Borja Thyssen en una fotografía tomada en Madrid, en 2025. Gtres
Borja Thyssen regresa de urgencia a casa de su madre tras sufrir la baronesa un contratiempo en su salud
Fue el pasado 6 de mayo cuando se hizo público que la mecenas había estado ingresada en una clínica de Barcelona. Se arguyó que padecía neumonía.
Más información: De telonero de Mecano a chef: el insólito pasado de Guillermo, el fiel sobrino de Carmen Thyssen que hoy es su mayor confidente
Este miércoles, 13 de mayo, vuelven a activarse las alarmas y la preocupación en torno a la delicada salud de la baronesa Thyssen, Carmen Cervera, a sus 83 años, tras el ingreso hospitalario que protagonizó hace unos días en una clínica de Barcelona.
Entonces, se argumentó que la mecenas ya se encontraba en su casa de Sant Feliu de Guíxols, recuperándose de una "neumonía muy fuerte", como se publicó en forma de comunicado desde su entorno más próximo. Tita Thyssen, siempre en esa línea, estaba mejor.
Prueba de ello es que sus hijos Borja (46) y Carmen (19) -Sabina (19) se quedó en la Costa Brava junto a su progenitora- regresaron a sus quehaceres.
Ahora, la noticia es que Borja ha tenido que regresar de urgencia al domicilio de su madre tras un "contratiempo en su recuperación".
La baronesa Thyssen.
Tal y como apuntó la revista Semana, "allí permaneció sin apenas salir de la finca hasta que su madre se estabilizó de nuevo y, un par de días después, pudo regresar a Madrid. Sin embargo, sus viajes van a ser constantes hasta que vea que su evolución es la esperada".
Cuenta la revista que Borja, el primogénito, ha tomado las riendas de la situación y está "en permanente contacto con el equipo médico y tomando decisiones".
También se subraya su papel como hermano mayor, pues Carmen y Sabina están mucho más "vulnerables" ante este aciago lance.
La portada de la revista 'Semana'.
La baronesa, de 83 años, fue hospitalizada recientemente a causa de una infección pulmonar que obligó a los médicos a mantenerla en observación. Tal y como se ha publicado, Tita cuenta en su casa con la ayuda médica necesaria y está controlada las 24 horas.
Aunque el diagnóstico inicial no revestía gravedad extrema, sí exigía cuidados continuados y un seguimiento estrecho debido a su edad y a su historial de problemas respiratorios.
Tras varios días ingresada, su entorno comunicó que la evolución era favorable y que se esperaba un retorno progresivo a la normalidad. El entorno de la baronesa, no obstante, insiste en que no se trata de una situación crítica, sino de un episodio que requiere vigilancia y apoyo familiar.
La propia Tita, siempre celosa de su intimidad y de la imagen pública que proyecta, ha procurado mantener la calma en torno a su estado de salud. A lo largo de su vida, ha demostrado una notable fortaleza física y emocional, incluso en momentos de adversidad.
Su círculo más cercano confía en que este nuevo bache no altere de forma significativa su recuperación.
En Sant Feliu, donde pasa largas temporadas desde hace años, la noticia del contratiempo ha generado inquietud entre vecinos y allegados. La localidad costera, que ha visto a la baronesa integrarse en su vida social y cultural, sigue con atención cualquier novedad sobre su estado.
"Ha estado muy malita"
El mismo día 6 de mayo, la revista ¡HOLA! tuvo acceso a un comunicado tranquilizador.
"Ha estado realmente mal, lo pasó muy mal, sí. Ha estado muy malita, pero ahora está mucho mejor, recuperándose. Ha tenido una neumonía muy fuerte y ya está mucho mejor. Todo está bien", se puso de manifiesto.
Al cabo, se reflexionó lo que sigue: "A estas edades, no se libra nadie de los sustos y las complicaciones, pero tranquilidad".
Renglón aparte bien merece la relación maternofilial entre la baronesa Thyssen y Borja. Un vínculo que ha atravesado etapas especialmente tensas y convulsas que han erosionado profundamente la dinámica familiar.
Tita Cervera junto a su hijo y su nuera, Blanca, en un acto público. Gtres
Durante años, madre e hijo mantuvieron un distanciamiento evidente, alimentado por desencuentros personales, diferencias en la gestión del legado familiar y la influencia de terceros.
Ese alejamiento no sólo se reflejó en la ausencia de contacto, sino también en declaraciones públicas que evidenciaban un vínculo deteriorado.
La baronesa llegó a admitir que había echado de menos a su hijo y que la distancia le había causado un profundo dolor, mientras que Borja, en distintos momentos, expresó sentirse incomprendido y apartado de decisiones relevantes.
Esa fractura entre ambos tuvo un impacto directo en la relación de Borja con sus hermanas, las mellizas Carmen y Sabina. Las jóvenes crecieron en un entorno donde la distancia entre Borja y la baronesa se convirtió en un telón de fondo constante.
Este extremo dificultó la construcción de un vínculo fluido y natural entre los tres. La reciente hospitalización de la baronesa Thyssen ha actuado como un punto de inflexión, reuniendo a los tres hermanos de nuevo.
Un gesto de unidad que no se veía desde hacía ocho años.