Miguel Ángel Silvestre en 'El Hormiguero'.

Miguel Ángel Silvestre en 'El Hormiguero'.

Televisión ESTE MIÉRCOLES

De las matemáticas de Miguel Ángel Silvestre al homenaje de Joaquín a los sanitarios

El actor y el futbolista fueron los invitados de este miércoles en 'El Hormiguero' y desvelaron su cara más solidaria con los que más arriesgan sus vidas.

22 abril, 2020 23:55

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Desde un posado desnudo, hasta el recuerdo de su primer beso, pasando por un cumpleaños en pleno confinamiento. En las últimas semanas, Miguel Ángel Silvestre (38 años) ha sido noticia por diversas circunstancias, aunque este miércoles lo fue por otra situación bien distinta: la entrevista en El Hormiguero. El programa que conduce Pablo Motos (54) también tuvo otro invitado, el futbolista Joaquín (38).

Para abrir boca, Motos no habló de la actualidad, sino de lo que está por venir: "Quisiera hablar del futuro y de la capacidad de adaptación que vamos a necesitar. Entrenarse para ello es igual a felicidad. En el año 2000, el dueño de la compañía de Blockbuster tuvo una charla con el que sería presidente de Netflix. No hizo caso a su recomendación, se negó a cambiar su modelo de negocio, porque en ese momento funcionaba bien. En 2010, Blockbuster cerró por quiebra y Netflix facturó el año pasado miles de millones. Esto quiere decir que hay que estar preparado para los cambios, poner la antena en el futuro y ver para dónde tiras. Las quejas y las rabias no sirven de nada, hay que soltar el pasado. El mundo ha cambiado y tenemos que mirar hacia delante".

En esta ocasión, la tertulia de Marron (40), Luis Piedrahita (43) y El Monaguillo (46) no tuvo tanto acento político, aunque el punto de partida fuera la detención del alcalde de Badalona. Algunas de las borracheras más sonadas que habían cogido los colaboradores amenizaron la espera hasta la primera entrevista de la noche.

Vida con mamá

Miguel Ángel Silvestre atendió al talk show desde su casa, donde está conviviendo con su madre: "He tenido esa suerte. Me fui de casa cuando tenía 13 años para ir a jugar al tenis a Valencia, luego me fui a Madrid a estudiar una carrera y desde entonces hacía mucho que no pasaba tanto tiempo en casa con mi madre. Corroboro que me cae muy bien. Discutimos un poquito un día, y la culpa fue mía, las cosas claras", explicó.

Todo ese tiempo perdido está llevando al actor a querer conocer muchas cosas. "Suelo ser muy pesado con las preguntas. El otro día le pregunté cómo fue su primer beso, creía que era con mi padre, pero no fue así", destacó entre risas, abriendo el recuerdo de su progenitor, que falleció recientemente y al que estaba muy unido: "Me he acordado de él estos días porque nos levantábamos de madrugada a comer chocolate. Como siempre estaba a dieta, mi madre optaba guardó los dulces. El otro día mi madre hizo tarta de manzana. Esa noche me levanté y mi madre también me lo había escondido. Pero lo encontré".

Mucho más sorprendente fue conocer a qué esta dedicando el actor buena parte del tiempo durante su confinamiento: "Las matemáticas es algo que siempre quise estudiar y no pude hacer. Es un lenguaje de la naturaleza, todos sus componentes, incluso nosotros, estamos hechos de un equilibrio perfecto. A mí, por temas relacionados con la explotación del planeta, pensaba que una de las cosas que nos diferencia de los animales es la avaricia. En 2042 no habrá peces comestibles y los que habrá ya tienen plástico. Una forma de combatirlo es a través de las matemáticas avanzadas. Le estoy dedicando siete u ocho horas al día. Me ha empezado a ilusionar mucho, me dijeron que se me da bien y me vine arriba".

