta medida cautelar como “aberración”. “Una librería es un espacio cultural, una especie de museo del libro, y ¿hay algo más libre que un libro?”, pregunta. “Nosotros lo hemos puesto en venta hasta que se agote, para recordar que vivimos en el presente, ¿no? Ya basta de aquel pasado”.

Los editores del Libros del KO esperaban que se levantara el secuestro durante la celebración de la Feria del Libro, pero no fue así. Pasaron los días, se acabó la Feria, un momento álgido de venta (con porcentajes más favorables para la editorial, que vende directamente) y se multiplicaron los perjuicios económicos. De hecho, desde la editorial no descartan “contraatacar”, como ha explicado Emilio Sánchez Mediavilla a EFE. Interpondrán una demanda por daños y perjuicios en función de la sentencia. Tienen por delante una segunda oportunidad con la emisión de Fariña en Netflix.

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