Se ha llegado a afirmar que el Manifiesto comunista es el texto más influyente del siglo XIX. El escritor británico Terry Eagleton considera que si Isaac Newton descubrió las fuerzas invisibles que llamamos leyes de la gravedad, Karl Marx desenmascaró nuestra vida cotidiana y desveló la hasta entonces imperceptible entidad que denominó modo capitalista de producción.

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Pero son los acontecimientos históricos los que desenmascaran con el paso del tiempo a todos y a cada uno de nosotros; y Marx no está exento de ese "todos". Si bien sus ensayos e ideas políticas se conocen en todo el mundo y se estudian en todas las universidades actuales, su vida privada es aún desconocida por la gran mayoría

Ahora, de la mano de Akal, se publica una extensa biografía sobre uno de los filósofos más polémicos de la historia. Karl Marx. Una biografía es obra del profesor emérito de Historia de las Ideas en la Universidad de Gotemburgo Sven-Eric Liedman, quien lleva medio siglo empapándose de la obra de Marx. En las más de 600 páginas que tiene el libro, el escritor sueco va más allá del contexto y del trabajo del teórico para mostrar los detalles más personales de la vida del hombre que cambió el mundo —al menos en la teoría—.

Jenny von Westphalen y Karl Marx.

Karl Marx nació en Tréveris (Alemania) en 1818 y falleció en la ciudad de Londres en 1883. De origen judío, era el tercero de un total de nueve hermanos y a los 17 años comenzó a estudiar Derecho tras la insistencia de su padre. No obstante, su afición era la filosofía. A la vez que se adentraba en los postulados hegelianos, conoció a quien años más tarde se convertiría en su esposa: Jenny von Westphalen.

Cuatro años mayor que él, la relación contaba con el apoyo inquebrantable del padre de Jenny, quien no se opuso al matrimonio pese a que ella perteneciera a la nobleza y él proveniera de una familia de rabinos. Jenny von Westphalen se convirtió en Jenny Marx, y Karl no paró de escribirle todo tipo de poemas amorosos. 

Joven despilfarrador

Su estancia en Berlín le hizo adentrarse en la filosofía, el amor y el ocio de la capital alemana. Tal y como explica Sven-Eric Liedman, el joven estudiante se gastó casi 700 táleros en un año. "Era una suma enorme, considerando que los jóvenes más pudientes de similar condición tenían que conformarse con 500. El padre ni siquiera lograba ganar tanto dinero como gastaba el hijo", apunta en la biografía.

Apenas escribía a sus padres y, lejos de abandonar el modo de vida, siguió excediéndose con las comidas y la bebida. Tras abandonar Alemania junto con su mujer y su estancia en París y Bruselas, la familia Marx terminó viviendo en Londres. Allí residiría hasta el final de sus días y jamás dejó de recibir dinero para sus gastos —esta vez, el dinero se lo entregaba su compañero Friedrich Engels, junto con quien escribiría el Manifiesto comunista—.

Marx tuvo en total siete hijos, aunque cuatro de ellos murieron cuando todavía eran unos niños. Pese a los problemas económicos que tuvieron durante años, el matrimonio Marx siempre contó con la ayuda de Helene Demuth, una criada que había servido a la familia de Jenny y que permaneció junto a ellos el resto de sus vidas.

Retrato de Helene Demuth.

"Demuth pronto se convertiría en la mano derecha de la familia, pilotándola hábilmente a través de todos los problemas, triviales pero dolorosos, que le esperaban en tiempos futuros", relata el escritor sueco. Aquellos tiempos dolorosos y precarios se dieron en Londres.

El amor que sentía Karl por su mujer se esfumó, al menos temporalmente, y la engañó con Helene Demuth, la ama de llaves que compartía techo con los Marx. La prueba de la infidelidad cometida por el filósofo salió a la luz cuando Helene se quedó embarazada en 1851. Al hijo se le llamó Freddy y en todo momento se afirmó que el padre era Engels. Sin embargo, tal y como afirma Liedman, "las informaciones disponibles apuntan en general a que su verdadero padre era Karl Marx".

Inmediatamente, el pequeño Freddy fue puesto en adopción. "¿Cómo pudo Marx hacerle eso a su propio hijo? ¿Podría haberse desvinculado totalmente de él, siendo el único varón que no murió de niño, tan solo para mantener la fachada 'honorable' de su familia?", se pregunta el biógrafo. Solamente el matrimonio y Helene debían conocer lo sucedido. Ni siquiera sus hijas debían saber que tenían un hermano bastardo. 

Jenny jamás perdonó aquella traición. De hecho, es curioso cómo a raíz del nacimiento de Freddy, no se volvería a quedar embarazada hasta varios años después, lo cual algunos historiadores indican como prueba de que la mujer Marx se abstuvo de mantener relaciones sexuales con su adúltero marido.

Marx era hijo de su época; eso significa que con respecto a la igualdad, era mucho menos avanzado que su amigo Engels

En resumen, opina el biógrafo, "cabe decir que en su trato con las mujeres, y especialmente las más cercanas a él, Marx era hijo de su época; pero eso también significa que con respecto a la igualdad, era mucho menos avanzado que su amigo Engels".

Pese a todo, Jenny nunca se apartó de su marido. Cuidaba de los hijos mientras Karl trabajaba en sus labores científicas y periodísticas. Además, era la propia Jenny quien respondía a los acreedores. Gracias a ella, y al dinero que le enviaba Engels, pudo Marx escribir su obra.

Muerte como apátrida

La constante ansiedad y el no saber de qué iban a vivir los meses venideros enfermaron a Jenny. Finalmente, la esposa que lo había dado todo para sacar adelante a la familia Marx falleció en diciembre de 1881.

Karl murió tan solo dos años más tarde. "El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre". Estas fueron las palabras que pronunció su fiel amigo Engels en su funeral. Tras contraer bronquitis y pleuresía, Karl Marx había fallecido, apátrida, en 1883.

Tumba de Karl Marx en Londres.

Solo once personas asistieron a su funeral en el cementerio de Highgate. Junto a la tumba se leyeron saludos de los socialdemócratas rusos y de socialistas franceses y españoles. Para terminar, el socialdemócrata Wilhelm Liebknecht pronunciaba un breve discurso para despedir a su compañero. 

A partir de entonces, la memoria de Marx se ha utilizado en numerosas ocasiones. Simpatizantes y detractores han tratado de interpretar las ideas de un hombre cuya vida política —y personal ahora— se relatan en la última biografía que ha llegado a España.