Sonsoles Suárez Illana junto a su hermano, Adolfo, y la artista Isabel Luna.

Sonsoles Suárez Illana junto a su hermano, Adolfo, y la artista Isabel Luna.

Famosos FAMILIA Y ENFERMEDAD

La discreta batalla de Sonsoles, hija del expresidente Adolfo Suárez: 22 años lidiando con un cáncer "sin dejar de sonreír"

Hace unos días, la hermana de Adolfo Suárez Illana lo acompañó a un acto público en Madrid y tranquilizó a todos sobre su salud: "Va todo bien".

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"Nunca he visto quejarse a Sonsoles. Es la fuerza hecha persona", asegura a EL ESPAÑOL una buena amiga de Sonsoles Suárez Illana (59 años), hija del expresidente Adolfo Suárez. No son palabras huecas o una forma de hablar. Sonsoles ha demostrado ser una mujer fuerte.

A veces la vida no te da otra opción. Sonsoles lleva 20 años encarando, desde la discreción, un cáncer. En realidad, esta maldita enfermedad se ha cebado con más miembros de la familia desde aquel funesto 1993. Con especial ahínco e inquina, el de mama.

No en vano, ese tipo de cáncer se llevó por delante, con tres años de diferencia, a su hermana mayor, Mariam, y a su madre, Amparo. Cuánto dolor cabe ahí.

Aquí no se detiene el rosario de contratiempos: su hermana Laura fue intervenida en el año 2012 debido a un proceso tumoral descubierto en un pecho, el cual logró superar. Y su hermano Adolfo se enfrentó en 2014 a un carcinoma epidermoide en el cuello, del cual fue operado con éxito.

Sonsoles Suárez Illana en 2015.

Sonsoles Suárez Illana en 2015. Gtres

Volviendo a Sonsoles, la periodista ha regresado, brevemente, a la primera línea informativa por una reaparición en un acto público que ha sorprendido, por lo inusual, a propios y extraños.

La hija del expresidente Adolfo Suárez acudió junto a su hermano Adolfo al espectáculo de flamenco de la artista Isabel Luna en el restaurante La Giralda. Isabel es para los hermanos Suárez casi familia; son, los tres, grandes amigos desde hace años.

Sonsoles y Adolfo son, además, grandes admiradores de Luna, de su savoir-faire sobre el escenario. No es la primera vez que apoyan a Isabel en sus espectáculos, pero en esta ocasión la artista flamenca, con el beneplácito de los Suárez, ha compartido una fotografía.

Sonsoles junto a su hermano Adolfo y la artista Isabel Luna.

Sonsoles junto a su hermano Adolfo y la artista Isabel Luna.

"Os quiero. Gracias por venir a compartir conmigo siempre", ha posteado Isabel. La instantánea refleja la complicidad de tres amigos felices de verse, de reencontrarse. Sonsoles luce, además de exultante, con un aspecto físico que evidencia el camino por el que transita.

Una realidad que, lejos de ocultarla, muestra con naturalidad, como un gesto de resistencia, de fuerza. Ha asumido Sonsoles que le toca convivir con esa enfermedad, y eso hace: adaptarla a su vida. "Sin dejar de sonreír", como se destaca a este periódico.

A EL ESPAÑOL se traslada que durante esa noche fueron varias las personas asistentes al espectáculo de Luna que se interesaron por el estado de salud de Sonsoles. La periodista, con una sonrisa, restaba importancia. "Va todo bien", se confía a este diario.

Una vez colgada esa imagen en Instagram, muchos medios se hicieron eco de la misma, poniendo el acento en Sonsoles. Su amiga Isabel Luna ha manifestado a Informalia: "La vi muy bien. De todos es sabido que lleva muchos años de lucha con su enfermedad".

"Pero me dijo que estaba estupendamente y no veas lo sonriente y cariñosa que estuvo esa noche. Junto a su hermano y amigos pasamos una velada formidable. A Sonsoles le encanta la música, y suele decirme que la música le da vida", remacha la artista flamenca.

Para entender la historia de Sonsoles hay que mirar atrás. El cáncer se instaló en el seno de la familia Suárez Illana en 1993. Ese año comenzó una cascada de infortunios que arrolló -de un modo u otro- a todos los miembros de la saga.

Sonsoles en una fotografía de archivo.

Sonsoles en una fotografía de archivo. Gtres

El cáncer se alojó en la matriarca, Amparo Illana. Tras una primera batalla, la enfermedad regresó en 1998 con una violencia implacable. Se extendió por el pecho, la tráquea y el cerebro.