Esa parte le llevó a plantear una reflexión sobre el trato del ser humano al planeta: "Desde el año 2000 han pasado cuatro virus diferentes. Algo no estamos haciendo bien. Tenemos dos realidades, la que vivimos ahora y otra, que hay cosas en las que nos estamos equivocando. En España cada año muere mucha gente de forma prematura por la contaminación. Quiero ser positivo y ver que esto es una fotografía de cómo está el planeta cuando no lo explotas, una primavera con el cielo limpio, animales que pueden estar más tranquilos…A mí me gustaría salir de todo esto con un aprendizaje sobre ello".

Después de esa parte más seria, Pablo Motos quiso saber si, en la rutina diaria de ver series por la noche, a Miguel Ángel Silvestre le resulta más fácil convencer a su madre que a una pareja. La respuesta fue muy clara: "Mi madre es más fácil de convencer para ver una serie que una pareja, además tiene una cosa maravillosa: una risa que es muy contagiosa. Incluso con La Casa de Papel llora de risa".

Antes de despedirse, Silvestre contó cómo se está llevando esta crisis al otro lado del charco: "En Estados Unidos están asustados por las decisiones drásticas que se toman allí. Políticamente me cuesta tener una opinión porque no tengo tanta información. Es una situación muy complicada. Ellos viven aún más en la incertidumbre".

Arte por los cuatro costados

Unos minutos después, y con su sonrisa habitual, Joaquín hizo acto de presencia en la segunda entrevista de la noche. Pablo Motos recordó que la última vez que se habían visto fue en la boda de Sergio Ramos (34): "Pablo, en esa boda hubo dos atracciones, los coches de choque y tus bailes, te las bailaste todas".

Sobre cómo está llevando el confinamiento, el capitán del Real Betis explicó que "dentro de la normalidad de mi vida, no hay nada normal. Intentamos hacer el trabajo a diario para no perder la forma a primera hora, después lleno el tiempo con videollamadas a los amigos…El otro día quise poner el lavavajillas y casi le corto las venas a mi mujer, puse los cuchillos para arriba".

En uno de esos momentos libres, planteó a sus seguidores de Instagram la posibilidad de raparse. Al final no lo cumplió, pero sí que llevará a corto plazo un cambio de look: "Cuando pase el confinamiento me voy a teñir, tengo ganas de ello. Además, la última vez que lo hice no fue nada mal. Tengo pelo pobre. No estoy para experimentos, tengo el ático desamueblado y como no puedo ir a Turquía, tengo que aguantarme".

Otra de las pruebas de fuego durante esta etapa es la relación con su pareja: "En el confinamiento tenemos días, por ahora me aguanta la pobre". Sin embargo, parece que hay algo que sí causa preocupación el futbolista del Puerto de Santa María: "Lo que llevo mal es que uno se vaya de un grupo de WhatsApp sin decir nada. Llevamos una semana con un problema psicológico grave. Estoy en un grupo que somos como una secta secreta: estamos toreros, futbolistas, empresarios, artistas… Hay uno que se ha ido prácticamente nada más llegar. Hay una discusión tremenda".

Después de mofarse un poco del lenguaje habitual de los futbolistas, abordó el tema de cómo afrontará el fútbol español el hecho de jugar sin público por el coronavirus: "Será una sensación rara, que salgamos cada partido y no haya gente en la grada será difícil". A partir de ahí, Joaquín se puso más serio de lo habitual para confesar que "personalmente me voy a acordar en toda esa gente que nos ha dejado. Si te pones a mirar, hay estadios que se llenarían con esta gente que se ha ido, para que nos demos cuenta de la tragedia. Los héroes no somos nosotros, sino los que llevan bata y están en un hospital, o los que llevan uniforme y están en la calle. A ellos les debemos el confinamiento. Se merecen un homenaje".

Eso sí, para terminar, el futbolista se despidió con algo marca de la casa: un chiste.

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