París

El pasado jueves, mientras el mundo giraba su mirada inquieta hacia el Louvre por el riesgo de inundación de sus obras situadas en el subsuelo, se ahogaba en silencio un pequeño museo situado en la ciudad de Montargis, en el departamento francés de Loiret, a un centenar de kilómetros al sur de París. Miles de obras del Museo Girodet han resultado gravemente dañadas por las aguas que invadieron los almacenes donde yacían las colecciones más relevantes de la institución.

Cuatro años después de haber comenzado sus trabajos de renovación, el museo se disponía a abrir sus puertas a lo largo del primer trimestre de 2017, un esperado evento que los responsables se han visto obligados a cancelar.

La institución ha puesto en marcha una campaña de mecenazgo para salvar las pinturas. Museo Girodet.

Las obras del Museo Girodet se trasladaron en mayo de 2012 a una reserva temporal, situada en el sótano del edificio, un hotel comunitario que contaba con una recámara en el subsuelo concebida como las cajas fuertes características de los antiguos bancos. Sin embargo, con el paso del tiempo, la puerta que el museo creía blindada dejó de serlo, y cuando el canal de Briad, vecino del museo, comenzó a crecer como consecuencia de las fuertes lluvias que han golpeado la región, la filtración hizo realidad los peores presagios.

Una de las obras perjudicadas por la inundación de la cámara. Museo Girodet

“El agua entró en esta cámara acorazada sumergiendo miles de obras arte y de objetos arqueológicos”, lamenta Claire Hansen-Béales, relaciones públicas del museo, al teléfono. “Estamos hablando de cerca de 2.800 obras, sin contar las esculturas, que fueron literalmente arrastradas por el agua junto a las instalaciones de almacenamiento”, continúa.

Un Zurbarán flotando

El museo recibió la alerta por inundación el pasado 30 de mayo, que se activa para el desalojo de las obras almacenadas durante los dos días siguientes. En cambio, este tiempo no fue suficiente para retirar la totalidad de la colección, y el desbordamiento del canal invadió el subsuelo. “Toda la habitación, hasta el techo”, precisa Hansen-Béales. “Podrían haberse lamentado daños mayores si las puertas hubiesen cedido con la presión del agua, situación que no llegó a producirse”, explica. Pero el agua se filtró sin control y los bomberos tardaron otros dos días en vaciar la habitación. “Sí, 2.800 obras de arte flotaron durante 48 horas bajo el agua”, confirma esta portavoz del museo Girodet a EL ESPAÑOL.

La situación es dramática. Los deterioros en las esculturas de Henri de Triqueti, así como el cuadro de Zurbarán San Jerónimo Penitente, y otras obras de Feuchère o Géricault. Los equipos de refuerzo han logrado salvar una gran parte de las creaciones de Anne-Louis Girodet, artista que da nombre al centro. Retrato de perfil del doctor Trioson o El Sueño de Endymion no han sufrido daños, aunque no ha sido el caso de otras obras del artista originario de Montargis. Los responsables avisan a este periódico que tendrán que esperar varias semanas para conocer el verdadero impacto de la catástrofe.

Tareas de recuperación de las obras dañadas, durante esta mañana. Museo Girodet

“Agua, viento y calor son los factores necesarios para la aparición de moho en la capa pictórica de estas obras”, asegura el museo. “Las próximas semanas serán definitivas para ver el impacto real”, explica, precisando que la obra de Zurbarán acababa de ser restaurada. “Es una lástima, porque llegó al museo hace apenas tres meses y le ha tocado sufrir una inundación…”, cuenta. “En cierto modo, San Jerónimo Penitente ha tenido suerte, porque todavía tenía una envoltura de plástico, desde que llegó de ser restaurada”, lanza. “La obra no se ha perdido, pero los efectos de la humedad y del agua filtrada todavía no podemos medirlos”.

Claire Hansen-Béales señala que el barro creado alrededor de estas obras sumergidas bajo el canal puede ser fatal para la conservación de las mismas, aunque “sigue siendo demasiado pronto para calcular los daños exactos”.

Esculturas desmembradas 

Esta portavoz sí especifica que el cuadro del pintor español no ha sufrido, en un primer momento, el mismo impacto que ya puede medirse en otras obras. “Hay esculturas que han perdido brazos y piernas”, explica. “Globalmente, guardamos la esperanza de que se trate de daños menores, reparables con la ayuda de restauradores”.

Una de las esculturas destruidas por la riada. Museo Girodet

Quince expertos vigilan de cerca la evolución de los daños y efectúan desde este lunes el tratamiento necesario. El museo asegura que los primeros pasos han consistido en la restauración mural de los cuadros que comenzaban a mostrar signos de descomposición, a través del uso de papel japonés. En cambio, el museo no se muestra en absoluto optimista en cuanto a la apertura prevista en un primer momento para el próximo mes de enero, en tanto en cuanto el edificio ha sufrido igualmente daños considerables con esta inundación.

Mecenas de salvamento

Ante esta catástrofe sin precedentes, la Sociedad de Amigos del museo Girodet, fundada en 1970 y formada por 150 miembros, ha decidido lanzar un llamamiento de rescate a través de una campaña de financiamiento participativo. Cualquier mecenas puede contribuir a la futura restauración de las obras siniestradas accediendo a este enlace de crowdfunding.

Aunque esta campaña tiene un objetivo inicial de 30.000 euros, desde el museo Girodet no han tardado en confirmar que la suma necesaria para emprender las medidas de restauración de todas las obras dañadas ascenderá a cientos de miles de euros.

El museo, fundado en 1767, reúne las obras del artista francés Anne-Louis Girodet, así como una selección de creaciones de sus contemporáneos, tanto pintores como escultores. La galería también reúne un compendio de pinturas del siglo XVII, con obras de Francisco de Zurbarán, Joseph Vernet  o Adriaen van Ostade.

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