Amparo murió en 2001, con sólo 66 años, dejando tras de sí un vacío inmenso. No tuvo tiempo la familia de transitar por el duelo, de digerir -si es que esto se puede- esta muerte tan vasta y ancha. Tocaba arropar a otra enferma en la familia: María del Amparo, Miriam.

Por entonces, a Mariam le diagnosticaron cáncer de mama, cuando estaba embarazada y tenía sólo 29 años. En una entrevista concedida a Abc en el año 2000, dijo: "Sé que me puedo morir, pero el tiempo que transcurra hasta entonces quiero vivirlo lo mejor posible".

Había visto a su madre recorrer ese camino y sabía lo que significaba. Pero no se dejó paralizar. "Tengo ganas de luchar porque tengo dieciocho mil motivos para vivir: mis padres, mis hijos, mi marido, una familia estupenda", confesó entonces.

Sonsoles Suárez Illana.

Sonsoles Suárez Illana. Gtres

Era una mujer fuerte, decidida, que se negaba a dejar que la enfermedad definiera su vida. Repetía a menudo que “su vida no era el cáncer, es otra cosa”, una frase que se convirtió en una especie de lema familiar.

La primogénita del expresidente y Amparo murió tres años después que su madre, en 2004. Su hermano Adolfo lo anunció con una frase que aún hoy estremece: "Mi hermana ha fallecido con la misma dignidad y serenidad con la que ha peleado durante once años".

El "pieza" -así llamaban al cáncer en la familia- era insaciable. La pérdida fue devastadora. Y, sin embargo, la tragedia no había terminado. Meses después de la muerte de Marian, llegó otro diagnóstico.

Esta vez, el de Sonsoles. Era 2004. Ella tenía 36 años. Periodista, conocida por su trabajo en televisión y también por su vida personal, que durante un tiempo la convirtió en uno de los rostros más seguidos de la prensa rosa.

Había estado casada con Pocholo Martínez-Bordiú (63), de quien se separó dos años después. Era una mujer pública, visible, mediática.

Y de pronto, el cáncer irrumpió en su vida con la misma brutalidad con la que lo había hecho en la de su madre y su hermana. Le extirparon los dos pechos con la esperanza de frenar la enfermedad. Durante un tiempo, funcionó.

Sonsoles volvió a trabajar, participó en Espejo Público, se enamoró de nuevo y se casó en 2012 con Paulo Wilson, aunque el matrimonio terminó cinco años después. Pero la enfermedad nunca se fue del todo. Ha sido una compañera constante, silenciosa, implacable.

Sonsoles Suárez y su exmarido Paulo Wilson.

Sonsoles Suárez y su exmarido Paulo Wilson. Gtres

Hoy, Sonsoles lleva 22 años enfrentándose al cáncer. Dos décadas de tratamientos, recaídas, avances, retrocesos, esperanzas y miedos. En los últimos años, su presencia pública se ha reducido casi por completo.

En 2012, otra noticia golpeó a la familia: Laura, la más discreta de los cinco hermanos, tuvo que pasar por quirófano "como consecuencia de un proceso tumoral descubierto en un pecho", según comunicó la propia familia.

Otro susto, otra batalla, otro recordatorio de que la enfermedad seguía rondando.

Adolfo hijo: qué es de su vida

La vida personal de Adolfo Suárez Illana, el hijo mayor del expresidente Adolfo Suárez, ha estado marcada por la estabilidad familiar y por un fuerte sentido de responsabilidad heredado de su padre.

Está casado desde 1998 con Isabel Flores, una mujer muy discreta que siempre ha evitado la exposición mediática. Juntos han formado una familia sólida y unida, especialmente durante los años más duros en los que Adolfo cuidó de su padre durante su enfermedad.

El matrimonio tiene tres hijos, que han crecido alejados del foco público y en un entorno muy protegido, acorde con la filosofía familiar de preservar la intimidad por encima de cualquier notoriedad.

Adolfo Suárez Illana.

Adolfo Suárez Illana. Gtres

A nivel personal, Adolfo ha compaginado su vida familiar con una trayectoria profesional diversa: abogado, empresario, político y, durante un tiempo, figura pública muy vinculada a la memoria de su padre.

Su familia ha sido siempre su principal apoyo, especialmente en los momentos más difíciles, como la muerte de su madre, Amparo Illana, en 2001, y la de su hermana Marian en 2004.

También estuvo al frente del cuidado de su padre durante la larga enfermedad de Alzheimer que lo apartó de la vida pública.

En ese contexto, su hogar y su papel como marido y padre han sido un refugio y un pilar fundamental en su vida.