Morante de la Puebla y su hoy exmujer, Elisabeth Garrido, en una fotografía de archivo.

Morante de la Puebla y su hoy exmujer, Elisabeth Garrido, en una fotografía de archivo. Gtres

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Morante de la Puebla, "muy tocado" tras su difícil divorcio: rompieron en septiembre y a él "le cuesta hacer su vida sin ella"

Según confirma EL ESPAÑOL, la pareja ha pasado por "duras crisis" y un "desgaste". La última etapa fue difícil, pero han acabado en buenos términos.

Más información: Morante de la Puebla y su mujer, Elisabeth Garrido, se separan tras 16 años juntos y dos hijos en común

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Morante de la Puebla (46 años) no está transitando por un buen momento. En realidad, hace tiempo que el diestro encara un trance adverso en lo referente a su delicada salud que, muy a su pesar, se ha alargado demasiado en el tiempo.

A su maltrecha salud mental hay que unir los sustos que el toro le ha dado de un tiempo a esta parte y demás achaques, como esos persistentes "dolores en la caja torácica" que le han impedido, en los últimos días, hacer una de seguro magistral faena en la Feria de Nimes.

Hasta ahora, había una parcela, en medio de ese rosario de infortunios y reveses, en la que Morante triunfaba sin igual, sin tacha: la del amor y la familia. El diestro siempre, en cada caída, tenía ahí a su mujer y bastión, Elisabeth Garrido, y a sus dos hijas, María (16) y Lola (13).

Conviene apuntar aquí que el torero tiene otro vástago, el primogénito, Morante Jr., nacido de su primer matrimonio con Cynthia Antúnez. Este pasado lunes, 25 de mayo, se ha hecho público que Morante y su hasta ahora segunda mujer se han separado.

Morante de la Puebla, en una fotografía de archivo.

Morante de la Puebla, en una fotografía de archivo. Gtres

Ha sido el libro Memoria de Morante, escrito por el periodista Vicente Zabala de la Serna, el que ha revelado este quiebre sentimental que no es reciente. De hecho, en la obra se cuenta que en octubre de 2025 el matrimonio ya había emprendido rumbos distintos.

Ahora, EL ESPAÑOL, que confirma este divorcio, amplía la información. En dicho libro se apunta que José Antonio Morante Camacho -nombre real del matador de toros- había reactivado las visitas a su psiquiatra y debía atender en esos días "dolorosos asuntos personales".

Esos asuntos, conoce ahora este periódico, tenían que ver con rubricar el divorcio, cerrar esa etapa de manera formal y oficial. Morante y Elisabeth decidieron romper su relación, finiquitar su historia de amor, en septiembre del pasado año.

Por aquellos días la expareja informó a gran parte de su entorno de que lo suyo había terminado. Un entorno, por cierto, muy discreto y leal, pues este adiós sentimental no se ha conocido hasta hoy. Cuentan quienes lo saben que el pasado verano no fue fácil.

Se habla en el entorno del exmatrimonio de "desgaste", y describen el estado de Morante, en aquellos días, como "muy tocado". "Han sido 16 años y viviendo cosas muy difíciles. Es normal que él esté tocado y que siga costándole hacer su vida sin ella".

En otro orden de cosas, se hace claro que Morante y Elisabeth se llevan bien a día de hoy, y no existe mala relación. Han quedado en buenos términos, sobre todo por esas dos hijas que tienen en común. El entorno más próximo de Morante está a su lado.

Morante y Elisabeth, en un acto público.

Morante y Elisabeth, en un acto público. Gtres

Apoyándolo. Desde sus hijos hasta su apoderado, Pedro Marqués, y su madre, Pepi Garrido, y amigos. Sea como fuere, lo que parece un hecho es que en la actualidad el ánimo del diestro está bajo y en proceso de recuperación.

En otro renglón, el pasado mes de marzo Morante vivió uno de los grandes sustos de su vida, cuando sufrió una grave cogida en la Feria de Sevilla por la que fue intervenido de urgencia.

La cornada, según rezó el parte médico, afectó al margen anal posterior con una trayectoria de unos diez centímetros, lesionando parcialmente la musculatura esfinteriana y provocando una perforación de 1,5 centímetros en la cara posterior del recto.

Un aparatoso incidente del que, poco a poco, Morante se va recuperando.

En el plano económico, la separación de Morante y Elisabeth ha resultado relativamente sencilla. Morante cuenta desde hace tiempo con una amplia estructura patrimonial, formada por inmuebles y fincas de su propiedad, repartidos sobre todo entre Andalucía y Madrid.

Únicamente compartía con su exmujer una vivienda adquirida al 50% en La Puebla del Río, una casa de dos plantas y menos de 150 metros cuadrados construidos.

Fuera de esa excepción, la mayor parte del patrimonio del torero ha permanecido siempre bajo su control o en manos de sus sociedades, que gestionan propiedades en La Puebla del Río, Coria del Río, Madrid y El Rocío, además de diversas fincas rústicas y naves industriales.

El diestro en una imagen de archivo.

El diestro en una imagen de archivo. Gtres

El emblema de ese patrimonio es la Huerta de San Antonio, la finca cigarrera situada junto al Guadalquivir. Allí, Morante ha creado un espacio muy personal: salones para eventos, cuadras para caballos y burros, gimnasio, varias dependencias auxiliares e incluso un campo de fútbol de césped artificial.

Parte de las tierras colindantes están arrendadas para uso agrícola. Hace unos días, alguien intentó acceder a la finca y sustrajo varias escopetas de caza.

Tal vez buscaba alguna de las piezas valiosas que conserva el torero, como el despacho de Joselito el Gallo, adquirido en una subasta, o los antiguos aparatos de gimnasia de Rafael de Paula.

El orgullo de su hijo mayor

Cuando en octubre de 2025, Morante se despidió de los ruedos, su hijo mayor le dedicó unas emotivas palabras en redes. "Bueno, llegó el día. Hasta aquí ha llegado tu carrera profesional, pero sé lo mucho que te ha costado llegar hasta donde has llegado", posteó.

Y agregó: "Y te admiro en cada paso que das y aquí estaré siempre para acompañarte porque eres lo más grande que me ha pasado en la vida. Te quiero mucho, guerrero de la vida".

José Antonio es el primogénito del torero, fruto de su primer matrimonio con Cynthia Antúnez, con quien se dio el 'sí, quiero' en 2005.

Estuvieron juntos hasta 2008, solo un año después de que naciera su único hijo en común. Entonces, el diestro atravesaba una fuerte depresión que lo obligó, incluso, a retirarse de los ruedos de manera temporal.

Morante Jr., como se hace llamar en sus redes sociales, ha elegido el fútbol como carrera profesional. Juega como delantero en la cantera del Real Betis, club del que su padre es aficionado.