La banda System of a Down fue trending topic en España desde el pasado viernes. El mítico grupo de metal ha lanzado sus dos primeras canciones en 15 años, algo que sus fans llevaban tiempo pidiendo a gritos. Pero los temas que esta banda estadounidense —de ascendencia armenia— ha lanzado este viernes encierran un oscuro trasfondo: una guerra de décadas que ahora enfrenta a dos antiguas repúblicas soviéticas, Azerbaiyán y Armenia. Esa guerra también se juega en la propaganda donde YouTube es el principal altavoz. Vamos por partes.

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El pasado septiembre se volvió a avivar el conflicto que estas dos naciones mantienen por el Alto Karabaj, una zona de 4.400 kilómetros cuadrados perteneciente a Azerbaiyán, pero poblada mayoritariamente por armenios. La región es una zona clave para varios oleoductos azeríes, así como rica en minerales.  

Armenia reclama ese territorio para sí, así como los propios habitantes de la zona, que en su mayoría son cristianos ortodoxos de etnia armenia. Azerbaiyán, en cambio, es de mayoría musulmana y etnia azerí, y no está dispuesto a entregar ese territorio ni sus recursos. Actualmente, este nuevo capítulo del conflicto suma cerca de 75.000 desplazados y unos 500 muertos, la mayoría militares.

En este contexto, Azerbaiyán lanzó una canción de propaganda militar de la mano de la banda azerí Nur Group en colaboración con los cantantes Ceyhun Zeynalov y Narmin Karimbayova. El tema se titula Atəş (fuego, en azerí) y muestra un amplio despliegue militar propio de la guerra fría.

Entre tanques, misiles, cazas y soldados de infantería fuertemente armados estos músicos cantan con pasión su particular llamada a las armas. La traducción de la letra, al inglés o al castellano, no aparece en Google. Pero se puede intuir. La canción tiene unas pinceladas del metal industrial de principios de siglo (tipo Rammstein), pero con el innegable toque nacionalista que otorga el idioma azerí. Y no es la primera vez que esta banda hace una canción con temática militar.

SOAD contraataca

Este viernes, como si de un beef de hip-hop se tratara, la banda de ascendencia armenia System of a Down ha lanzado el contraataque propagandístico: sus dos primeras canciones desde que publicara sus discos Hypnotize y Mesmerize en 2005. Se titulan Protect the land y Genocidal Humanoidz.

Las canciones van acompañadas en YouTube de una recaudación de fondos para Hayastan All Armenian Fund, una ONG establecida en Los Ángeles (igual que el grupo) dedicada a reconstruir la economía armenia. Aunque el apellido no gubernamental hace tiempo que dejó de acompañar a esta organización, ya que recibe el apoyo del gobierno armenio. Al cierre de esta edición, la banda había recaudado más de 144.000 dólares.

Protect the land viene acompañada de un videoclip similar al de sus enemigos, con temática militar, pero con un matiz claramente más humanitario, en lo que a las víctimas del conflicto se refiere. “Intentarán alejarte de tu tierra —reza la letra— ¿Te quedarás y defenderás tu posición? ¿Te quedarás con un arma en la mano?”.

El mensaje que acompaña a este peculiar crowdfunding no da lugar a error: “Los actuales regímenes corruptos de Aliyev en Azerbaiyán y Erdogan en Turquía no solo quieren reclamar a Artsaj y Armenia como propios, sino que están cometiendo actos genocidas con impunidad sobre la humanidad y la vida silvestre para lograr su misión. Confían en que el mundo está demasiado distraído como para gritar sus atrocidades. Estamos aquí para proteger nuestra tierra, proteger nuestra cultura y proteger nuestra nación”.

Artsaj es el nombre que recibe una gran parte del territorio del Alto Karabaj. En 1991, tras la disolución de la Unión Soviética, la tensión entre ambas naciones por el control de la zona volvió a crecer. El gobierno de la región organizó un referéndum para decidir si el Alto Karabaj se separaba de Azerbaiyán.

El resultado fue una amplia mayoría en favor del sí y la región declaró su independencia en enero de 1992. Esto condujo a una guerra entre la recién autoproclamada República de Artsaj —solo reconocida y ayudada por Armenia— contra Azerbaiyán por el control del territorio. En 1994 —Rusia mediante— se firmó un alto al fuego que se ha roto en numerosas ocasiones. Una de las más sonadas, en abril del 2016: cuatro días de combates dejaron cerca de 300 muertos y ningún cambio en la situación. La peculiar historia de la república de Artsaj viene muy bien relatada en este hilo de Descifrando la guerra.

Un millón de muertos

Los integrantes de System of a Down son todos de ascendencia armenia y orgullosos de ello. La banda tiene varias canciones dedicadas al genocidio armenio, sucedido en 1915 a manos del imperio otomano. El país que hoy es Turquía —a grandes rasgos— masacró a casi un millón de civiles armenios.

Este terrible hecho está considerado como el primer gran genocidio moderno y muchos artistas, como la citada banda o el violinista Ara Malikian, han hecho campaña por el reconocimiento del daño causado por Turquía a la población armenia durante la primera guerra mundial.

Más de un siglo después, Turquía sigue negando que se tratara de un genocidio con todas las letras y que las muertes respondieran a un plan de exterminio. Considera que esas muertes las causaron las luchas entre etnias, avivadas por el hambre y las enfermedades fruto de la Gran Guerra.

En 2015, con motivo del centenario de este poco conocido episodio de la historia, System of a Down tocó por primera vez en el país de sus padres, en la Plaza de la República de Ereván, ante miles de personas. Dos horas de concierto que demostraron lo querida que es la banda en la república caucásica.

Turquía, además de no reconocer el genocidio armenio, es principal aliado militar y político de Azerbaiyán. En el otro lado del tablero, Rusia apoya a Armenia, si bien sus relaciones no pasan por su mejor momento desde 2018. Irán, fronteriza con ambos países, ha hecho un llamamiento a la paz y el diálogo. Lo mismo han hecho Estados Unidos, la Unión Europea y Francia, que cuenta con una amplia población armenia.

Actualmente los dos países enfrentados están en tregua para recuperar cadáveres e intercambiar prisioneros, pero ambos se acusan mutuamente de haberla roto. Las acusaciones retumban a ritmo de heavy metal, aunque este sea un género tradicionalmente antibelicista, como han demostrado grandes clásicos como Holy wars, de Megadeth, o War pigs, de Black Sabbath.