Los vestigios de un baño ritual judío datado de la época de Jesús de Nazaret han aparecido cerca de la actual basílica de Getsemaní, a los pies del Monte de los Olivos, en Jerusalén. En las excavaciones dirigidas por la Autoridad de Antigüedades de Israel, los arqueólogos también han hallado los restos de una iglesia bizantina, construida hace unos 1.500 años, y estructuras del periodo de las cruzadas.

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La basílica de Getsemaní, también conocida como la de las Naciones o de la Agonía, fue erigida entre 1919 y 1924 en el lugar donde Jesucristo fue traicionado por uno de sus discípulos y arrestado por los romanos, según el Nuevo Testamento. Es uno de los templos cristianos más importantes del mundo, visitado por miles de peregrinos cada año. 

Las estructuras del antiguo baño ritual judío han sido descubiertas gracias a una campaña arqueológica emprendida después de que saliesen a la luz una serie de restos durante la construcción de un túnel en la zona. Destaca la identificación de los escalones intactos por los que los fieles habrían descendido hasta la zona del agua. Allí se habrían lavado antes de acceder al monte y rezar en el templo allí situado.

Restos de la iglesia bizantina. Reuters

Amit Re'em, el arqueólogo encargado de la dirección de las excavaciones, ha señalado que "el descubrimiento de este baño, en un contexto sin edificios, atestigua la existencia de una industria agrícola de hace 2.000 años, posiblemente destinada a producir aceite o vino". "Las leyes judías de purificación obligaban a estos trabajadores a purificarse", ha añadido. También puede ser la explicación del antiguo nombre del sitio: gat shemanim, en hebreo, significa "prensa de aceite".

El franciscano Francesco Patton, el custodio de Tierra Santa, ha señalado que estas últimas excavaciones desarrolladas "confirman la antigüedad de la memoria y la tradición cristianas conectadas con el lugar". 

El franciscano Francesco Patton en la zona del baño ritual judío. Reuters

Otros hallazgos incluyen los restos de una desconocida iglesia bizantina del siglo VI, delicadamente ornamentada, sobre la que en época de las cruzadas se construyó un edificio más grande que sirvió como monasterio o como hospicio para los peregrinos cristianos. Esta construcción tenía numerosas estancias y sofisticados sistemas de canalización del agua.

Los arqueólogos han descubierto evidencias de la destrucción del sitio en el siglo XII, probablemente durante la conquista ayyubí en 1187, cuando Saladino tomó Jerusalén del reino cruzado y ordenó la destrucción de todas las iglesias de la ciudad. El sultán utilizó las piedras de estos templos para reforzar las murallas de la ciudad.

"Las excavaciones en Getsemaní son un excelente ejemplo de la investigación de Jerusalén en su máxima expresión, en la que varias tradiciones y creencias se combinan con arqueología y evidencia histórica", ha destacado el arqueólogo Amit Re'em. "Los restos arqueológicos recientemente descubiertos se incorporarán al centro de visitantes que se está construyendo en el sitio y se exhibirán a los turistas y peregrinos".