Es una historia que viene de largo: una vieja simpatía convertida en una rencilla que acabó en tragedia. Todo empezó cuando el rapero Valtónyc decidió colaborar con el programa antaño presentado por Pablo Iglesias, La Tuerka, con una canción de corte político -como acostumbraba ese espacio- dirigida al rey Juan Carlos I, llamada No al Borbó. Se emitió el 19 de abril del año 2012, cuando aún el joven mallorquín no podía imaginarse que esa intervención traería cola.

Noticias relacionadas

El tema -interpretado en catalán- arrancaba así: "El Rey Borbón y sus movidas, no sé si era cazando elefantes o se iba de putas, son cosas que no se pueden explicar, como que para hacer de diana utilizaba a su hermano. Ahora sus hermanastros son los árabes y les pide dineritos para comprar armas, le obligan a hacer la cama y a fregar los platos y mientras, Doña Sofía está en un yate follando. Eso duele, claro que sí”.

Criticaba al emérito con frases como: “Sarcástico, como el Rey dando la mano a Gaddafi y después celebrando tener petróleo fácil (hijo de puta)” o con algunas más problemáticas como “no podemos escoger, no tenemos ninguna opción, pero un día ocuparemos Marivent con un kalashnikov”. Esta acabaría siendo una de las dieciséis canciones por las que el rapero se sentaría en el banquillo de los acusados, y, de todas ellas, la más célebre -por la que fue condenado por injurias a la Corona y la que tuvo una visibilidad mayor al salir en La Tuerka-.

Ya en 2017, Valtónyc acusó a Iglesias de haberle encargado esta canción para su espacio. “Me pidió que hiciera un tema hablando del Borbón para su programa, y ahora, cuando me juzgan, él calla”, aseguró cuando la Fiscalía pedía para él tres años y ocho meses de prisión -tanto por injurias a la Corona como por enaltecimiento del terrorismo, que fue detectado por la Justicia en otros temas, que pueden consultarse con detalle y con sus letras pertinentes en este artículo-.

Iglesias le defendió

Hoy, en medio del zafarrancho por la marcha del mencionado emérito del país, el rapero -que tras ser condenado, huyó a Bélgica para no tener que entrar en la cárcel- ha vuelto a recordar ese episodio en una columna de opinión: "Quien me encargó la canción que me ha llevado al exilio es el vicepresidente de España y tampoco lo he visto nunca como una oportunidad para volver. No tengo ningún tipo de confianza en tribunales ni salvapatrias españoles”, ha escrito.

Considera “estéril” salvar “milagrosamente España”, totalmente “contaminada de franquismo”, donde “no se salva ninguna institución”. Y arremete contra el Gobierno de coalición asegurando que “el Gobierno español más progresista de la historia respeta totalmente la asquerosa decisión de la Casa Real”.

Iglesias, por su parte, nunca reconoció haber encargado el espinoso tema, pero sí que se manifestó a favor de la libertad de expresión del rapero con un tuit -quizás no de la forma vehemente que a Valtónyc le hubiera gustado-. Fue en 2018, cuando la Sala Segunda del Tribunal Supremo confirmó la condena de tres años y medio de cárcel que la Audiencia Nacional había impuesto al rapero. El vicepresidente escribió: “Los corruptos esquiando y los rapemos a la cárcel. España, 2018”, adjuntando una noticia del diario Público donde se informaba sobre la condena del chico.

Otros apoyos políticos

Valtónyc también recibió el apoyo del eurodiputado Miguel Urbán Crespo, que criticó en Twitter que "al PP le huelen los pies a franquismo". Otras de las voces políticas que se quejaron entonces fue Marta Sibina Camps, diputada de En comú Podem en el Congreso, que expresó: "Qué débil un Rey que tiene miedo de un rapero cuya valentía es decir que el Rey va desnudo. Este es el Régimen del 78. Gracias Valtonyc por hacer aflorar su vergüenza”.

Puigdemont también aprovechó para denunciar a través de Facebook que en España se estaba yendo a prisión "por votar", "por comentar", "por tuitear" y por “cantar”. Subrayó que "la lucha por la libertad no es una quimera, es una obligación”. Desde entonces, Valtónyc reside en Bélgica, su país de acogida, donde dice que nunca se ha “escondido”: “En todo momento he estado a la disposición de la justicia belga, desde el primer momento en que llegué aquí”. También allí ha fortalecido su relación con el propio Puigdemont, donde han participado juntos en varias concentraciones. Su causa, dicen, es común.

Confío plenamente en la justicia belga y en la justicia europea porque ha demostrado ser una justicia independiente siempre. Está a favor de los derechos humanos y de los derechos fundamentales”, continuó Valtónyc. Por ahora, le va bien: cuenta que está trabajando, que ha alquilado un piso, que intenta rehacer su vida y, además, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea le dio la razón al rapero el pasado marzo en su pulso por frenar la euroorden dictada contra él por la Audiencia Nacional en junio de 2018.

El TJUE le avala

¿Por qué? Bien: el fallo del TJUE se refirió en concreto a si la entrega de Valtònyc por el delito de terrorismo debía valorarse según el código penal vigente en los años 2012 y 2013, la fecha en que se cometieron los hechos y con el que fue juzgado, como sostiene la defensa del rapero -su abogado es Gonzalo Boye-; o bien tomando como punto de referencia la reforma de 2015, que endureció las penas, como hizo la Audiencia Nacional -dado que la euroorden se emitió en 2018-.

La euroorden incluye el terrorismo en la lista de 32 para los que la entrega es automática, pero siempre que se trate de delitos penados en el Estado miembro emisor con una sentencia máxima de al menos tres años. Una condición que en el caso de Valtònyc se cumple si se aplica el código penal de 2015 pero no si se tiene en cuenta la legislación vigente en 2012.

"No tengo un kalashnikov"

En una entrevista con este periódico, antes de la propia condena, Valtónyc expresaba que todo lo que había cantado sobre el rey “lo había sacado de los medios de comunicación”: “Que mató a su hermano, que tenía amantes, que mató a un elefante... entonces, injurias de qué, si eso está todo publicado. Por otra parte, Marivent es nuestro, es del pueblo, lo pagamos nosotros”.

Sostuvo que "el arte tiene que ser provocativo" y dijo que hace referencias históricas en las que cree: "El kalashnikov fue un símbolo soviético que se usó para combatir a los fascistas de Stalingrado. Yo no tengo un kalashnikov en mi casa ni creo que sea fácil conseguir uno. ¡La amenaza es tan exagerada, precisamente, para que no sea tomada en serio!", contó. "Quiero hacer algo provocativo y ya está. Para hacer canciones de amor ya están Andy y Lucas”.

Y cerró: “¿Qué van a decir a partir de ahora de las películas de Tarantino? ¿Van a censurar también el cuadro antifascista de Picasso, el Guernica, por ser provocativo?”. Josep Valtónyc se define a sí mismo como “militante antifascista”, se crió solo con su hermana y rapea desde los once años. Estudió Ingeniería y antes de vivir esta vorágine, trabajaba como frutero. En el mundo del rap se le conocía también por sus colaboraciones con Hásel o Día Sexto. 

A su favor se han hecho multitud de manifestaciones en distintos puntos de España y, muy especialmente, una canción colectiva de numerosos raperos patrios llamada Los Borbones son unos ladrones, que surgió como una queja ante su condena y la de otros músicos como Hásel o la banda La Insurgencia y que incluía letras del mallorquín como forma de solidarizarse con su causa.