La influencer Dulceida en un acto público.

La influencer Dulceida en un acto público. Fondo modificado por IA Gtres

Famosos ENTREVISTA

Dulceida: "La primera vez que recibí críticas por ser influencer lo pasé mal, no entiendo el odio a nuestro trabajo"

EL ESPAÑOL habla con la influencer que se encuentra en una de las etapas más importantes de su vida sobre su momento vital y su reboda.

Más información: ¿Por qué las influencers eligen Latinoamérica? Un experto analiza los casos de Dulceida o María Pombo en el extranjero

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El sol de México y una piscina infinity con vistas al mar llevan a Aída Domènech (36 años), más conocida como Dulceida, a vivir una experiencia única en Xcaret, una de las zonas más exclusivas de Cancún.

Es allí mismo donde se ha encontrado con EL ESPAÑOL, con los pies metidos en la piscina y en una conversación pausada, alejada del bullicio de Madrid y de su ajetreada vida.

La creadora de contenido se ha convertido en uno de los referentes mundiales de una "buena influencer", lo que la convierte en una de las mujeres más demandadas de España.

Sin embargo, Aída es una persona con los pies en la tierra, una mujer que ha luchado siempre por su profesión y que ha dejado claro que, para ella, su trabajo es algo más que hacerse fotos en un hotel de lujo.

Empresaria, influencer y madre primeriza, Dulceida es una mujer de armas tomar. Está casada con Alba Paul (38) -también creadora de contenido- y juntas tienen una hija, Aria.

En 2026 cumplen diez años desde que se casaron en la playa, a la luz de los focos de los móviles de sus invitados, y este año tienen intención de renovar sus votos, concretamente en septiembre.

EL ESPAÑOL puede confirmar en exclusiva que la catalana llevará dos vestidos en esta nueva ceremonia y estarán firmados por Pronovias, tal y como confirma ella misma en esta entrevista.

La influencer Dulceida en un acto público.

La influencer Dulceida en un acto público.

Sin duda, Dulceida está en un momento mágico. Un momento vital único en el que su magnetismo hace que te sientas cómplice de cada uno de sus pasos, tanto personales como profesionales.

En esta conversación con este periódico se puede comprobar que la nueva etapa de Aída forma parte de esta nueva y feliz vida.

¿Cómo está viviendo este momento profesional? Parece que está en todas partes.

La verdad es que estoy muy contenta. Me hace mucha ilusión seguir viviendo experiencias así y sentir que cuentan conmigo.

Llevo varios años yendo a Madrid -a los Premios Platino- y participando en diferentes proyectos, pero este viaje a México era especial porque ya me habían dicho el año pasado que querían llevarme por el apoyo que siempre les doy.

Y cuando me lo dijeron pensé: 'Qué ilusión'. Al final, para mí sigue siendo fuerte vivir cosas así.

En los últimos años se ha generado muchísimo debate sobre la presencia de influencers en eventos culturales, especialmente en los Premios Goya. ¿Le sigue afectando?

Menos que antes. Recuerdo perfectamente la primera vez que fui a los Goya, creo que fue en 2018, y ahí sí lo pasé mal. Había muchos comentarios de '¿qué hace esta aquí?' o '¿por qué invitan a influencers?'.

Y claro, me afectó porque para mí los Goya eran un sueño desde pequeña. Yo siempre he estudiado interpretación y estar allí era como algo impensable cuando tenía 14 años.

De repente me vi rodeada de actores y directores a los que admiro muchísimo y no entendía ese rechazo.

Además, creo que en España todavía cuesta entender ciertas cosas que fuera ya son completamente normales.

En otros países ves influencers en los Oscar, en festivales internacionales… porque al final todos damos visibilidad y todo suma.

Dulceida en la alfombra roja de los Premios Platino 2026.

Dulceida en la alfombra roja de los Premios Platino 2026. Cedida a EL ESPAÑOL

¿Cree que se critica demasiado a las influencers?

Sí, muchísimo. Y además muchas veces sin saber realmente cómo funciona todo. La mayoría de influencers van invitadas por marcas, ni siquiera ocupan el lugar de nadie dentro del evento.

Y luego también entiendo ciertas frustraciones de algunos actores o actrices que piensan: 'Yo me dedico a esto y nunca me invitan'. Puedo entenderlo. Pero eso no debería convertirse automáticamente en odio hacia las influencers.

Yo, por ejemplo, con los Premios Ídolo invito a creadores de contenido, pero también a actores, cantantes, modelos… porque creo que todos nos tenemos que apoyar entre todos.

También ha hablado de la importancia de acudir preparada a este tipo de eventos.

Claro. Yo creo que es esencial saber dónde estás y mostrar interés. Ahora estoy aquí en México y estoy fascinada porque soy súper fan de muchísimas producciones latinoamericanas.

Me conozco a actores, series, presentadores… y me hace ilusión porque realmente me gusta. Creo que cuando vas a un sitio así tienes que ir informada, aunque no seas experta.

También entiendo que a veces se machaque demasiado a gente muy joven. En el caso de Ona Gonfaus -la influencer que se hizo viral en el Festival de Málaga-, por ejemplo, me dio pena porque sí creo que debería haberse informado mejor, pero también es una chica de 18 años. Hay que tener un poco de perspectiva.

Da la sensación de que atraviesa una etapa muy bonita, aunque emocionalmente intensa.

