Mario Conde.

Mario Conde. Santi Donaire.

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Mario Conde, 77 años: "La Inteligencia Artificial puede ser el fin de la humanidad, estamos creando algo peligroso"

El exbanquero alerta sobre la deriva del "transhumanismo" y la búsqueda de una IA general tras analizar la postura del papa León XIV en su encíclica.

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El exbanquero Mario Conde (77 años) ha vuelto a agitar las redes sociales con una profunda y alarmante reflexión sobre el futuro de la tecnología y la supervivencia de la propia especie humana.

A través de un extenso análisis compartido con sus seguidores, el que fuera uno de los hombres más poderosos de España ha puesto el foco en los riesgos existenciales que entraña el desarrollo descontrolado de la Inteligencia Artificial (IA), llegando a asegurar que "puede ser el fin de la humanidad".

El detonante de esta reflexión ha sido un almuerzo familiar con su hija Alejandra y la expectación generada en torno a la visita del papa León XIV (70).

A pesar de que Conde reconoce que el número de católicos ha disminuido en España según las últimas encuestas -especialmente entre la juventud-, destaca el "notable" interés que sigue despertando el Pontífice.

Lo que más ha llamado la atención del gallego es cómo el Papa León XIV aborda en su encíclica "un tema tan absolutamente apasionante y peligroso como es la inteligencia artificial".

"Una copia del cerebro humano"

Según él, el peligro real radica en las ingentes cantidades de dinero que se están invirtiendo en un desarrollo que, de continuar por este camino, podría abocar a un desenlace fatal para el ser humano.

Ante el asombro de su entorno, quienes tildaron sus advertencias de "barbaridad", el exempresario recurrió a una analogía didáctica para explicar el funcionamiento actual de la IA, a la que define en esencia como "una copia del cerebro humano".

Conde argumenta que, hoy en día, los sistemas tecnológicos operan bajo "modelos especializados" de almacenamiento de datos y algoritmos de búsqueda.

"Entre el dato y la conclusión se interpone algo maravilloso: la emoción"

"Saben de una cosa. Saben hacer vídeos, saben procesar imágenes para mejorarlas. Saben buscar en veterinaria, en arquitectura, en decoración, etcétera", explica.

Asimismo, asemeja la Inteligencia Artificial a un especialista humano que tuviera conocimientos enciclopédicos sobre veterinaria pero fuera incapaz de responder sobre el clima de las montañas suizas.

"El transhumanismo busca la inteligencia artificial general. ¿Qué es? La que es capaz de actuar en todos los ámbitos del conocimiento.

Es decir, un ser humano, pero con una capacidad, una base de datos y una rapidez en el procedimiento algorítmico monstruosa. ¿Qué estaríamos creando? Algo capaz de pensar por sí mismo", sentencia.

Mario Conde.

Mario Conde. Santi Donaire.

"El peligro está en nosotros"

Para Mario Conde, el verdadero riesgo reside en la transición hacia el "transhumanismo" ("que el Papa alude en la encíclica") y la IA general. Al dotar a las máquinas de la autonomía de pensar por sí mismas en todas las áreas del conocimiento, se cruzaría una línea de no retorno.

El exbanquero descarta la visión de algunos autores de éxito que sugieren que estamos recreando la idea de "dioses entre nosotros".

A su juicio, el escenario es mucho más oscuro: "A lo mejor, entre sus pensamientos está que la humanidad es un estorbo. Y serían capaces de diseñar un modelo para concluirla".

"A lo mejor, entre sus pensamientos está que la humanidad es un estorbo. Y serían capaces de diseñar un modelo para concluirla"

El punto final de su disertación se centra en lo que nos diferencia biológicamente de la tecnología.

Frente a las carreras científicas por aumentar artificialmente la capacidad cerebral y el nivel de ondulaciones del cerebro, Conde defiende que los creadores de tecnología están olvidando el eslabón fundamental del razonamiento humano.

"Entre el dato y la conclusión se interpone algo maravilloso, algo que nos hace humanos: la emoción", zanja, mostrándose firmemente escéptico ante la posibilidad de que una máquina, por muy desarrollada que esté, sea capaz de emular alguna vez los sentimientos humanos.

La conclusión de su reflexión es clara. Tal y como indica en una de las respuestas que ha recibido en su cuenta de Instagram, donde suma tanto detractores como simpatizantes de sus hipótesis, detalla, el verdadero riesgo es el uso que se dé a las nuevas tecnologías, así como las acotaciones que se haga de ellas.

"El peligro de la IA está en nosotros los humanos si no somos decididamente capaces de poner límites", finaliza.

Quién es Mario Conde

Mario Conde es una de las figuras más complejas, brillantes y controvertidas de la historia económica y social de la España reciente.

Nacido en Tuy (Pontevedra) en 1948, demostró desde joven una mente privilegiada al licenciarse en Derecho con Premio Extraordinario por la Universidad de Deusto.

Poco después, con tan solo 23 años, se convirtió en el abogado del Estado más joven de la historia de España.

Tras abandonar el cuerpo funcionarial, dio el salto al sector privado y empresarial. Allí cosechó un meteórico éxito que culminó en 1987 con su nombramiento como Presidente del Banco Español de Crédito (Banesto) con solo 39 años.

Durante un tiempo, Conde encarnó el arquetipo del triunfo, el poder y la sofisticación en el país, llegando a rozar la esfera política.

Sin embargo, su meteórico ascenso sufrió un revés histórico en diciembre de 1993, cuando el Banco de España intervino la entidad debido a un agujero financiero patrimonial.

Aquello desencadenó un mediático proceso judicial que terminó con la condena y el posterior ingreso en prisión del banquero.

Tras su paso por la cárcel, Conde inició una etapa de reconstrucción personal y mediática en la que destacó como analista, tertuliano televisivo y escritor, publicando numerosas obras de reflexión y memorias acerca del sistema de poder en España.

En la actualidad, tras pasar un periodo residencial en Edimburgo (Escocia) enfocado en la investigación académica y el estudio de disciplinas como las Humanidades, la Ilustración Escocesa y la epigenética, ha fijado su hogar en Andalucía.

Alejado por completo de la primera línea de los focos económicos, pasa sus días en Sevilla, donde recientemente ha adquirido un palacete junto a su actual pareja, la empresaria catalana María José Castellví.