Albert Rivera y Ses Illetes en un montaje de JALEOS.
La playa donde descansa Albert Rivera: una joya del Mediterráneo con 1 kilómetro de arena rosa y Parque Natural
Ses Illetes, situada dentro del Parque Natural de Ses Salines, se ha convertido en el refugio favorito del exlíder de Ciudadanos y está en Formentera.
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Desde que abandonó la primera línea política, Albert Rivera (46 años) ha encontrado en Formentera un refugio alejado del ruido mediático.
El exlíder de Ciudadanos lleva varias temporadas eligiendo Ses Illetes como destino para desconectar junto a su pareja, la diseñadora Carla Cotterli (37).
Allí, entre aguas cristalinas y embarcaciones fondeadas frente a la costa, disfruta de uno de los enclaves más exclusivos y mejor conservados del Mediterráneo.
Ubicada en la península de Es Trucadors, dentro del Parque Natural de Ses Salines, Ses Illetes es mucho más que una playa paradisíaca.
Su lengua de arena alcanza cerca de un kilómetro y medio de extensión y ofrece una imagen casi irreal: mar turquesa a ambos lados y una arena de tonalidad rosada que se convierte en uno de sus grandes sellos de identidad.
Albert Rivera y Carla Cotterli en las playas de Ibiza. Gtres
Ese fenómeno natural no responde a ningún efecto óptico. El tono rosáceo aparece gracias a la mezcla de arena coralina con millones de fragmentos de Miniacina miniacea, un pequeño organismo marino rojizo que habita en las praderas submarinas de posidonia.
Cuando el sol cae sobre el horizonte, la orilla adquiere un color único que ha convertido a Ses Illetes en una de las playas más fotografiadas del mundo.
Precisamente, la gran riqueza de este rincón balear se encuentra bajo el agua. Frente a la costa se extiende una de las praderas de Posidonia oceánica más antiguas y extensas del planeta, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Este ecosistema actúa como una depuradora natural que oxigena el mar, mantiene el agua transparente y protege la playa frente a la erosión. Gracias a ello, el visitante puede observar el fondo marino incluso a varios metros de profundidad.
La experiencia en Ses Illetes también tiene un importante componente gastronómico. Restaurantes como Juan y Andrea o Es Ministre se han convertido en puntos de encuentro habituales para empresarios, celebridades y rostros conocidos que buscan privacidad sin renunciar al lujo.
Comer con los pies en la arena y frente al mar forma parte del ritual que cada verano atrae a visitantes de todo el mundo.
El antiguo muelle se adentra en las aguas turquesas de la playa de Ses Illetes, en el norte de Formentera iStock
Sin embargo, Formentera lleva años reforzando sus políticas de protección medioambiental. Para 2026, la isla ha endurecido las medidas de control de acceso dentro de su estrategia de "slow tourism".
El aforo de vehículos vuelve a estar limitado y las restricciones comenzarán antes del verano para evitar la saturación de este enclave natural.
Los habituales de la isla conocen además un pequeño secreto que marca la diferencia. Todo depende del viento. Si sopla Levante, las aguas tranquilas se encuentran en Ses Illetes.
Cuando aparece el Poniente, basta cruzar la duna hacia la playa de Llevant para encontrar un mar en calma.
Mientras Albert Rivera busca en Formentera la tranquilidad que la política le arrebató durante años, Ses Illetes continúa consolidándose como uno de los mayores tesoros naturales del Mediterráneo: un kilómetro de arena rosa donde lujo, naturaleza y silencio conviven en perfecto equilibrio.