Desde que el mundo es mundo y el hombre es hombre, los inventos han traído progreso a nuestra forma de vivir. Thomas Edison, Alexander Graham Bell o la figura de Leonardo da Vinci suelen ser las más representativas de la actualidad. Pero hubo uno anterior, tan relevante como los ya mencionados, que se abrió camino en el Antiguo Egipto: Imhotep.

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Debido a la inexactitud de datos, no se sabe cuándo nació. Los historiadores lo ubican en el siglo XXVII a. C., pues fue el consejero del primer rey de la III Dinastía, Zoser. Imhotep es el primer nombre que se conoce de un científico en toda la historia. "Fue tanto el renombre que alcanzó como médico, cuyas facultades curativas eran casi mágicas, que muchos siglos después fue incluido en el panteón egipcio como dios de la medicina", escribió Isaac Asimov en Los egipcios (Alianza).

No solo fue médico, sino que sus dotes como arquitecto también pasaron a la historia. Fue quien emprendió la construcción de la mastaba de Zoser, la cual iba a ser la mayor de las construidas hasta aquel momento. La pirámide escalonada de 4.700 años de antigüedad, erigida con piedra en lugar de ladrillo, es uno de los tesoros actuales de Egipto, lo cual induce la efectividad de los conocimientos arquitectónicos de Imhotep.

La pirámide de Zoser.

La intención del faraón era la de impresionar al pueblo egipcio con la llegada de las nuevas dinastías. Es la edificación más más destacable de la necrópolis de Saqqara, al sur de la ciudad de Menfis, y fue el prototipo de las pirámides de Giza y de las restantes pirámides egipcias. Imhotep puso literalmente su grano de arena para las futuras edificaciones.

No obstante, tal y como señala Asimov, ni Zoser ni Imhotep quedaron satisfechos con el resultado. "Imhotep, descontento con su propia sobriedad, amplió la mastaba por los dos lados, hasta que la base alcanzó los 115 metros por 100. Realizó diferentes ajustes pese a que en la actualidad solo se aprecia el edificio central.

El reinado de Zoser no solo se basó en la construcción de enormes monumentos. Gracias a Imhotep, una vez más, se perfeccionó la escritura egipcia. "Los símbolos jeroglíficos dejaron de ser simples dibujos de objetos, y comenzaron a ser utilizados para expresar abstracciones y toda la extensión del pensamiento humano", añade el escritor de Los egipcios.

Según el Profesor del Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Montevideo Nelson Pierroti, Imhotep representa para la cultura egipcia la figura del "sabio universal", de modo parecido a un Leonardo da Vinci para el Renacimiento italiano. Tal fue la importancia del egipcio que es el primer hombre elevado a la categoría de dios en el Antiguo Egipto.