La actriz Ana García Obregón en una fotografía de sus redes sociales.
Los García Obregón rebajan 10 millones el precio de venta de su casa de Mallorca ante la falta de comprador
La mansión salió a la venta en agosto de 2024 y EL ESPAÑOL comprobó en la web de la agencia inmobiliaria que la familia pedía 35 millones.
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Fue en agosto de 2024 cuando EL ESPAÑOL se hizo eco de que los Obregón habían tomado la decisión de poner a la venta la joya de la corona de su patrimonio: la mansión que construyó Antonio García, padre de Ana Obregón (71 años), en la Costa de los Pinos, en Mallorca.
La web de la inmobiliaria de lujo Sotheby's International Realty, encargada de la venta, sostenía que la familia pedía un precio de salida de 35 millones. Iba a ser una magnánima inversión, pues la mansión, de una parcela de 6.012 metros cuadrados, cuenta con increíbles servicios.
Entonces, este periódico pudo comprobar dos cosas: el enfado de los Obregón por que saliera a la luz el precio que se solicitaba por la venta -de hecho, se eliminó el montante de la web-, y la disconformidad que Ana Obregón manifestó ante la idea de desprenderse de la casa.
Ana Obregón junto a una de sus sobrinas, en su casa de Mallorca. Gtres
Así lo corroboró la propia actriz en una entrevista en el papel couché, aduciendo que aquella fue una decisión que tomaron sus hermanos y que ella acató, pero que sentía una profunda pena, pues intramuros, no hay que olvidar, la actriz de Ana y los 7 ha sido inmensamente feliz.
Sea como fuere, tras hacerse pública aquella operación de venta, todo lo concerniente a la misma pasó a ejecutarse desde la discreción. Pocos datos se conocían, más allá de que el anuncio seguía vigente y que los hermanos Obregón estaban muy pendientes de las visitas a la casa.
Hasta ahora. Vanitatis ha podido conocer que los Obregón han rebajado el precio de venta: de los 35 millones iniciales, ahora piden 25. Una cifra, eso sí, que tampoco está expuesta en la web.
La reducción, de 10 millones, confirma que incluso en el exclusivo mercado inmobiliario balear no resulta sencillo cerrar una transacción de estas características.
El Manantial se vende como una unidad patrimonial indivisible, una condición que limita las opciones de los potenciales compradores. No es posible adquirir solo una parte del terreno ni segregar parcelas antes de la compra.
La familia ha sido clara: la finca se transmite como un conjunto único, tal y como ha sido desde su adquisición.
Incluso aquellos interesados en derribar la construcción existente para levantar varias viviendas unifamiliares -una posibilidad teórica, dado que el terreno está formado por varias parcelas urbanas agrupadas- se encontrarían con numerosos obstáculos urbanísticos.
La actriz junto a su hijo, Álex Lequio, en una imagen en la Costa de los Pinos. Gtres
Además, como explica el citado medio, cualquier proyecto de este tipo exigiría comprar primero la totalidad de la finca, lo que implica una inversión inicial muy elevada y un proceso posterior complejo, sujeto a estrictas regulaciones de protección del litoral.
La propiedad, situada en Costa de los Pinos, en el municipio de Son Servera, es una de las más singulares del litoral mallorquín. Su ubicación, frente al mar y en una de las zonas más discretas y codiciadas de la isla, ha sido siempre uno de sus mayores atractivos.
El terreno abarca 6.012 metros cuadrados, con 123 metros lineales de fachada marítima, un privilegio que muy pocas fincas pueden ofrecer.
En la página del portal inmobiliario se describe la casa así: "Esta propiedad destaca por su lujo, elegancia y comodidad, integrándose a la perfección en el entorno natural mediterráneo. (...)".
"Al acceder a la propiedad, los visitantes son recibidos por un jardín meticulosamente diseñado, que incluye una exquisita fuente de mármol y una escultura de un reconocido artista".
En un punto de la extensa definición se apunta: "Como datos de interés, la propiedad cuenta con pozo de uso privativo con agua potable y un puesto de atraque en el embarcadero por de la urbanización a tan solo 150m de la vivienda (concesión administrativa)".
La vivienda principal, construida en una sola planta, fue concebida como un refugio mediterráneo de líneas sencillas y espacios amplios, pensado para disfrutar del clima, la privacidad y la vida familiar.
Según la documentación comercial, la casa cuenta con más de 1.100 metros cuadrados construidos, nueve dormitorios y diez baños, además de terrazas, zonas ajardinadas y accesos directos al entorno natural que rodea la finca.
Este inmueble lo construyó el padre de Ana Obregón, el reconocido empresario Antonio García Fernández, en los años 60.
Fue durante décadas lugar de reencuentro familiar cada período estival. Intramuros, en esos más de 8.000 metros de villa, con vistas al mar, la familia García Obregón protagonizó los momentos más felices de su existencia.
No obstante, el fallecimiento de Álex Lequio y, después, de sus abuelos, Ana María Obregón y Antonio, hizo añicos tanto la felicidad como la unión familiar en la Costa de los Pinos cada verano. En los últimos años, los Obregón han disfrutado de la casa por separado.
La propiedad ha recibido varias visitas de posibles compradores, aunque por ahora ninguna oferta española ha llegado a concretarse.
La casa ha sido escenario de veranos inolvidables junto a sus padres y, sobre todo, con su hijo Aless Lequio. "Cuando estoy aquí, veo a mi hijo correteando por sus pasillos y cada rincón tiene su nombre. Sinceramente, también duele estar aquí", confesó Ana en ¡HOLA!
Tras ser preguntada sobre el futuro después de la venta de El Manantial, Ana respondió con serenidad y optimismo: "¡Buscar otro sitio! A mí me gustaría seguir en Mallorca, porque es como mi segunda casa, pero también estoy muy enamorada del norte, por ejemplo, Cantabria…"