“Acabamos de dejar el escenario del Mad Cool Festival con noticias alarmantes. Un artista muy valiente llamado Pedro ha perdido su vida esta noche en un trágico accidente. Nuestros pensamientos y rezos están con su familia y amigos”.

Eran las 3:17 de la mañana y los californianos Green Day expresaban a través de su cuenta de Twitter sus condolencias por la desgraciada muerte del bailarín y coreógrafo madrileño Pedro Aunión. De sus palabras se deduce que acababan de ser informados de lo ocurrido. Cuatro horas y media antes, a pocos metros del escenario donde ellos debían actuar, Aunión perdía la vida al sufrir una caída desde la estructura en la que estaba representando su espectáculo de danza aérea. Nadie supo realmente qué había sucedido hasta el comunicado oficial que la organización emitió a las 3:25.



Aunión, de 42 años, se encontraba suspendido a una altura de aproximadamente 30 metros sobre el suelo. Interpretaba un ejercicio de danza en el interior de un cubo iluminado acompañando a la melodía de Purple Rain, que se escuchaba a través de los altavoces en todo el recinto. No era una experiencia nueva para él. Esa es la clase de exhibiciones —entre otras funciones de corte más convencional— a las que se dedica Cíadehecho, la compañía que Aunión dirigía desde el año 2003.



Las pantallas lo retransmitieron



De repente, el bailarín se separó del sistema de sujeción que lo sostenía en el aire. Algo no iba bien. El espectáculo se estaba emitiendo por las pantallas gigantes del escenario grande y miles de personas contemplaban el ejercicio. Durante unos segundos, Aunión parece lograr sujetarse como puede a la estructura del cubo, pero finalmente se precipita al vacío, falleció poco después. Así lo confirmó la organización algunas horas más tarde a través de su comunicado.

Comenzaron a surgir entonces las primeras voces críticas con el festival. En las redes sociales aparecían las primeras acusaciones sobre la falta de ética y falta de escrúpulos de la organización por no haber cancelado el evento y, sobre todo, por haber tardado tanto tiempo en informar a los asistentes al Mad Cool del fallecimiento del acróbata. Durante toda la noche se sucedieron los reproches por lo inhumano de sus decisiones. Frases como “no tenéis respeto” o “cómo podéis seguir como si nada” se repiten hoy a lo largo y ancho de Twitter y Facebook. Una actitud ante lo ocurrido que a mí me llama poderosamente la atención.

De haber estado anoche en el Mad Cool, yo habría querido que se me informase cuanto antes de la muerte de Aunión. Porque en ese mismo momento me habría ido a mi casa. No dispongo de estómago suficiente para quedarme a ver a Green Day sabiendo que veinte metros a mi derecha acaba de matarse un chaval en un accidente laboral. Del mismo modo que entendería que hubiese gente que sí se quedase.



"¿Dónde está Carmena?"



Lo que no entiendo, sin embargo, es lo rápido que queremos pasar a cualquiera por la guillotina cuando no actúa como nosotros creemos que debe actuar. “¿Dónde está Carmena?”, he leído ya seis veces en lo que va de mañana. “No tenéis vergüenza, deberían encerraros por esto”, comenta otro en Twitter dirigiéndose a la cuenta del Mad Cool.







Qué fácil es juzgar desde el sofá. Carecemos de información, no sabemos qué ha pasado entre las 23:00 y las 3:00, no estamos en la piel de los que han tenido que tomar decisiones ni sabemos lo que ellos saben, pero pedimos su cabeza en el acto. Ignoramos, por ejemplo, si la organización ha querido contactar con la familia del fallecido antes de emitir su comunicado para evitar que sus seres queridos se enterasen por Twitter de que Pedro había muerto. Ignoramos a qué hora recibieron ellos la confirmación medica de la muerte del bailarín. Pero nos da igual. Nos dan absolutamente igual las circunstancias. Ya hemos dictado sentencia. La del Mad Cool es gente que no tiene respeto, siguen adelante como si nada, deberían encerrarlos y dónde está Carmena.

Y me sorprende esa forma de reaccionar. Una conducta que, por otro lado, comienza a ser demasiado habitual. Lo primero que se nos viene a la cabeza no es que la organización haya intentado actuar de la forma más rápida y diligente posible. No. Aunque eso sería lo más natural, lo primero que se nos viene a la cabeza es que son unos sinvergüenzas sin corazón que han retrasado el comunicado o no han cancelado el evento por pura maldad. O porque les da igual. O porque perjudica a sus intereses. No son gente normal, como cualquier otro individuo. Son seres mezquinos deseando hacer el mal y sacar tajada. Y de ahí ya no nos mueve nadie. Que traigan las antorchas ardiendo y a por ellos.



No se suspendió el festival "por razones de seguridad"



No se nos ocurre pensar que el Mad Cool, a lo mejor, confirmó la muerte de Anión solamente cuando pudo hacerlo. También es posible que a lo mejor no fuese así, por supuesto. A lo mejor son unos canallas desaprensivos y lo único que les importa es el dinero, pero por lo menos deberíamos considerar también la otra posibilidad. O al menos esperar a disponer de los suficientes elementos de juicio para condenar. Porque, de lo contrario, terminaremos acostumbrándonos a que, cuando pidamos justicia, lo único que se nos escuche gritar sea “venganza”.

Lo que se dice en el comunicado es que el festival decidió continuar con su programación “por razones de seguridad”. Es decir, que la organización no detuvo el evento —ni anunció antes el fallecimiento de Aunión, entiendo— para no provocar una espantada que comprometiese la seguridad de los asistentes. Y eso sí me provoca pavor. Eso sí debería ponernos de acuerdo de inmediato y no algo tan subjetivo como la humanidad o falta de humanidad de los organizadores.

En caso de haber cancelado la programación en ese mismo instante, ¿a la organización del festival le preocupaba que se pudiese generar un problema de seguridad? ¿Significa eso que temían que el recinto se convirtiese en una ratonera? ¿En caso de una emergencia, se corre realmente riesgo de que suceda en la Caja Mágica algo similar a lo ocurrido en el Madrid Arena en 2012? ¿Las instalaciones ni siquiera permiten la salida en bloque de los asistentes? ¿Qué habría pasado, entonces, si en lugar de un terrible accidente se hubiese producido un incendio que provocase una huida masiva? ¿Es normal, como hemos leído, que en la oferta de empleo se exigiese a los enfermeros disponer de su propio material y herramientas de enfermería?

Honestamente, si el motivo por el que no se avisó a los asistentes del fallecimiento de Anión hasta las 3:25 fue o no la falta de ética creo que es lo último que debería preocupar a nadie. Que no se quisiese anunciar lo ocurrido ni se detuviesen las actuaciones “por razones de seguridad” sí que debería alarmarnos. A mí, por lo menos, me acojona bastante.