Esta no la vimos venir: Elisa García Grandes, la hija de la gran escritora Almudena Grandes y del poeta y director del Instituto Cervantes Luis García Montero -insigne matrimonio bohemio y clásicos de la escena cultural patria- se declara “camarada falangista” e imparte charlas y conferencias sobre la cuestión. Fue el pasado 4 de diciembre cuando la joven de 23 años impartió una conferencia en la sede de la Hermandad Nacional de la Vieja Guardia de Falange Española. La presentaron a partir de su edad, sus grados de Filosofía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid y recalcaron su pasión por la filosofía medieval, la filosofía de la religión, y la metafísica.

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“Es defensora de la primera escolástica y la Escuela de Salamanca, trabaja sobre autores como Santo Tomás de Aquino, Francisco de Vitoria o Francisco Suárez”, añadió el presentador. “Trabaja como correctora editorial en una editorial española”, cerró. El título de su ponencia era Nacionalsindicalismo: por qué en España. La joven, con un tatuaje en la cara y otro en el escote y el pelo recogido en un severo moño, se refirió a José Antonio Primo de Rivera como “un pilar espiritual”.

Cita a Ramiro de Ledesma: “Vamos contra la vieja España con propósitos liberadores, nuestra posición teórica véase y estúdiese en los libros del maestro Ortega y Gasset, donde se encontrará íntegra”. Dice que “nosotros, los falangistas” no son dados a “los argumentos de autoridad”, y que por ello prefiere “argumentar”. La piedra angular de su ponencia era la “concepción joseantoniana, que entiende al hombre como portador de valores eternos.

Resulta cuanto menos sorprendente este posicionamiento -¡o no!-, teniendo en cuenta que sus padres son dos históricos de izquierdas, muy especialmente de Izquierda Unida. Luis García Montero llegó a presentarse a las elecciones autonómicas por IU, y, aunque recibió el apoyo de gran parte del sector cultural y se celebraron hermosos conciertos liderados por Sabina, Miguel Ríos o Serrat para avalarle, ¡sin olvidar a Almodóvar!, no tuvo éxito. 

Tanto él como Grandes se han posicionado en las últimas décadas en las grandes causas sociales españolas. Son asistentes a manifestaciones, frecuentes firmantes en proclamas izquierdistas y, por supuesto, se mostraron a favor del No a la guerra. De la feroz novelista Almudena Grandes destacan sus Episodios de una guerra interminable, seis novelas independientes que narran momentos significativos de la resistencia antifranquista en un periodo comprendido entre 1939 y 1964. Por tanto, trabaja firmemente por la memoria histórica.

Cuando la joven Elisa tenía 15 años, su padre Luis dijo de ella en una entrevista: “Se nos ha hecho del Rayo Vallecano, le gustan mucho los ambientes populares, la cultura punki… me parece que se siente red skinhead”, sonrió. “Y como dice su madre: nos está haciendo pagar todo lo que nosotros le hicimos sufrir a nuestros padres”.

Más tarde, en 2016, Elisa protagonizó una campaña del Ayuntamiento de Madrid que se centraba en combatir adicciones de jóvenes. Otros adolescentes y ella contaban que “habían abandonado los estudios y renunciado a cualquier proyecto de futuro” a causa del consumo de drogas, hasta que entraron en este proyecto de desintoxicación, y, ya recuperados, se lanzaron a ayudar a los chicos que pudieran estar pasando por lo mismo que ellos.