El arquitecto Joaquín Torres, en una fotografía reciente. Gtres
Maite y Julio, los hermanos de Joaquín Torres, acusados de estafar a los VIP en La Finca: "El estafador es él, ella es inocente"
EL ESPAÑOL charla con el arquitecto. Se juzgará a sus hermanos por un presunto fraude relacionado con una planta energética para fabricar biodiésel.
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El arquitecto Joaquín Torres (55 años) sólo tiene un deseo, después de todo lo que ha padecido en los últimos tiempos -marcados por la mala salud, el desamor y el fallecimiento de sus padres-: vivir en paz, que todo en su vida se recoloque. Estar tranquilo, transitar en armonía.
La vida, eso sí, no colabora, pues su nombre, muy a su pesar, siempre está envuelto en controversia. Si no es porque se dice que ya ha vendido la casa familiar por 15 millones -extremo que él desmiente a EL ESPAÑOL-, es porque hay novedades de la lacerante guerra con su hermano Julio.
En esta historia hay que diferenciar dos litigios judiciales: el que libra Joaquín con su hermano Julio de resultas de la gestión del patrimonio empresarial de los padres de ambos -el arquitecto acusa a Julio de haberles robado-, y el delicado juicio que afecta a Julio y a su otra hermana, Maite.
Y en medio de este último caso, está Joaquín. Que sufre por su hermana Maite; está convencido de que es inocente. En la disputa que enfrenta a sus hermanos, el arquitecto tiene claro su bando y señala sin ambages a Julio. "Él es el estafador", asevera en su charla con EL ESPAÑOL.
Maite Torres, en noviembre de 2025, en el entierro de su padre, Joaquín Torres Piñón. Gtres
Utiliza Joaquín ese verbo, estafar, porque es de lo que se acusa a sus hermanos Julio y Maite: de haber, presuntamente, llevado a cabo una estafa millonaria a varios famosos residentes en La Finca, la exclusiva urbanización de Madrid que, por otro lado, tanto debe Joaquín.
Para el arquitecto de los famosos no hay duda: "Mi hermano Julio es un estafador. Con tal de embarrarlo todo metió a Maite en esto. (...) No hay ningún indicio contra ella. Julio le derivó la responsabilidad al nombrarla como consejera delegada, pero es inocente".
Sea como fuere, Julio y Maite serán juzgados por presuntos delitos de estafa, apropiación indebida y administración desleal por un proyecto energético en el que invirtieron numerosas personalidades, según avanza El Confidencial y confirma y amplía EL ESPAÑOL.
El juicio por la presunta estafa millonaria de la energía Kurata -como se la llama a nivel mediático-, que afectó a numerosos residentes VIP de La Finca, está a punto de comenzar en la Audiencia Provincial de Madrid. "Empieza en dos semanas", informa Joaquín.
Se trata de un proceso que se prolongará durante cinco días. En el centro de la trama se encuentran Julio y Maite Torres. El proyecto energético por el que deberán rendir cuentas prometía tecnología de vanguardia, ahorro garantizado y servicios exclusivos.
No obstante, según la documentación judicial nunca tuvo capacidad real para cumplir lo que ofrecía y terminó generando un perjuicio económico estimado en más de 27 millones de euros, con indemnizaciones reclamadas que superan los 7 millones.
Maite, durante su intervención en 'Y ahora Sonsoles', en 2024.
La causa, que ha captado la atención por el perfil de los afectados y por la implicación de los hermanos del conocido arquitecto, llega ahora a su fase decisiva después de años de investigación y de un sumario que detalla cómo funcionó la trama y cómo logró captar a decenas de inversores.
La empresa Kurata se presentó como un proyecto innovador de eficiencia energética dirigido a propietarios de viviendas de lujo, especialmente en urbanizaciones como La Finca, donde el consumo eléctrico es elevado.
Los hermanos Torres ofrecían auditorías personalizadas, instalaciones de última generación y dispositivos supuestamente capaces de reducir la factura eléctrica de manera significativa.
El discurso era atractivo, sofisticado y adaptado al perfil de los potenciales clientes, que incluía empresarios, deportistas, figuras mediáticas y residentes con alto poder adquisitivo.
La documentación del caso señala que Julio Torres actuaba como responsable operativo del proyecto, mientras que Maite Torres gestionaba la parte administrativa y financiera.
Ambos habrían utilizado su apellido y la notoriedad de su hermano Joaquín para generar confianza entre los clientes.
Algunos afectados han declarado que la vinculación familiar contribuyó a legitimar el proyecto y a facilitar la captación de inversores, ya que el apellido Torres es conocido en el ámbito de la arquitectura residencial de lujo.
Joaquín Torres, en una fotografía reciente. Gtres
El funcionamiento de la estafa seguía un patrón claro. Primero se captaba a los clientes mediante presentaciones profesionales, documentación técnica y un discurso convincente sobre eficiencia energética. Después se les ofrecían auditorías y estudios personalizados que nunca se realizaban.
A continuación se instalaban dispositivos sin utilidad real, en algunos casos desconectados o sin certificación. Finalmente, cuando los clientes reclamaban por la falta de resultados, Kurata dejaba de responder, reducía su actividad y terminaba desapareciendo.
La empresa, según el sumario, nunca tuvo intención de cumplir los contratos y su modelo de negocio se basaba en captar dinero sin ofrecer contraprestación.
El daño económico total supera los 27 millones de euros, una cifra que incluye inversiones realizadas por particulares, pagos adelantados por servicios inexistentes y pérdidas derivadas de contratos incumplidos.
El juicio que ahora arranca será clave para esclarecer la estructura del proyecto Kurata, el papel de cada acusado y la trazabilidad de los fondos invertidos. Tanto Julio como su hermana Maite están acusados de esos presuntos delitos. Ahora bien, ¿qué opina Joaquín Torres?
Que Maite es inocente, que se terminará descubriendo la verdad. "Julio es un estafador, pero a quienes realmente estafó fue a mis padres. Lo de los accionistas han sido daños colaterales". Según Joaquín, su hermana está aterrada, aunque no haya ningún tipo de indicio o prueba contra ella.
"Julio la metió en esto para evitar que nosotros declaremos contra él. La metió para que los que denuncian fueran a por los dos", apuntala el arquitecto.
El arquitecto Joaquín Torres. Gtres
Y agrega: "Ella no se reunió ni una sola vez con los accionistas, pero como estaba de CEO de una de las sociedades Julio dijo que el tema de licencias era la responsabilidad de Maite. Que si había estafa, no era por su parte. Lo peor de lo peor".
En esa línea, sostiene Joaquín que él se está ocupando de que su hermana "tenga una defensa inmejorable".
Sobre su hermano Julio, el proyectista sostiene: "Julio ya tiene una condena en firme por el Supremo de un año y un día de cárcel por alzamiento de bienes. Y ahora le piden 7 años".
Conviene aclarar en este punto que la relación de Julio y su hermana Maite hoy en día es inexistente, sobre todo desde que se produjo el fallecimiento de sus progenitores y llegaron las desavenencias. Ha aparecido en prensa en contadísimas ocasiones. La más recordada fue en 2024.
Intervino en el espacio Y ahora Sonsoles, y lo hizo para defender el honor de sus padres y disparó contra Julio. Lo acusó de saberse todas las leyes, como buen abogado: "Conoce la lentitud y los entresijos y sabía que cuando le pillaran habrían pasado años. (...) Nos está tomando el pelo".