Uno de los rincones favoritos de Ana Torroja en España es Formentera. Montaje de EL ESPAÑOL.
Parece el Caribe, pero es España: la playa favorita de Ana Torroja, un islote virgen y protegido de 3 kilómetros con aguas turquesas
El refugio de aguas turquesas donde Ana Torroja encontró su "paraíso perdido" se encuentra en la isla de Espalmador:
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Existe un rincón en el Mediterráneo donde el tiempo parece haberse detenido, o al menos, donde la geografía se empeña en imitar las postales más idílicas del Caribe.
Se trata de la isla de Espalmador, un islote privado de apenas tres kilómetros cuadrados situado al norte de Formentera, que se ha consolidado como el destino predilecto de personalidades que buscan la pureza de la naturaleza, entre ellas, la icónica cantante Ana Torroja (66 años).
Con una extensión de aproximadamente unos 2.900 metros de longitud, esta playa es un espacio protegido que forma parte del Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera.
Un viaje a la infancia de Ana Torroja
Sus aguas, de una transparencia casi irreal, descansan sobre un fondo de posidonia oceánica, el organismo vivo más grande del mundo y responsable del característico color turquesa que define a las Baleares.
Para Ana Torroja, Espalmador no es solo un destino de vacaciones, sino un archivo de recuerdos emocionales.
En alguna ocasión, la artista ha compartido su visión personal de este enclave, rememorando una época en la que el turismo de masas aún no había descubierto el secreto mejor guardado del archipiélago.
"Me encanta la playa de Espalmador. Aunque ya no es tan solitaria, conozco ese lugar desde los años 70, cuando era absolutamente virgen", ha explicado la cantante a través de sus redes sociales.
Una lengua de arena que se cruza andando
"Iba con mi familia y nos sentíamos como Robinsones porque estábamos completamente solos en la isla. La orilla era de color rosa por los trocitos de coral que quedaban en la arena".
Torroja recuerda con especial cariño el acceso a este islote: "El istmo entre Espalmador y Formentera era una lengua de arena que podías cruzar andando. Me encantan los lugares vírgenes, solitarios, de pura naturaleza".
Playa de Espalmador, en Formentera. Google Earth.
Ecosistema virgen y protegido
A pesar de que el paso de los años ha incrementado su popularidad, Espalmador mantiene su esencia gracias a estrictas normativas ambientales.
Al ser un espacio protegido, en la isla no existe ninguna edificación destinada al turismo, ni chiringuitos, ni infraestructuras modernas. Solo la antigua torre de vigilancia de Sa Guardiola observa desde lo alto el vaivén de los barcos.
Para llegar a este paraíso, los visitantes deben hacerlo por mar, ya sea en embarcaciones privadas o a través del servicio de "Bahía", un barco que sale regularmente desde el puerto de La Savina y realiza una parada en la playa de Ses Illetes antes de cruzar a Espalmador.
Aunque el istmo mencionado por Torroja, conocido como Es Pas, sigue existiendo, las autoridades desaconsejan cruzarlo a pie debido a las fuertes corrientes marinas, que pueden resultar peligrosas incluso para nadadores experimentados.
Formentera, último refugio del Mediterráneo
La isla de Formentera, a la que pertenece administrativamente este islote, sigue siendo el último reducto de tranquilidad en Baleares.
Con apenas 19 kilómetros de longitud, la isla invita a ser recorrida en bicicleta o moto, visitando sus famosos faros, como el de Barbaria o el de La Mola, situado sobre acantilados de más de 120 metros de altura.
El turismo en este lugar se basa en el respeto al entorno. La protección de Espalmador y sus alrededores es vital para mantener un ecosistema que, como bien ha apuntado Ana Torroja, antaño teñía la arena de rosa.
Visitar Espalmador es un ejercicio de respeto y deleite para los sentidos para todos aquellos que buscan naturaleza en estado salvaje y la calma más absoluta.