Sara Carbonero junto a su padre, Carlos Javier, en un fotomontaje de EL ESPAÑOL.

Sara Carbonero junto a su padre, Carlos Javier, en un fotomontaje de EL ESPAÑOL. Gtres

Famosos FAMILIA

La vida actual de Carlos Javier, el padre de Sara Carbonero que lleva años alejado de la familia: dónde vive y a qué se dedica

Se divorció de Goyi Arévalo a raíz de un delito de estafa en 2014 por el que fue condenado. Tras aquello, se fue de Corral de Almaguer y no volvió.

Más información: Así han sido los últimos años de Goyi Arévalo, la madre de Sara Carbonero: en Madrid, cuidada por sus hijas y con sus nietos

Publicada
Actualizada

Están siendo unas horas muy difíciles para Sara Carbonero (42 años) y toda su familia tras la muerte del pilar y el sustento de todos: Goyi Arévalo. La madre de la presentadora ha perdido la vida este pasado domingo, día 12 de abril, y ha dejado un enorme vacío.

Arévalo Salazar ha sido despedida este pasado lunes, 13, en Corral de Almaguer, su pueblo natal, en una misa celebrada en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en la mencionada localidad. Sara e Irene, sus hijas, han estado arropadas por amigos y familiares.

Grandes amigas de la comunicadora, y compañeros de profesión, no han dudado en viajar hasta esta localidad toledana para abrazar, y darle calor y consuelo. Entre esa red de afecto, figuran Isabel Jiménez (44), Raquel Perera e incluso Iker Casillas, exmarido de Sara.

Goyi, como pudo conocer EL ESPAÑOL, encaró en sus últimos años de vida una enfermedad. Sea como fuere, la presentadora y su hermana han perdido a una de las figuras más importantes: la de una madre. Se han quedado ambas un poco más solas, sin su mayor referente.

Carlos Javier Carbonero, en una imagen de archivo.

Carlos Javier Carbonero, en una imagen de archivo. Gtres

En paralelo a este doloroso trance familiar, resulta inevitable abordar otro, a priori, baluarte: el del padre de Sara e Irene, de nombre Carlos Javier Carbonero García. Un hombre que hace años se alejó de la familia y del pueblo en el que todos vivían: Corral de Almaguer.

Abandonó la localidad, y nunca volvió, tras ser condenado por un delito de estafa y divorciarse de Goyi Arévalo. Los hechos se remontan a 2014. En marzo de ese año, un nombre hasta entonces anónimo para el gran público saltó a los titulares: Carlos Javier Carbonero, padre de Sara Carbonero.

Carlos Javier era condenado a dos años de prisión por un delito de estafa continuada. La sentencia ponía fin a un proceso que había sacudido a su localidad natal, Corral de Almaguer, y que dejó tras de sí un reguero de víctimas y casi un millón de euros desaparecidos.

Durante años, Carbonero García había trabajado en una agencia de seguros del municipio. Era un rostro familiar, alguien en quien muchos vecinos confiaban para gestionar pólizas, inversiones y trámites cotidianos.

Esa confianza fue precisamente el pilar sobre el que construyó el engaño que, con el tiempo, terminaría por derrumbarse. Según quedó acreditado en la investigación, vendió a una veintena de vecinos productos de inversión que en realidad no existían.

El padre de Sara Carbonero, inmortalizado en 2014, en Barcelona.

El padre de Sara Carbonero, inmortalizado en 2014, en Barcelona. Gtres

Prometía rentabilidades atractivas y seguridad absoluta, aprovechando su posición profesional y la cercanía con los afectados. Muchos de ellos eran amigos, conocidos de toda la vida e incluso familiares políticos.

El fraude se mantuvo oculto hasta que los primeros clientes comenzaron a reclamar la devolución de su dinero. Incapaz de responder a las exigencias, Carbonero se entregó voluntariamente a la policía, admitiendo que no podía devolver las cantidades recibidas.

