Javier González de Gregorio junto a su mujer, María Rúspoli, marquesa de Villar de Grajanejos y duquesa de Plasencia, en una imagen de sus redes sociales.
Javier Isidro, el otro hijo del marido de la 'duquesa roja' que fue reconocido en 1995: lo que opina de Rosario Bermudo
Mientras Bermudo sigue en los tribunales para recibir el total de la herencia de su padre, EL ESPAÑOL rescata otra historia familiar similar a la que vive ella.
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En EL ESPAÑOL se ha informado puntualmente de la lucha en los tribunales de Rosario Bermudo (74 años). Primero para que la justicia la acreditara como hija primogénita de Leoncio González de Gregorio y Martí; después, para percibir su parte de la herencia.
La primera batalla la ganó Rosario el 23 de octubre de 2023, cuando el Tribunal Supremo dictó que, en efecto, es hija de Leoncio, marido éste de Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, duquesa de Medina Sidonia. La otra, la de recibir el montante que le corresponde, ya es otro cantar.
Lo último que este medio hizo público al respecto de la guerra de Bermudo con sus hermanos fue el pasado marzo, cuando se informó que acusaba a su hermano mayor, Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo (69), de alzamiento de bienes.
Javier González de Gregorio.
Este es el único hermano, como ha relatado Fernando Osuna, letrado de Rosario, en más de una ocasión, que sigue sin darle su parte correspondiente de la masa hereditaria. El litigio sigue. Pero el protagonista de este artículo es otro hermano paterno de Bermudo.
Hablamos de Javier Isidro González de Gregorio y Molina, hermano no sólo de Rosario sino también de Leoncio, Pilar y Gabriel. Javier, como Rosario, también tuvo que ser reconocido por la justicia como hijo de Leoncio. No obstante, esa suerte de similitud no lo acerca a Bermudo.
Se diría que todo lo contrario. En noviembre de 2023, EL ESPAÑOL lo entrevistó y González de Gregorio y Molina defendió, sin ambages, que Rosario sólo se ha movido por cuestiones económicas.
Y en ese presunto ciego afán, habría pasado por alto hasta el sino con el que su padre siempre vivió: solucionar las cosas en familia, discretamente, de puertas para adentro, sin salir en los medios de comunicación.
Este último extremo, sumado a otras supuestas mentiras y medias verdades por parte de Rosario, hizo hecho estallar a Javier y a sus hermanos. "No quiero verla ni en pintura", aseguró. Sostuvo Javier que ni él ni sus hermanos dilataron el reconocer a Rosario; que estaban dispuestos.
Javier, junto a su hermana Pilar González de Gregorio en una imagen perteneciente a su Instagram.
Que pusieron facilidades, también se mostraron prestos a someterse a las pruebas de ADN, pero que la otra parte optó por la vía más dolorosa: exhumar el cadáver del padre de todos, de Leoncio, extremo que nunca hubieran querido Leoncio, Pilar, Gabriel y el propio Javier.
Para este último, Rosario no hizo las cosas como debería. Para Javier, su historia está plagada de "mentiras". En un principio, cuenta Javier, sintió "empatía" por Rosario, precisamente porque a él también le tocó ir a un tribunal para que lo reconocieran como hijo de Leoncio.
La historia de Javier
La historia de amor entre Leoncio y Marta de Molina von Stranz, padres de Javier, bien merece ser contada. Hubo amor, pero también mucho cariño y madurez. Se tomaron las mejores decisiones en un tiempo social y político difícil.
"Cuando mis padres me tuvieron a mí, mi padre estaba separado canónicamente y mi madre, en proceso de nulidad matrimonial. Libres, en principio, pero vivíamos en la dictadura de Franco y el adulterio era un delito", contó Javier a este periódico en 2023.
"No existía el divorcio en España. Los dos, oficialmente, estaban casados. Las leyes eran machistas y la que se jugó la cárcel por traerme al mundo fue mi madre. Mi madre se enamoró, me trajo al mundo", agregó.
Javier junto a su madre, Marta de Molina von Stranz, en una imagen facilitada a EL ESPAÑOL hace un tiempo.
En ese tiempo, "se acordó que el marido legal de mi madre me reconociera para evitar que mi madre entrase en prisión, porque él mismo la podía denunciar. En mi entorno todos sabían quién era mi padre. Mis hermanos estuvieron en mi bautizo", sigue contando Javier.
"Había una relación de amistad familiar. Y se mantuvo la apariencia de que yo era hijo de otro padre para evitar el escándalo. Meses después, mi madre obtuvo la nulidad en Roma. Cuando terminé mi carrera, hablé con mi padre".
"Dije que no quería seguir llevando un apellido que no era el mío. Mi padre me reconoció. Esto lo hice hace muchísimos años. Es hacer las cosas bien: con el primero que habló con mi padre y con mi familia. Y en un entorno de discreción absoluto".
"Yo le dije a mi padre 'si quieres, renuncio. Yo lo que quiero es aclarar mi identidad'. Y él me dijo 'Javier, si tú eres hijo, te corresponde absolutamente todo. No te voy a pedir que renuncies a tu herencia'", contaba Javier.