La literatura es de las pocas herramientas capaces de transmitir una verdad silenciada. La alegría se eclipsa cuando un autor decide plasmar una historia de dolor. David Grossman, escritor referente israelí, publica La vida juega conmigo (Lumen), una desgarradora novela que recupera la historia real de un trágico hecho que ha permanecido oculto durante años para el gran público.

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Al fin, el libro se encuentra en las librerías tras haber sido pospuesta su fecha de lanzamiento debido al coronavirus. Grossman lo tiene claro: "La pandemia no nos va a fortalecer, vamos a ver más racismo y fundamentalismo". Según él, "en tiempos de inestabilidad, el racismo atrae a la gente".

Pocas veces el escritor se atreve a salir de su Israel natal para contar una historia. Rechaza la ocupación, pero desea firmemente una paz entre israelíes y palestinos. "Soy muy crítico con el gobierno israelí, pero Netanyahu ha hecho lo correcto", expresa el autor aplaudiendo el tratado entre Israel y EAU, ya que defiende que Israel necesita aliados en la zona. "Es terrible que después de 53 años nadie piense en poner fin a la ocupación israelí", lamenta asimismo el escritor en la rueda de prensa de su nueva obra. "Debemos poner fin a esto, es terrible para ambos bandos", apunta.

La novela se publica tanto en castellano como en catalán.

Esta vez, no obstante, la novela no tiene a Israel como protagonista, sino a los Balcanes. La vida juega conmigo relata el regreso a casa de Nina, quien se marchó en su momento tras sentirse abandonada por Vera, su madre. Ahora, años más tarde, Nina busca saber qué sucedió en aquella Yugoslavia de posguerra, donde se quedó completamente sola a los 6 años de edad.

Esta nueva y excelente novela no es mera ficción. La mayoría de sus personajes, así como la trama principal, ocurrieron de verdad. Así lo explica Grossman en la rueda de prensa donde ha presentado su libro: "Un día, una mujer llamada Eva Panic me llamó para contarme su vida".

La figura de Vera se presenta como una joven judía croata enamorada de Milosh, hijo de campesinos serbios. Ese amor se vería obstaculizado cuando Milosh es acusado de espionaje. En aquel preciso instante, Vera se vio obligada a elegir: o bien proteger a su verdadero amor y renunciar a su hija, y de esta forma terminar en la isla de Goli Otok, o bien renunciar a su amor para mantenerse cerca de Nina. "Para no traicionarlo tuvo que traicionar a su hija", asegura Grossman.

Campos de reeducación

La isla de Goli Otok fue en teoría un centro de reeducación, aunque en la práctica cumpliera las funciones de un campo de concentración. Ubicada al norte del Adriático, el mariscal Josip Broz Tito empleó aquel campo de prisioneros casi de la misma forma en que lo habían hecho los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

De hecho, algunos de los yugoslavos que habían padecido el sufrimiento nazi se encontraban años más tarde en Goli Otok, viviendo en condiciones inhumanas y enfrentándose al reto de sobrevivir cada día.

Todo ello sucedió, a espaldas de una Europa que desconocía los hechos. Tito, al fin y al cabo, había sido un héroe de guerra liberando Yugoslavia de la ocupación nacionalsocialista. También fue uno de los comunistas que hizo frente a Stalin y a su intento de controlar el país balcánico. Para el escritor, en un principio, "era un comunista no tan cruel como Stalin", hasta que investigó sobre su persona.

Imagen de Eva Panic.

Por ese mismo hecho, para recuperar a quienes fallecieron en aquellos desconocidos campos, publica Grossman su nuevo libro. La vida juega conmigo es una novela que trata la dictadura, el sufrimiento de sus pueblos -que no son meros números sino individuos con inquietudes y pasiones- la intolerancia o el racismo, tan actual como en el pasado.

Vera existió. Su verdadero nombre era Eva. Su hija, Nina, se llamaba Tiana. Eva, superviviente del holocausto, sufrió posteriormente en el campo de concentración de Tito para terminar residiendo en Israel. "Nunca había conocido a una persona tan única y singular. Tenía unas ideas políticas agresivas, no tenía filtro alguno, pero al mismo tiempo era una persona empática y cariñosa", describe el autor.

Ahora, el autor comparte su compleja y apasionante vida a través de su último libro, el cual Eva nunca pudo llegar a leer. En La vida juega conmigo se exponen todas las inquietudes y motivos, siempre ambiguos, que le llevaron a Eva a ser "más leal a una idea que a su hija", zanja el autor.