Durante 15 años, los huéspedes más tórtolos de un hotel de Chester, en Reino Unido, han estado durmiendo, sin saberlo, en una cama donde el rey Enrique VII de Inglaterra y su esposa Isabel de York consumaron su matrimonio el 18 de enero de 1486. La identidad anterior del catre, colocado en la suite destinada a las lunas de miel, ha salido a la luz después de que unos empleados del hotel lo abandonasen en un parking y fuese rescatada por un comerciante de antigüedades que quedó sorprendido al ver "una cama victoriana de cuatro postes tallada con escudos armoriales".

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El lecho es de unos tres metros de alto, casi 2m de largo y 1.7m de ancho. En los postes se pueden observar leones tallados, además de enredaderas y escudos que cubren el marco. En la cabecera se aprecia un tríptico con un panel central en el que están representados Adán y Eva.

La cama fue adquirida en el año 2010 por Ian Coulson por 2.200 libras, un restaurador y comerciante de camastros antiguos; fue entonces cuando descubrió que la madera era mucho más antigua de lo que el vendedor podía haberse imaginado: los adornos remontaban la elaboración de la cama al siglo XV y parecía haber sido destinada a alguna persona de la realeza.

Según informa National Geographic, las pistas que Coulson obtuvo tras analizar la madera barnizada y la calidad de las tallas le llevó a concluir que estaba ante el lecho nupcial del rey Enrique VII de Inglaterra. Aunque al principio su conclusión parecía descabellada, el restaurador se ha pasado estos últimos nueve años recopilando evidencias para respaldar su hipótesis. Y la historia de la cama se ha dado a conocer ahora en una conferencia pronunciada hace unos días en el Albert Museum de Londres.

Enrique VII fue el fundador de la dinastía de los Tudor y en la cama Coulson se encontró con detalles que han sido relacionados históricamente con esta casa: emblemas como estrellas, escudos, leones y rosas. Las figuras de Adán y Eva serían un símbolo de fertilidad para los cónyuges. "La época evidente de la madera, los complementos reales y el exquisito diseño y ejecución me convencieron de que se trataba de un lecho real de Enrique VII".

Este matrimonio entre el rey inglés e Isabel de York fue un momento clave en la historia de Gran Bretaña porque significó la unión de dos casas rivales: los York y los Lancaster, poniéndole el punto final a una conflicto, conocido como la Guerra de las Dos Rosas, que duró tres décadas. Esta cama habría sido emplazada, supuestamente, en una habitación del Palacio de Westminster para que los amantes disfrutasen de su noche de bodas.