6 de octubre de 1984. España dejaba atrás el polvo del franquismo, había hecho su transición y se metía de lleno en una democracia. La gente tenía ansias de libertad, y esas ganas se mostraban en todo. En las calles, en la música, en el arte… y hasta en los programas infantiles. Aquel 6 de octubre cambiaría la historia de la televisión en nuestro país. No lo hizo gracias a los telediarios, o una entrevista a un político, se consiguió desde un programa infantil que llenó de libertad las casas españolas, y de sueños las cabezas de los más pequeños.

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'La bola de cristal' se la debemos a Lolo Rico, fallecida hoy a los 83 años, y a su firme creencia de que se podía hacer algo diferente, que los niños podían pensar, que desde la televisión pública se podía enseñarles a ser libres, a elegir por sí mismos y a no estar alienados con series de dibujos traídos desde fuera.

Ella y sus guionistas, entre ellos su hijo Santiago Alba Rico, crearon un show que ella misma lo definió como "un oasis", porque era difícil entonces encontrar algo tan rico y lleno de contenido. Ahora, directamente sería imposible.

Muchos, entre ellos políticos como Pablo Iglesias, han considerado también a 'La bola de cristal' como parta de su educación política, y en él se ha visto un programa que daba clases de marxismo. Todavía se recuerda a 'La bruja Avería' gritando "Viva el mal, viva el capital" un sábado por la mañana con millones de niños españoles mirando.

El espacio, en realidad, incluía visitas a todos los espectros ideológicos, como la entrevista de Lolo Rico y su patito a un jovencísimo Pedro J. Ramírez, entonces director de Diario 16 y hoy de EL ESPAÑOL, a mediados de los 80.

Y es que no era un plan establecido, no había ningún ideario ni estrategia para convertir a los niños en marxistas, pero la libertad que dieron a Lolo Rico y a su equipo fue tal que se permitían hacer lo que les daba la gana… al menos durante un tiempo. La política siempre decepciona, y lo que durante la primera legislatura de Felipe González brilló, en la segunda se fue torciendo hasta llegar a la censura.

Lolo Rico nunca se calló, y en múltiples entrevistas contó que fue el propio PSOE y la directora de RTVE en aquel momento, Pilar Miró, los que pusieron fin en 1988 a 'La bola de cristal', que con los años se fue convirtiendo en un programa de culto, especialmente para los más adultos, que en sus visionados en diferidos descubrieron múltiples capas y entendieron aquellos mensajes políticos, irreverentes que hoy nadie se atrevería a colocar en un programa infantil.

Rico pasó a la historia de nuestra televisión. Hay que darle las gracias también por sus guiones en programas infantiles anteriores, pero sobre todo por demostrar que una televisión pública de calidad y comprometida era posible. Ella misma reconocía hace poco en una entrevista en Público que hoy 'La bola de Cristal' sería, directamente, imposible. “No la hay. No hay posibilidad de hacer otra vez algo así, está censurado definitivamente desde entonces. En alguna ocasión alguna cadena lo ha intentado, pero nunca de forma seria. Me consta que hay gente a quien le hubiera gustado hacerlo”, decía entonces. 

"'La Bola de Cristal' fue como un oasis en lo que había sido un desierto, y si piensas más en ella, fue también un oasis en lo que ha venido después. Fue un oasis en mitad del desierto que era el pasado, y en otra mitad que era el futuro. No es que la sociedad cambiara, era igual, solo que valoraba más la libertad, y hoy ya no existe esa necesidad, se ha borrado. No parece existir más que en grupos de gente joven. Y me preguntó por qué", añadía Lolo Rico en aquella entrevista.

Aquel programa marcó un antes y un después, pero un gag sobre la enseñanza pública y privada abocó a su desaparición. "Yo entonces pensé que a partir de ese momento iba a empezar a haber una censura que me obligaría a marcharme o a censurar a mi equipo, y no estaba dispuesta a lo segundo", explicaba sobre aquel momento Rico.

Para ella, la clave del programa estaba clara: preguntarse cosas: "La Bola de Cristal animaba y enseñaba, o eso pretendía, no tanto de forma pedagógica, sino por propia dinámica del programa. Quería hacer preguntas y contestarlas. Había un gran equipo detrás, con interés por tratar a los niños de una manera adulta, con interés porque empezaran a preguntarse muy pronto qué pasa, por qué me ocurre esto o lo otro. Primero a un nivel, luego a otro y después a otro. Y quería enseñarles a transgredir con las respuestas, con las respuestas convencionales que les daban. La Bola de Cristal planteó un tipo de programa totalmente diferente, que no solo no ha vuelto a verse para niños, sino tampoco para adultos". Vaya si lo consiguió. Hoy los electroduendes lloran la pérdida de la mujer que más libertad trajo a la televisión española gracias a unas marionetas y mucho talento.