El cuarto capítulo de la sexta temporada deja uno de los mejores finales para la posteridad. Entretanto, Jon, Sansa, Daenerys, Tyrion, Cersei y Margaery están conspirando para hacerse nuevamente con los poderes y las tierras que les fueron arrebatados. ¿Quién ganará? ¿Quién morirá? Los jugadores han movido ficha en el tablero de Juego de Tronos y la batalla no podría estar más abierta. Este artículo está lleno de spoilers del último capítulo de la serie. Si no lo has visto, aparta tus ojos de aquí. Empezamos.

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La familia es lo primero

Que se lo digan a Sansa y a Jon Nieve que, tras varias temporadas separados, se reencuentran en las puertas de Castillo Negro para urdir su plan de reconquista de Invernalia. Hacía mucho tiempo que el cosquilleo de la emoción no hacía estremecerse al espectador, pero esta visita familiar alegra el día a cualquiera. Sansa llega a Invernalia bajo el paraguas de Brienne, que a su vez vuelve a ver a Melisandre y Ser Davos y es ella quien confiesa que asestó la última puñalada a Stannis.

La hermana pequeña de Jon llega dispuesta a contarle su plan: reconquistar Invernalia. Al principio Jon se niega, está harto de tanta guerra y tanta sangre y decide rechazar su propuesta. Más tarde llega una carta desde Invernalia que le hace recapacitar porque Ramsay tiene a Rickon y eso desata la ira del ex Lord Comandante que, junto a los Salvajes, marchará hacia donde nunca debió salir: su hogar.

Margaery y Loras

Tras varios capítulos sin saber nada de ella, la reina Margaery vuelve a escena de la mano del Gorrión Supremo, que quiere utilizarla para devolverle la fe a su hermano. Ella, sin embargo, no muestra el menor atisbo de complacencia ni sumisión: quiere a su hermano y está dispuesto a sacarle de ahí a toda costa.

Vuelve el Meñique

Estaba perdido y, por fin, ha regresado. Petyr Baelish acude al encuentro del joven señor del Valle. En un breve reencuentro establece que los señores del Valle acudan al rescate de Sansa y traten de reconquistar Invernalia. El plan del Meñique para hacerse con el poder está tan bien trazado que da miedo.

El plan de Cersei

Para que eso suceda, para que Loras y Margaery salgan de la celda donde están confinados, Cersei, Olenna y la Mano del Rey Tommen tienen un plan: dejar que las tropas de los Tyrell invadan Desembarco del Rey y luchen contra los seguidores de la Fe de los Siete, de esa forma el Gorrión Supremo no podrá acusar al Rey de conspiración contra la Iglesia. Por vez primera, Olenna y Cersei están de acuerdo en algo: que primero mueran los plebeyos y luego, si acaso, ellas.

Adiós, Osha, te echaremos de menos

En el capítulo anterior, los hombres de Ramsay capturaron a Osha y a Rickon, junto a su lobo. Con el animal muerto y Rickon sin volver a escena, en este cuarto episodio era Osha quien debía mantener el hilo argumental de una trama que nos tiene a todos temblando. Lamentablemente, la salvaje que ha estado cuidando del pequeño de los Stark ha corrido el mismo final que el lobo de Rickon. Una menos a la que querer, otra razón más para odiar al bastardo Bolton.

Theon vuelve a casa

Lo que queda del hijo de las islas del Hierro también regresa a su hogar. Allí se encuentra con su hermana, quien le recrimina aquel capítulo donde ella fue a salvarle de las garras de Ramsay y él se negó a escapar. Ahora, a las puertas de la asamblea para elegir nuevo Rey de las islas del Hierro, Theon decide apoyar a su hermana Asha para que sea ella quien gobierne allí.



El poder de la diplomacia

Con Tyrion en Meereen sólo podemos esperar escenas dignas de los mejores guionistas. Sus diálogos siempre quedarán para la posteridad para hacer las delicias de los espectadores. Allí, en la pirámide sumida en una guerra civil entre libertos e Hijos de la Arpía, Tyrion tiene la misión de encontrar la paz. Hace viajar a los amos del resto de Ciudades Libres hasta Meereen para explicarles su oferta: tienen siete años para abolir la esclavitud y, a cambio, deberán retirar sus apoyos a los Hijos de la Arpía. La decisión no ha sentado del todo bien a Missandei ni a Gusano Gris.



Fuego, mucho fuego para acabar

La hora de capítulo se hace tan corta que apenas da tiempo a saborear todas las tramas. La última, la que dejan como colofón para que te quedes con ganas de más, ha corrido a cargo de Daenerys. La reina de dragones se presentaba ante todos los Khals para que decidan sobre su futuro: quedarse en el dosh khaleen o ser violada por todos. Ni una opción ni la otra le parecían bien a la joven reina, que había urdido un plan para acabar con todos los Khals y hacerse con el amor del resto de la tribu. Un plan a pedir de boca que no hubiera sido posible sin la ayuda de sus fieles caballeros: Daario Naharis y ser Jorah Mormont, que acudieron a su búsqueda prestos y veloces. La que no arde acaba con todos los hombres que gobernaban el khalasar y ahora ella es, de nuevo, la khaleesi.

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