Sí, totalmente. Estoy feliz, pero también muy sensible. Lo de Alba en Supervivientes me está afectando muchísimo. Yo sabía que iba a ser duro estar separadas durante este tiempo, pero no imaginaba que tanto.

Hay días en los que me pongo a llorar por cualquier cosa: escucho una canción y lloro, miro a mi hija y lloro… Estoy muy emocional.

Y además también ves sufrir a su familia. Hay cosas a las que yo ya estoy acostumbrada porque llevo muchos años trabajando en televisión y sé cómo funcionan ciertas dinámicas, pero ellos no. Y eso también duele.

Dulceida y Alba Paul en el Festival de Málaga.

Dulceida y Alba Paul en el Festival de Málaga. Gtres

¿Ha habido algún momento especialmente complicado desde que se fue su mujer?

Sí. Hubo una gala muy dura para Alba y yo lo pasé fatal viéndolo desde fuera. Al día siguiente estaba completamente hundida. Mi suegra estaba conmigo y me abrazaba diciéndome: 'Así no puedes ir tú después'. Fue un momento muy heavy emocionalmente.

Aun así, su hija parece haberte cambiado completamente la vida.

Totalmente. Es una etapa preciosa. Todas las madres me dicen que siempre pensaré que la etapa actual es la mejor, pero ahora mismo siento que sí lo es.

Ya interactúo muchísimo con ella, tenemos conversaciones, me río todo el día… es increíble.

Eso sí, es un terremoto. No puedes sentarte ni un segundo porque está constantemente moviéndose. Pero duerme fenomenal y es buenísima. Estoy disfrutando muchísimo de esta faceta.

Y en medio de todo eso… casa nueva, proyectos nuevos y hasta carnet de conducir. Lo ha hecho todo junto.

(Ríe) Literalmente. Y encima también me han criticado por lo del carnet. Mucha gente decía eso típico de 'en Cuenca te lo regalan' y te prometo que para nada.

Yo misma tenía ese prejuicio antes de ir y luego me encontré con diez horas diarias de clases, prácticas, exámenes… O sea, me lo curré muchísimo. Aprobar allí tampoco es fácil.

Siempre habla de su madre con muchísima admiración.

Porque la admiro muchísimo de verdad. Como mujer, como madre, como trabajadora… Ha pasado momentos muy difíciles y siempre consiguió que nosotros no nos diéramos cuenta cuando éramos pequeños. Eso me parece increíble.

Además, la empresa la empezamos juntas. Yo le propuse crearla y ella se lanzó conmigo desde el principio. Ahora prácticamente lleva todo el peso de In Management y lo hace espectacular.

Dulceida junto a su madre, Anna Pascual, y Àlex Domènech.

Dulceida junto a su madre, Anna Pascual, y Àlex Domènech. Gtres

Después de tantos años, ¿sigue sintiéndose orgullosa de la profesión que ha construido?

Muchísimo. Y me gustaría que se respetara más. Porque la gente piensa que ser influencer es subir una foto y ya está, pero detrás hay muchísimo trabajo.

Yo gracias a esto sé de fotografía, realización, iluminación, creatividad, comunicación, marketing, organización de eventos… He aprendido una barbaridad.

Y además creo que abrir camino nunca es fácil. Cuando empecé, esto ni siquiera existía como profesión.

Este año además celebra los diez años de su agencia de representación In Management. ¿Habrá algo especial?

Sí. No habrá Casa In como tal, pero sí estamos preparando algo importante porque son diez años de muchísimas cosas: de In, de mi relación, de mi boda… Es un año muy simbólico.

¿Eso significa renovación de votos con Alba?

(Ríe) Algo habrá, pero no voy a decir demasiado. Pero sí, hay renovación. Aunque lo único que puedo adelantar es que ya estoy preparando los vestidos con Pronovias y estoy completamente enamorada de ellos.

Son dos diseños muy diferentes a los de mi primera boda y creo que van a sorprender muchísimo porque no tienen nada que ver con lo que la gente espera de mí.

¿Se ha planteado vender una exclusiva?

No me siento cómoda con eso. Lo respeto muchísimo porque cada una hace lo que quiere, pero yo prefiero compartir las cosas con mi comunidad de una forma más cercana y natural.

Me gusta sentir libertad y que mis seguidores vivan esos momentos conmigo directamente.

Imágenes de la primera boda de Dulceida en la Costa Brava.

Imágenes de la primera boda de Dulceida en la Costa Brava. Instagram

Los Premios Ídolo ya son un fenómeno también en Latinoamérica. ¿Quiere expandirlo todavía más?

Sí, totalmente. De momento seguimos muy centrados en Argentina, pero la idea es crecer. Y lo digo sinceramente: creo que son los mejores premios que se han hecho nunca para creadores de contenido.

Cuando fui a Argentina aluciné con el impacto que tienen allí.

Y ahora también triunfas en televisión con esta nueva faceta como presentadora en La Gran Cita. ¿Cómo se está viendo?

Mucho mejor de lo que esperaba. Yo soy súper crítica conmigo misma y verme bien en pantalla me cuesta muchísimo.

Pero esta vez siento que tengo más tablas, más seguridad y también un equipo que me ha hecho sentir súper cómoda.

Además, el programa está funcionando increíble y eso también da tranquilidad. Hay gente que me criticó al principio y luego ha terminado diciendo que les ha sorprendido para bien. Y eso siempre gusta escucharlo.