Joaquín Torres en un fotomontaje junto a la fachada de la casa familiar que ha puesto a la venta.

Joaquín Torres en un fotomontaje junto a la fachada de la casa familiar que ha puesto a la venta. Gtres e imagen facilitada a EL ESPAÑOL.

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Joaquín Torres vende la casa donde vivieron sus padres por 15 millones de euros: las fotos exclusivas y una dura razón

Según confirma el arquitecto a EL ESPAÑOL, se deshace del inmueble después de haberlo liberado de cargas: "Ahora la tengo alquilada y le saco beneficio".

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Tenía Joaquín Torres (55 años) 25 años cuando, espoleado por el apoyo y el ánimo de su padre, decidió construir el primer y gran proyecto de su vida como arquitecto: la casa familiar, ésa que se convertiría en hogar de sus progenitores: Juan Torres Piñón y Joaquina Vérez.

El enclave donde se levantó tamaño bien inmueble fue inmejorable: la urbanización Las Encinas, en Pozuelo de Alarcón. Al domicilio, de una parcela de 10.651 metros cuadrados y más de 2.800 construidos, no le faltó detalle. Se creó a capricho y sin escatimos.

Fue aquella una casa disfrutada y vivida. Pero la muerte de sus padres -Joaquina, en marzo de 2024; y su padre, en noviembre de 2025- la dejó más vacía que nunca, y tocaba ser prácticos y sacarle rédito. Cuenta a EL ESPAÑOL Joaquín que hace un tiempo la puso en alquiler.

Otra imagen de la fachada de Pozuelo.

Otra imagen de la fachada de Pozuelo. Imagen facilitada a EL ESPAÑOL.

"La puse en alquiler para eventos y producciones y estoy percibiendo más de 200.000 euros al año", explica el arquitecto en conversación con este diario. Ahora, sin ninguna prisa, ha tomado la determinación, con el beneplácito de Andrés y Maite, sus hermanos mayores, de venderla.

Explica Torres que esta casa pertenecía a su madre, Joaquina, y que ésta, al fallecer, se la dejó en herencia a sus tres hijos mayores, excluyendo a su hijo menor, Julio, que fue acusado de destruir el patrimonio familiar y de haber dejado a sus padres poco menos que arruinados.

Precisamente por ese proceder de Julio que denuncian sus familiares, explica ahora Joaquín Torres a EL ESPAÑOL, la casa de sus padres se vio agravada con unas cargas, unas deudas que ya han sido saldadas.

"Compré la deuda y la casa ya está limpia, sin ejecución, o deuda o subasta que temer", apostilla el dueño de A-Cero. Joaquín pide 15 millones de euros. Conoce el mercado y sabe que, dada las increíbles características de la casa, se va a vender. Es un precio más que razonable.

La piscina de la que fue la casa familiar de los padres de Joaquín.

La piscina de la que fue la casa familiar de los padres de Joaquín. Imagen facilitada a EL ESPAÑOL.

¿Hay algún comprador interesado?, interpela este medio. "Ha habido varias ofertas, pero de momento nada cerrado". Desliza Torres que, casi con total seguridad, "será una fortuna extranjera" la que, finalmente, se haga con el inmueble. El arquitecto agrega: "Será una operación privada".

El inmueble supera los 2.800 metros cuadrados construidos, repartidos en varias plantas con salones, dormitorios y espacios concebidos para la vida social: grandes estancias de recepción, porches, terrazas y un entorno ajardinado que garantiza privacidad absoluta.

La finca cuenta con todos los atributos clásicos de este tipo de urbanizaciones de máximo nivel: seguridad 24 horas, accesos controlados y un vecindario donde figuran apellidos como Oriol, Koplowitz o Corsini.

En otro orden de cosas, Joaquín cuenta a EL ESPAÑOL que estuvo a punto de quedarse con la casa -donde ha llegado a vivir en los últimos años-, por todo lo que simboliza para él, pero tiene claro que, intramuros, su madre no fue feliz. Así se lo manifestó en vida.

Uno de los salones de la casa.

Uno de los salones de la casa. Imagen facilitada a EL ESPAÑOL.

"Me dijo que la casa fue para ella una fuente de desdichas", apostilla. La Escorzonera, la exclusiva finca donde se sitúa esta vivienda, dista tan solo 14 kilómetros del centro de Madrid.

Orgullo de hijo

El patriarca de la familia, Juan Torres Piñón, era uno de esos ingenieros de Caminos que contribuyeron a levantar la España de la obra pública y las grandes infraestructuras.

Nacido en Ferrol en 1936, fue cofundador de ACS junto a Florentino Pérez (79), presidente del Metro de Madrid y vicepresidente de empresas como Hispano Química, además de profesor del IESE durante décadas.

Vinculado a patronatos de museos como el Reina Sofía o el Guggenheim Bilbao, construyó también una de las colecciones de arte privadas más importantes del país.

Uno de los dormitorios.

Uno de los dormitorios. Imagen facilitada a EL ESPAÑOL.

Esa biografía explica en parte el carácter de la casa de Pozuelo. La mansión estuvo hipotecada en varias ocasiones y acumulaba anotaciones preventivas de embargo relacionadas con entidades bancarias, Hacienda y el Ayuntamiento.

Divergencias entre hermanos, operaciones empresariales complejas y el propio estilo de vida de la familia tuvieron su eco en el Registro de la Propiedad. Solo cuando esas cargas han quedado canceladas, los herederos han dado el paso de sacar la casa al mercado.

El interior de la vivienda conserva todavía parte del mobiliario histórico de la familia, lo que aporta un plus de singularidad a la operación.

“La casa está construida con los mejores materiales. No voy a dejar el Picasso ni el Rothko, pero sí algunos muebles singulares que tenían mis padres, como unas sillas que fueron fabricadas para el Titanic y que compraron en un anticuario", ha explicado Joaquín a Vanitatis.

La casa, inmortalizada con las luces de noche.

La casa, inmortalizada con las luces de noche. Imagen facilitada a EL ESPAÑOL.

La urbanización Las Encinas, donde se ubica la finca, forma parte del cinturón residencial más exclusivo de Pozuelo de Alarcón, una zona de chalés aislados con jardines consolidados, pistas deportivas y servicios de seguridad privada.

Se trata de una de las áreas mejor comunicadas con Madrid, pero con suficiente distancia para preservar la intimidad de sus residentes, entre los que se cuentan empresarios, familias históricas y algún que otro rostro mediático.

Es, en palabras de Joaquín Torres, "una zona que demanda y requiere una transacción privada", en la que las grandes operaciones inmobiliarias rara vez se ventilan en portales o campañas abiertas.

Joaquina, amor de madre

La relación de Joaquín Torres con su madre fue de un apego emocional absoluto. Él mismo la define como "mi guía, mi referente" y reconoce que "lo perdió todo" el día que ella murió, a principios de marzo de 2024.

Fue su gran sostén desde la adolescencia, en especial cuando tuvo que afrontar su orientación sexual y el rechazo social y familiar que la rodeaba.

El arquitecto ha contado que, con solo 14 años, sus padres le llevaron a un psiquiatra para "curar" su homosexualidad, un episodio que marcó su infancia y su manera de verse a sí mismo.

En ese contexto, su madre fue quien permaneció más cerca, quien le sostuvo cuando él se sentía “una decepción” y quien actuó como refugio y confidente.