Jerusalén

Esta es ya la sexta vez que Vargas Llosa visita Israel, un país al que admira y quiere a partes iguales. La primera fue allá por la década de los setenta, en que vino a visitar a su amigo Amos Oz, que entonces comenzaba su carrera literaria. “Ésta ha sido una visita muy instructiva sobre lo que está pasando en Israel”, comenta el escritor hispano-peruano en un encuentro con periodistas españoles y latinoamericanos afincados en Jerusalén y organizado por la ONG Rompiendo el Silencio.

Después de pasar por varios controles militares en la Cisjordania ocupada –entre ellos el paso de Qalandia, situado a mitad de camino entre Jerusalén y Ramala–, la ciudad dividida de Hebrón, aldeas beduinas como la de Susiya o entrevistarse con representantes del movimiento de colonos judíos en el Valle del Jordán, el autor destaca la intensidad de la vivencia. “Amos Oz me dijo una vez que aquí en Israel se vivía más intensamente que en cualquier otra parte del mundo y la verdad es que yo, cada vez que he venido, he comprobado que era cierto”, continúa.

El casco antiguo sigue siendo un mundo fantasmal, sin alma y sin gente, donde hay más prohibiciones que personas

Quizás el momento más impresionante de todos fuera su paso por Hebrón, “en donde estuve hace seis años y acabo de comprobar cómo, a pesar de la desaparición de los grafitis contra los árabes, el casco antiguo sigue siendo un mundo fantasmal, sin alma y sin gente, donde hay más prohibiciones que personas”, añade apesadumbrado. La presencia de los militares israelíes y los colonos judíos en un 20% de su término municipal intimida a los palestinos que viven en esa parte de la ciudad paradigma de la ocupación . “Es un espectáculo muy doloroso y es un símbolo de todo el drama y el sufrimiento humano que hay aquí, y también de la enorme incertidumbre que se cierne sobre el futuro”, agrega.

Mario Vargas Llosa hablando con los testigos del conflicto. Rompiendo el Silencio

Por este motivo Vargas Llosa –que ya en 2013 junto a otros nobeles de literatura como Herta Müller y Orhan Pamuk firmó una petición redactada para varios escritores israelíes en contra de la transferencia forzosa de la población beduina de la periferia sur de Hebrón– se ha unido a esta reciente iniciativa de Rompiendo el Silencio. Esta organización, formada por ex soldados israelíes que denuncian a través de sus testimonios los abusos y violaciones de Derechos Humanos cometidos por el ejército en los territorios palestinos, ha congregado 26 escritores internacionales de 15 países diferentes.

Libro denuncia 

Bien en solitario –como ha hecho Vargas Llosa– o en pequeños grupos de dos o tres, los autores se sumergen durante una semana en la realidad de la ocupación, combinando visitas de terreno con encuentros con aquellos interlocutores más representativos o con escritores locales como la periodista israelí Amira Hass o el autor palestino Rajah Shehade. El objetivo final de estas visitas es que cada uno de los 26 escritores extranjeros invitados refleje sus propias reflexiones dentro de una obra colectiva que verá la luz dentro de un año. Un libro que será publicado por Harper Collins en su edición en inglés y traducido a varios idiomas, entre ellos el castellano.

En junio de 2017 se cumplirá el quincuagésimo aniversario de la guerra de los Seis Días –en la que Israel tomó el control de Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Oriental– y por lo tanto también de la acuñación del término “territorios ocupados palestinos”. Y si bien a finales de 2005 el gobierno hebreo tomó la decisión de retirarse de Gaza (momento que narró el propio Vargas Llosa en una serie de artículos de prensa y en su libro Israel/Palestina: paz o guerra santa), Cisjordania y Jerusalén Este aún permanecen bajo su yugo. Por este motivo el escritor estadounidense Michael Chabon y su mujer, la también escritora israelo-estadounidense Ayelet Waldman decidieron coordinar la publicación de esta obra.

El autor reconoció que la visita fue muy instructiva. Rompiendo el Silencio

“No es verdad que Israel se haya convertido en un país fascista, como denuncian algunos. Eso no es verdad. Pero si podríamos decir que se ha vuelto colonialista, ¿no?”, espeta Vargas Llosa con ironía. “Y en estos momentos, hay un hecho que no se puede negar, hay una ocupación israelí de los territorios palestinos con una política claramente colonialista, prepotente que está provocando muchísimo sufrimiento y que que puede ser peligrosa y grave para el futuro de Israel”, agrega en relación a las últimas medidas impulsadas desde el actual gobierno de Benjamín Netanyahu. Recientemente, no sólo ha intentado silenciar a las ONGs críticas con la ocupación, sino también a aquellos escritores, actores y artistas que lo sean, negándoles acceso, por ejemplo, a las subvenciones públicas.

Hay un hecho que no se puede negar y es que hay una ocupación israelí de los territorios palestinos, en donde practican una política claramente colonialista

“Esta campaña que hay contra Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio)  y otras ONGs defensoras de los derechos de los palestinos me parece muy preocupante (…) En una sociedad democrática es fundamental que haya libertad de palabra y de expresión”, señala en relación a la caza de brujas desatada por los ministros de Educación y Cultura, Naftali Bennet y Miri Regev. “Hay un hecho que no se puede negar y es que hay una ocupación israelí de los territorios palestinos, en donde practican una política claramente colonialista, que está provocando muchísimo sufrimiento y que yo creo que puede ser peligrosa para el futuro de Israel”, concluye.

No al apartheid

Y aunque se declare en contra del fanatismo que le “repugna, ya sea isrealí, palestino o ruso”, el autor se muestra en contra de boicot que se intenta promover por parte del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) desde un planteamiento similar al que se utilizó para combatir el apartheid en Sudáfrica. “Estoy en contra de las penalizaciones colectivas, pero en este caso me parece mucho más grave, porque penalizar a las universidades o a las instituciones de la cultura supone castigar a las instituciones donde está la gente que resiste mejor y que es más crítica con lo que está ocurriendo en Israel”, sentencia.

“En junio de 2017 se va a conmemorar medio siglo de la ocupación, cuando la mayoría de la población israelí y palestina estamos por debajo de los 50 años, y no conocemos otra realidad donde todos seamos libres e iguales, con derechos y dignidad”, dice Yehuda Saúl, exsoldado que sirvió en los territorios ocupados, portavoz de Rompiendo el Silencio.

En su opinión “presenciamos una campaña orquestada desde las más altas gubernamentales para silenciar a todo aquel que esté en desacuerdo con este gabinete, el más derechista de la historia de Israel”, continúa. Aun así, insiste en que no van a tirar la toalla y van a plantarle cara. “Nuestro futuro está en juego, como país y como sociedad. Vamos a seguir rompiendo el silencio hasta que salvemos a Israel de la ocupación”, finaliza Shaul.