La confesión fue tan inesperada como devastadora. El acusado reconoció haber recibido cerca de 944.300 euros, una cifra que había dilapidado casi por completo en apuestas online, arrastrado por una ludopatía que, según explicó, no podía controlar.

En un principio, la Fiscalía solicitaba siete años y medio de prisión, pero la admisión de los hechos, la colaboración con la justicia y la ausencia de antecedentes penales redujeron la condena a dos años, lo que evitó su ingreso en la cárcel.

Aun así, la sentencia incluía una multa de 2.880 euros y la obligación de devolver íntegramente el dinero estafado. Entre los afectados había casos especialmente dolorosos. Uno de ellos fue el del novio -por entonces- de su hija Irene y la familia de este, que habían confiado en él todos sus ahorros.

Finalmente, se alcanzó un acuerdo para que el condenado devolviera la deuda a plazos. Aunque la condena judicial no implicó prisión, la condena social y familiar fue mucho más severa. El escándalo provocó la ruptura de su matrimonio con Goyi Arévalo, madre de Sara e Irene.

La relación familiar, según diversas fuentes, quedó reducida a un contacto mínimo.

La presentadora, siempre muy celosa de su vida privada, nunca ha querido hacer declaraciones públicas sobre el caso.

Tras el juicio y la ruptura con su entorno, Carlos Javier Carbonero abandonó Corral de Almaguer. En la actualidad, como ha podido confirmar EL ESPAÑOL, reside en Amposta (Tarragona), donde comenzó una nueva etapa junto a una mujer llamada Meritxell Monllau Roig.

Eso sí, también es frecuente verlo en la ciudad de Toledo. Meritxell es, según apuntó hace un tiempo Informalia, trabajadora de la empresa Impercute Pont Penjant Assessors S.L., dedicada al asesoramiento y suscripción de contratos de seguros.

Fue la -entonces- pareja sentimental de Carlos Javier quien le ayudó a conseguir un puesto de trabajo en Catalana Occidente, compañía con la que su empresa mantenía vínculos estrechos.

Hoy, conviene matizar, EL ESPAÑOL no ha podido contrastar que esa historia de amor siga vigente.

De este modo, Carbonero logró rehacer su vida profesional, aunque siempre bajo la sombra de su pasado. La repercusión del caso fue especialmente intensa debido a la notoriedad de su hija Sara, una de las periodistas deportivas más conocidas del país.

Aunque ella no tuvo ninguna implicación en los hechos, su apellido se vio inevitablemente asociado al escándalo. Todo aquello quedó muy atrás, superado, aunque ahora, tras el deceso de Goyi Arévalo, adquiera mayor relevancia conocer dónde vive y a qué se dedica Carlos Javier.

Los apoyos de Sara

Este pasado lunes, Sara Carbonero -también su hermana Irene- ha estado arropada por familiares y, sobre todo, buenos amigos. Amistades que no han dudado en desplazarse de Madrid para arropar y consolar a una Sara rota, deshecha, que despide al pilar de su vida.

El primero en hacer acto de presencia en el tanatorio de Corral de Almaguer ha sido José Luis Cabrera, conocido como Jota en su entorno más próximo, el novio de Sara. El empresario canario se ha convertido, qué duda cabe, en su red de apoyo más férrea en estos aciagos momentos.

También ha acudido, al filo del mediodía, Iker Casillas (44), su exmarido y padre de sus hijos. Han hecho lo propio, además, Matías Prats hijo (41) y Álex Cruz, exmarido de Isabel Jiménez.

Amén del amor y del apoyo de su hermana y sus íntimos amigos, Carbonero encontrará especial consuelo en estos momentos en sus hijos, Martín (12) y Lucas (9), fruto de su historia de amor con Iker Casillas. Unos vástagos que, pese a su corta edad, tienen una gran madurez.

Así lo traslada a EL ESPAÑOL una fuente próxima a la familia. "Son unos chicos muy sensibles. Las últimas veces que los he visto en el pueblo con su madre, era bonito ver cómo Martín, el mayor, no le quitaba ojo a su madre, estaba muy pendiente de ella", se explica.