Daniel Montero Peio H. Riaño

Las obras de arte que el constructor imputado en la trama Púnica, David Marjaliza, compró entre 2006 y 2012, regresan a España. Las 37 pinturas, fotografías y esculturas, valoradas en 15,6 millones de euros, que descansan en las instalaciones de la empresa especializada en conservación de patrimonio Fine Art Transpots Nature, en Ginebra (Suiza), ingresarán en el Museo Reina Sofía para su exposición, tal y como ha podido saber EL ESPAÑOL.

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El acuerdo está firmado entre la Audiencia Nacional -que custodia las piezas- y el museo nacional, donde se podrán ver las obras de Eduardo Chillida, Equipo Crónica, Manolo Millares, Óscar Domínguez, Tony Cragg, Manolo Valdés, Antoni Tàpies, Thomas Ruff o Pablo Palazuelo, entre otros. La más cara de ellas es Furor penellis, pintado por Miquel Barceló en 1983, comprada por Marjaliza en una subasta de Christie's, en 2007, por 663.970 euros. En la ficha del cuadro de la web de la prestigiosa casa puede leerse que el cuadro pertenece a “una importante colección privada”.

Se pasó al Museo una lista de obras de la cual se seleccionaron las que el Museo consideró que podría ser de mayor interés

“Dentro de la normalidad de los procesos judiciales de incautación de bienes por parte de la policía y que se destinan al Estado, se pasó al Museo una lista de obras de la cual se seleccionaron las que el Museo consideró que podría ser de mayor interés para formar parte de la colección. No se sabe aún cuándo se integrarán en los fondos. No habrá ninguna exposición específica”, aclaran a este periódico desde el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Out of sight, out of mind (2003), la obra de Tony Cragg, comprada por 209.620 euros.

El proceso está en una fase muy inicial y se propició cuando David Marjaliza autorizó ante la Audiencia Nacional el traslado y uso de sus obras para que fueran expuestas en el museo sin necesidad de esperar a una decisión judicial en su contra. La decisión del constructor de Valdemoro se enmarca dentro de su estrategia de colaboración con la Justicia, por la que ha declarado ante el juez Eloy Velasco en numerosas ocasiones. Su testimonio ha sido nuclear para desentrañar gran parte de la trama investigada en la operación Púnica y abrir nuevas vías de investigación, de las que algunas permanecen todavía secretas.

En el caso de las obras de arte custodiadas en Suiza, la lista seleccionada por la dirección del museo para incorporarse a la colección permanente debe aprobarse aún por el Patronato del mismo. Además, está pendiente el transporte: ¿quién se hará cargo de los cerca de 14.000 euros que se calcula costará el movimiento de las obras de arte desde Ginebra a Madrid? En estos momentos se debate si lo costearían las cuentas del museo o caería del lado de las sociedades de Marjaliza controladas por la Audiencia Nacional.

Un alquiler asfixiante

El pasado febrero, el juez Eloy Velasco encontró en el almacén de Ginebra las obras de arte, con las que David Marjaliza blanqueó presuntamente parte de los 21 millones de euros. Simuló una venta que le permitió recuperar 4,2 millones de euros de los depositados en Suiza.

“Dichas obras no fueron trasladadas a Singapur, sino que han sido consignadas en un almacén especializado en Suiza”, asegura el juez en su informe. El intermediario Tan Hian Tejo George -representante de Millenia Trading PTE LTD- ingresó las obras -a cambio de 127.000 euros- en las cuatro salas de los almacenes, siempre bajo órdenes de la secretaria del amigo de Granados, “gerente y testaferro habitual de la trama”.

El motivo del préstamo es evitar el alto coste de mantenimiento, que asciende a 28.000 euros anuales

Ahora, tal y como ha podido saber EL ESPAÑOL, la Audiencia Nacional ha llegado a un acuerdo con el Museo Reina Sofía para la cesión de las obras de arte al museo. El motivo del préstamo es evitar el alto coste de mantenimiento, que asciende a 28.000 euros anuales, que el empresario quiere ahorrarse. A estas alturas del proceso, las joyas artísticas que Marjaliza compró, más por inversión que por devoción, están más cerca de quedar en manos del Estado que del constructor. De ahí que quiera ir reduciendo la inversión. Su verdadera afición son las plumas de la firma Mont Blanc, cuya colección ronda las 200.

Furor Penellis, de Miquel Barceló, comprado por 663.970 euros.

Además, las declaró por 2,7 millones de euros, un valor muy inferior al real: “Marjaliza minoró el valor de las mismas en más de un 70% en sus declaraciones ante el seguro y el dosier de exterior”, puede leerse en el informe de la Audiencia Nacional. La secretaria del constructor escondía las facturas de las compras de muchas de las obras de arte debajo del colchón de su dormitorio y los agentes de la Guardia Civil las encontraron. Fue la pista que les llevó hasta Suiza y a resolver el verdadero valor que había pagado por ellas.