La actriz Verónica Forqué, en un acto público en Madrid, en noviembre de 2019. Gtres
El entorno de Verónica Forqué, "escandalizado" por el libro que ha escrito su hija, María: "Ella no lo hubiera hecho nunca así"
22 días después de ver la luz la obra 'No soy Verónica Forqué', a EL ESPAÑOL se traslada el descontento de algunos amigos de la actriz: "Es innecesario"
Más información: El día que Manuel, exmarido de Verónica Forqué, intentó volver con la actriz tras su extraño divorcio: su papel de protector
El 7 de mayo del presente año se expuso en todas las librerías de España un libro autobiográfico titulado No soy Verónica Forqué, que narra la vida de la inconmensurable actriz y está escrito por la hija de ésta, María Iborra (36 años). Una obra que EL ESPAÑOL diseccionó en su momento.
En el volumen se plasman las luces y, sobre todo, las sombras, a veces muy alargadas, de la existencia de Verónica. Contadas por su propia hija, en el libro se abunda en detalles un tanto escabrosos sobre su último tramo de vida. Se revela, por ejemplo, el pañuelo de seda que usó para suicidarse.
Vero -como se la conocía- fue una mujer que lidió duro contra una severa depresión. "Mi madre era un ángel, pero también tenía un demonio", expone María, su hija. La Forqué, pese a su alma cándida y naíf, bregaba en su interior con un vasto dolor.
La actriz Verónica Forqué en una imagen de archivo. Gtres
En No soy Verónica Forqué, María no lo duda: "Sé que a ella le gustaría". La actriz, siempre según las palabras de su hija, habría dado, gustosa, luz verde a la publicación del libro. No obstante, este periódico conoce otra versión: la de algunos amigos de la Forqué.
"Ella no lo hubiera hecho nunca así", asevera una persona muy próxima a Verónica, una gran amiga que se preocupó mucho por ella en el último tiempo, y que no estuvo a su vera todo lo que le habría gustado "porque ella ya buscaba demasiado la soledad".
La portada del libro 'No soy Verónica Forqué'.
Entiende esta fuente consultada por EL ESPAÑOL que el libro está hecho desde el amor, de eso qué duda podría caber, pero "se exponen demasiadas intimidades, cosas que están de más, que sólo aportan morbo. Vero era tremendamente suya para algunas cosas".
"Escandalizado", así está parte del entorno de la inolvidable artista. Una línea que secunda el director de cine Juan Luis Pérez Iborra. Apuntar aquí que no existe vínculo alguno entre este Iborra y Manuel Iborra, exmarido de Verónica y padre de María.
Tan sólo comparten -que ya es mucho- apellido y profesión: amor por el cine. Juan Luis fue íntimo amigo de Forqué, de esos confidentes discretos y leales. Puede que uno de los pocos amigos que la vio "10 días antes de lo que pasó".
Así lo trasladó en un evento público reciente. En el acto, Juan Luis, sin ambages, manifestó su opinión: "No me ha gustado el libro. Yo pienso en Verónica y Verónica no lo hubiera hecho nunca. Cada uno hace lo que cree que debe hacer".
"La vi 10 días antes de lo que pasó. La vi muy mal", asegura. "Durante un tiempo fuimos muy amigos. No dejamos nunca de serlo. Ya sabes cómo es esta profesión; trabajamos mucho. Mi última película la protagonista es ella", expone.
"Se llamaba Enloquecidas (2008). La vi muy triste, muy triste. Nunca entendí eso... Nos tenemos que tomar muy en serio nuestra salud mental. Esta profesión tiene muchos altos y bajos", concluyó Juan Luis.
La obra, concebida como un testimonio íntimo sobre la relación madre-hija, incluye pasajes que han generado una notable controversia por la crudeza con la que aborda episodios privados de la actriz, fallecida en 2021.
Entre ellos, la autora describe hábitos de consumo de cannabis -marihuana y hachís- que, según relata, formaban parte de la rutina doméstica de su madre en determinados momentos de su vida.
La artista, en una instantánea de hace unos años. Gtres
Estas revelaciones han provocado reacciones encontradas, tanto entre admiradores de la actriz como en el sector cultural, que cuestionan si era necesario airear aspectos tan personales.
Otro de los fragmentos que más debate ha suscitado es la mención a un cuchillo guardado en un cajón, un detalle que la autora presenta como símbolo del deterioro emocional que atravesaba la actriz en sus últimos años.
Aunque el libro no plantea que existiera un uso violento del objeto, la simple inclusión de este elemento ha sido interpretada por algunos lectores como una forma de subrayar la fragilidad psicológica de Forqué.
Críticos literarios y especialistas en salud mental han señalado que este tipo de referencias, cuando se exponen sin contexto clínico, pueden contribuir a una narrativa sensacionalista que no ayuda a comprender la complejidad del sufrimiento emocional.
El pasaje más polémico del libro es, sin duda, aquel en el que María Forqué describe el proceso mental que, según ella, atravesó su madre en los días previos a su muerte.
La autora utiliza la expresión "casting de pañuelos" para referirse a la búsqueda de objetos que la actriz habría contemplado en un momento de profunda desesperación.
Lo que quedó en la casa es, sin duda, el capítulo más duro. Y trágico y desgarrador. En el que se cuenta cómo fallece Verónica Forqué. Esa mañana, María salió de casa y dejó allí a su madre. Todo indicaba que era una jornada normal.
"Ahora, inevitablemente, me pregunto si, cuando yo salí de casa, ella ya lo tenía planeado o, mejor dicho, si ya había decidido que iba a ser ese día".
"Lo cierto es que, según me contó Menuka, esa misma mañana se encontró con que mi madre había sacado del armario todos sus pañuelos y los había extendido en la cama. Naturalmente, le extrañó, aunque no supo interpretar la causa de ese despliegue", plasma en la obra.
"Ahora sabemos la causa: mi madre estaba valorando cuál de ellos sería el más adecuado. Un casting de pañuelos. ¿El de seda de un metro, o el de lana de cachemira de metro y medio?".
¿Qué opina Manuel Iborra?
Manuel Iborra Martínez junto a Verónica Forqué.
Manuel Iborra Martínez, como no podía ser de otro modo, también aparece en No soy Verónica Forqué. Fue uno de los hombres más importantes en la vida de la actriz, cuando no el más; no en vano, juntos trajeron al mundo a María.
Cuenta la obra que Manuel y Verónica eran felices y todo estaba, al menos en la superficie, bien en sus vidas, hasta que Forqué quiso divorciarse. Ahí, todo se desmoronó como un castillo de naipes. Nada volvió a ser igual.
Manuel lo pasó mal, quiso volver, convencerla. Y aquello, la ruptura, fue el principio del fin de la estabilidad de Verónica. Fue el comienzo de su caída. ¿Qué opina Manuel de la publicación de este libro? EL ESPAÑOL dio respuesta hace unas semanas.
Manuel es muy discreto, apenas si ha hecho referencia a su esfera privada. En esa línea, este periódico ha podido conocer tan sólo que está al lado de su hija, y que la apoya en todo. "Están muy unidos", se apunta.