Pedro Piqueras en un acto público.

Pedro Piqueras en un acto público. Gtres

Famosos NUEVA ETAPA

Pedro Piqueras, la vida después de la 'jubilación': propiedades, pódcasts, muy activo en redes y un día a día lleno de planes

El periodista cumple 71 años en uno de los momentos más libres de su vida, mientras que disfruta de la vida más allá de la televisión.

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El próximo 6 de mayo, Pedro Piqueras cumple 71 años. Una cifra que, lejos de sonar a retirada, confirma lo que su entorno ya percibe desde hace tiempo: su 'jubilación' es, en realidad, una reinvención.

Después de décadas al frente de los informativos, con horarios frenéticos y una exigencia constante, el comunicador ha dado paso a una etapa en la que la libertad marca el ritmo. Y, contra todo pronóstico, esa libertad le ha hecho estar más activo que nunca.

Para entender este nuevo capítulo hay que empezar por su pilar más íntimo, el sentimental. Desde hace años, Piqueras comparte su vida con Esther Barriga, una mujer ajena al foco mediático con la que ha construido una relación sólida y discreta.

Licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense y con estudios en Veterinaria, Esther representa ese equilibrio que el periodista siempre ha buscado lejos de las cámaras.

Pedro Piqueras y Esther Barriga.

Pedro Piqueras y Esther Barriga. Europa Press

Él mismo ha reconocido en más de una ocasión que ha levantado "un muro" para proteger su vida privada, pero ahora, con la presión profesional aliviada, ese muro se ha vuelto más permeable, al menos en lo que respecta a disfrutar del tiempo juntos.

Ambos comparten una pasión clara: la naturaleza. Su día a día está marcado por largos paseos, muchas veces acompañados por Belina y Onara, dos perras guía jubiladas que adoptaron y que se han convertido en parte esencial de su rutina.

Son esos pequeños planes, antes imposibles por la rigidez de los informativos, los que ahora definen su nueva vida.

Incluso su historia de amor tiene un punto anecdótico que encaja con esa naturalidad: Piqueras conoció a Esther gracias a su amigo Antonio Resines (71) en una noche en la que ambos coincidieron con dos mujeres. Lo que comenzó como una velada sin pretensiones terminó convirtiéndose en dos relaciones duraderas.

Patrimonio inmobiliario

Pero si hay algo que también define esta etapa es la solidez de su patrimonio. Pedro Piqueras ha sido un inversor inteligente en el sector inmobiliario durante años.

Su principal refugio se encuentra en la sierra de Madrid, una casa que ha transformado recientemente para adaptarla a su nueva forma de vida. Allí ha apostado por espacios abiertos, un salón a doble altura y grandes ventanales que permiten que la luz natural sea protagonista. Es, sin duda, su lugar de desconexión, donde pasa la mayor parte del tiempo junto a Esther.

Pedro Piqueras y Esther Barriga.

Pedro Piqueras y Esther Barriga. Europa Press

A esa vivienda se suma su piso en la zona de Pintor Rosales, una de las áreas más exclusivas de la capital. Con más de 200 metros cuadrados, esta propiedad representa el lado más urbano de su vida, el punto de conexión con Madrid cuando decide regresar al bullicio de la ciudad.

Sin embargo, su vínculo con otros lugares sigue muy presente. Mantiene una casa en su Albacete natal, una forma de no perder sus raíces, y en 2022 adquirió un apartamento en Vitoria.

Además, cuenta con una residencia de verano en la costa levantina, completando así un mapa personal que combina tradición, inversión y disfrute.

Nueva etapa profesional

Lejos de lo que podría pensarse, Piqueras no ha colgado el micrófono. Simplemente, lo ha trasladado a otros formatos. La radio, su gran amor, sigue muy presente en su vida gracias a sus colaboraciones con Pepa Fernández en el programa No es un día cualquiera de RNE. Allí demuestra que su capacidad de análisis y su voz siguen siendo igual de reconocibles.

Además, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos con naturalidad. Su paso por pódcasts como Lo que tú digas, de Álex Fidalgo, ha dejado entrevistas que han conectado especialmente con el público.

En ellas, el periodista se muestra sin filtros, hablando de temas como el miedo, el éxito o su salida de Telecinco con una sinceridad poco habitual en su trayectoria pública. Esa cercanía ha sido clave para conectar con nuevas generaciones.

Su presencia tampoco ha desaparecido de la televisión. Ha colaborado en espacios como Mañaneros 360 en RTVE, donde aporta su experiencia para analizar la actualidad.

Son apariciones puntuales, alejadas de la rutina diaria, pero que evidencian que su vocación sigue intacta. Porque si algo define a Piqueras es precisamente eso: su curiosidad. Una cualidad que no entiende de jubilaciones administrativas.

Muy activo en redes sociales

Otro de los aspectos que más ha sorprendido en esta nueva etapa es su faceta en redes sociales. Durante años, su imagen estuvo ligada a la formalidad del traje y la corbata, pero su perfil de Instagram ha revelado una versión mucho más relajada y personal.

Allí comparte imágenes de sus viajes, sus paseos por el campo, momentos cotidianos y reflexiones que muestran una mirada más pausada sobre la vida. Aunque no lo hace de forma permanente, él usa la función de stories para mostrar cuando quiere su día a día.

Esa cercanía digital ha transformado también su relación con el público. Ha pasado de ser una figura distante, asociada a la seriedad de los informativos, a convertirse en una especie de 'abuelo moderno' que interactúa con sus seguidores de forma natural.

Responde, comenta y comparte, rompiendo esa barrera que durante años separó su vida profesional de la personal.

Pedro Piqueras en un acto público.

Pedro Piqueras en un acto público. Gtres

Así, a las puertas de cumplir 71 años, Pedro Piqueras encarna una idea de jubilación muy distinta a la tradicional. No hay retirada, sino transformación. No hay inactividad, sino una agenda llena de planes que ahora él mismo decide.

Su vida se reparte entre distintas viviendas, proyectos en radio y pódcast, colaboraciones televisivas y una presencia digital cada vez más sólida.

En definitiva, su historia es la de alguien que ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Un periodista de raza que, lejos de apagar su voz, ha encontrado nuevas formas de seguir utilizándola.

Porque, en su caso, la jubilación no es un final, sino el inicio de una etapa marcada por la libertad, la curiosidad y una vibrante madurez.