Paula Echevarría y Candás en un montaje de JALEOS.

Paula Echevarría y Candás en un montaje de JALEOS. Gtres/iStock

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El refugio de Paula Echevarría: una joya del Cantábrico de 7.000 habitantes, con playas de arena tostada e iglesia del siglo XVIII

La actriz asturiana regresa cada verano a Candás, su refugio familiar frente al mar, donde la calma y raíces se convierten en el mejor antídoto contra el ritmo frenético de la capital.

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Tras meses de agendas apretadas, focos y compromisos profesionales en Madrid, Paula Echevarría (48 años) encuentra cada verano el equilibrio en un enclave que poco tiene que ver con el ritmo frenético de la capital.

Su refugio no está en destinos exóticos ni playas caribeñas, sino en el norte de España, donde la tradición y el mar marcan el pulso de la vida diaria: Candás.

Esta villa marinera, situada cerca del Cabo de Peñas, presume de una identidad intacta. Con una población que ronda los 7.000 habitantes, Candás ha logrado conservar su esencia de pueblo pesquero, ajeno al urbanismo masivo. Aquí, el tiempo parece avanzar más despacio.

Candás (Asturias) en vista aérea.

Candás (Asturias) en vista aérea.

Es habitual que "todo el mundo se conozca", un detalle que permite a la actriz moverse con naturalidad entre vecinos de toda la vida, lejos del ruido mediático.

Uno de los grandes atractivos del lugar son sus playas de arena tostada, ese tono dorado oscuro tan característico del Cantábrico. Entre ellas destaca Playa de la Palmera, la más céntrica y frecuentada, donde Paula disfruta de jornadas familiares.

Su nombre, ligado a las palmeras que decoran el paseo, añade un toque singular al paisaje. Para quienes buscan mayor intimidad, la Playa de Rebolleres ofrece un entorno más salvaje, con acantilados verdes que contrastan con el azul intenso del mar.

Pero Candás no es solo naturaleza. Su corazón cultural late en la Iglesia de San Félix de Candás, reconstruida en el siglo XVIII. Este templo guarda una de las tradiciones más arraigadas del municipio: la devoción al Cristo de Candás, cuya leyenda cuenta que fue hallado por pescadores en el mar de Irlanda.

Cada septiembre, las fiestas en su honor reúnen a vecinos y visitantes, y es habitual ver a Echevarría participar en ellas, incluso ataviada con el traje regional asturiano.

La iglesia de Candás en Asturias.

La iglesia de Candás en Asturias.

Lejos de alojarse en hoteles, la actriz se instala en la casa familiar que construyó para los suyos, un chalet moderno integrado en el entorno que define como su "oasis".

Desde allí, disfruta de la gastronomía local en los restaurantes del puerto, donde no faltan el cachopo, la sidra o las tradicionales marañuelas, dulce típico que ella misma ha ayudado a popularizar.

Su rutina estival se completa con paseos por el Paseo Marítimo de Candás, escenario de muchos de sus looks veraniegos, y atardeceres en el Faro de Candás, desde donde el horizonte se tiñe de tonos anaranjados.

Tampoco faltan escapadas al cercano Luanco, con el que Candás mantiene una histórica rivalidad amistosa.

En este rincón del Cantábrico, Paula Echevarría no solo descansa. Reconecta con sus raíces, con su gente y con una forma de vida que le recuerda quién es más allá de los focos.

Porque, a veces, el verdadero lujo no está en lo lejano, sino en lo auténtico.