Verónica Forqué en una imagen de archivo.

Verónica Forqué en una imagen de archivo. Getty Images

Famosos SALUD MENTAL

María Iborra, la hija de Verónica Forqué, revela los dos intentos de suicidio de la inolvidable actriz previos a su muerte

Este jueves, 7 de mayo, han salido a la luz las memorias de la intérprete donde se narran, con todo lujo de detalles, los aspectos más oscuros de su vida.

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Verónica Forqué tenía 59 años cuando el "espectro de la depresión" la poseyó por primera vez. "Era el estado más infernal que había conocido", desvela su hija, María Iborra (36), en las memorias que acaba de publicar de la inolvidable actriz.

No soy Verónica Forqué (Vergara) es la biografía que la protagonista de la historia nunca pudo escribir y en la que ahora su heredera se explaya sobre la enfermedad que terminó por destruirla.

"Mi madre decía que cuando aparece el espectro, el primero en huir es el amor y, sin amor, la vida no es posible. Es como estar muerta en vida. Y estar muerta en vida es peor que está muerta-muerta".

Verónica Forqué en la comedia 'Shirley Valentine'.

Verónica Forqué en la comedia 'Shirley Valentine'. Gtres

Los primeros síntomas que la delataron fueron las pocas ganas de nada. "No quería despertarse por las mañanas, no quería que comenzara un nuevo día, se encontraba sin fuerzas, y solo quería morirse. Llegó a adelgazar 10 kilos", revela Iborra en el libro.

En su marido, Manuel Iborra, que se desvivió por cuidarla, y en el trabajo, encontró la salvación. Ambos le ayudaron a seguir adelante. También la medicina.

Uno de sus compañeros de reparto -por aquel entonces se encontraba inmersa en los ensayos de la obra de teatro Así es, así os parece-, que también había convivido con la depresión, le recomendó el uso de antidepresivos. Tras consultarlo con su psicoanalista, empezó a tomarlos.

Nadie encuentra motivo ni razón para que la enfermedad entrara de golpe en su vida. Ni la propia Verónica Forqué, que tantas veces se preguntó por qué. Era una mujer de éxito, con una vida estable, una familia feliz... y aún así... "Tengo buen carácter, pero también tengo un lado oscuro, que nunca me explicaré", aseguró una vez en una entrevista.

Cuando parecía que la Venlafaxina -medicamento utilizado para tratar la depresión mayor- estaba empezando a hacer su efecto, una inesperada muerte golpeó a la artista: la de su hermano Álvaro.

La actriz junto a su hija, María Iborra.

La actriz junto a su hija, María Iborra. Getty

La noche del 31 de diciembre, justo después de la última campanada, sus amigos lo encontraron muerto en su casa. "Se acostó en el sofá, se hizo un porro y se murió", contaría más tarde la propia Forqué. La actriz y su hermano estaban profundamente unidos.

Su fallecimiento y la posterior ruptura con Manuel, su marido durante más de 30 años supuso un antes y un después en la vida de Verónica Forqué. Aunque fue ella quien tomó la decisión de separarse por el desgaste de la relación, su vida con su esposo le proporcionaba una existencia muy estructurada, que después de aquello se descontroló.

"A pesar de parecer muy segura de la decisión que había tomado, lo cierto, es que tal vez no estaba preparada para ello. Perdió el centro. A ella la relación con mi padre le hacía tomar tierra. Para ella era un ancla", asegura María.

Según relata su hija, la intérprete dejó de lado muchas de sus rutinas como el yoga, la meditación o la natación y empezó a fumar muchísima marihuana. Decía que la conectaba con su hermano muerto.

Dos intentos de suicidio

La depresión volvió y más fuerte que la primera vez. Después vendrían la muerte de su madre en 2018 y la pandemia de la Covid en 2020. Su estado empeoró.

Sin embargo, el principio del fin fue su participación en el programa Masterchef Celebrity donde la artista dio muestras visibles de que su salud mental estaba tocada. Las críticas de los haters la terminaron de destrozar.

"Sus ojos perdieron las chiribitas. Se empezó a quedar muy delgada y llegó a un estado casi vegetal. La mente seguía torturándola". Hasta que llegó un día que confesó a su hija que había estado a punto de quitarse la vida con un cuchillo jamonero.

María Iborra tras abandonar el piso donde murió su madre.

María Iborra tras abandonar el piso donde murió su madre. Gtres

Esta fue la primera vez, al menos que ella reconociera, que había intentado suicidarse. Hubo más episodios. Al poco, y tras la euforia vivida por haber participado en un desfile de Eduardo Navarrete donde fue ovacionada, se tomó varias cajas de pastillas.

Su hija quiso internarla después de aquello, pero su psicoanalista se negó en rotundo, según cuenta ella, porque aquello acabaría de matar a su madre.

Finalmente, el 13 de diciembre de 2021 la artista conseguía quitarse la vida ahorcándose en su domicilio de Madrid. La noticia pilló a su hija fuera de casa, quien ahora se pregunta si cuando ese día se despidió de ella ya lo tenía todo preparado.

Entre los muchos detalles que aporta de ese triste final llama la atención cómo María explica que al subir a la casa después de que se llevaran el cadáver de su madre, el piso tenía una especie de niebla negra.

"Sentía que toda la oscuridad que se había quedado en la casa era todo lo que mi madre llevaba dentro. Como si ella hubiera sido el recipiente de la enfermedad, que al salir de su cuerpo, adoptó esa forma de nube negra. Pensé que si mi madre tenía todo eso dentro de ella, qué mal lo habría pasado".

Funeral de Verónica Forqué en el Teatro Español.

Funeral de Verónica Forqué en el Teatro Español. Getty

María Iborra no fue capaz de asistir a la incineración de su madre y unos días más tarde, un mensajero le llevó las cenizas de su madre en una urna.

"Mi madre era un ángel, pero también tenía un demonio. Lo que más llegaba a la gente, por supuesto era lo primero, pero también había en ella una inclinación a lo oscuro. Podría parecer que el demonio ganó la partida, pero yo creo que no fue así. Ella era las dos cosas al mismo tiempo. Y tal vez no podría entenderse la una sin la otra".

Con este libro, María Iborra deja un testimonio íntimo sobre el dolor y la fragilidad de una actriz irrepetible que sigue muy presente en el recuerdo del público.