Lucía Bosé quiere vivir tranquila en su pueblo de Brieva.

Lucía Bosé quiere vivir tranquila en su pueblo de Brieva. GTRES

Famosos ADIÓS A UN ICONO

Lucía Bosé: "Mi familia y yo nos encerramos un mes en mi casa para despedirnos de Bimba"

La matriarca del clan ha demostrado que su carácter rebelde sigue intacto y ha querido recordar a su nieta con una sonrisa, porque aún "la siente a su lado cada día e incluso habla con ella".

Noticias relacionadas

Hace mes y medio que la luz de Bimba Bosé se apagó para siempre. Justo cuatro días antes de que su abuela - o nonna, como prefiere que la llamen sus nietos - cumpliera 86 años. Lucía Bosé concedió anoche en Sábado Deluxe la que aseguró será su última intervención televisiva y en la que volvió a demostrar que es una mujer de carácter y sin pelos en la lengua.

Su naturalidad a la hora de contar las cosas hicieron que aquellos que tenían dudas sobre las polémicas que envolvían últimamente a la familia Bosé, se desvanecieran por la tranquilidad con la que la matriarca del clan explicaba sus sentimientos. Tras varias semanas sin comprender las sonrisas en las caras de la familia de Bimba, Lucía no dudó: "Cuando se fue, vinieron todos a mi casa en Brieva. No sé cómo cabían todos porque solo tengo un cuarto para huéspedes pero allí estábamos 11 personas. Pasamos el mes de febrero todos juntos, sin salir de casa, pero felices, viendo películas, disfrazándonos y de fiesta. Digiriendo la pérdida de Bimba".

Lucía Bosé, Jara Tristancho, Paola Dominguín y Olfo Bosé, en el pueblo de Brieva.

Lucía Bosé, Jara Tristancho, Paola Dominguín y Olfo Bosé, en el pueblo de Brieva. GTRES

Aunque Lucía sigue sintiendo a la modelo muy cerca: "Yo hablo en mi casa con ella cada día. Ahora mismo está aquí a mi lado sonriéndome. Está en otra dimensión o como quieras llamarlo, pero sigue a nuestro lado". Sin embargo, no le ocurre lo mismo con su difunto exmarido, Luis Miguel Dominguín, con quien compartió 7 años de amor antes de su divorcio y con el que poco tenía que ver en cuanto a forma de ser y pensar: "Si se me apareciera el torero le diría: 'Encima que te has ido, vienes aquí a tocarme las pelotas".

Y es que la veterana actriz no cree en la muerte: "No soporto los tanatorios, el día que me vaya no quiero que me saquen de mi casa". Tanto es así que no teme a lo que tenga que llegar: "Ya estoy preparando mi 'maleta' (féretro), construyéndolo, y me está ayudando mi hija Lucía, pero hasta los 105 años no tengo programado marcharme". A lo que añadió: "A los 100 dejaré de fumar, algo que hago desde los 11 años".

Bimba junto a su abuela Lucía Bosé.

Bimba junto a su abuela Lucía Bosé. GTRES

Pero pese a no creer en el fin de la existencia, a Lucía le pesó mucho la desaparición de la nieta que más se parecía a ella en carácter y espíritu. Además, fue la última en enterarse del adiós de la modelo: "Estaba en un juicio, y fue raro porque todos los presentes me parecieron muy antipáticos porque ninguno se acercó a saludarme, y luego me dí cuenta de que nadie quería decirme nada porque sabían la noticia". Después, prefirió pasar su dolor en el pequeño pueblo de Brieva y alejarse de la frialdad de los tanatorios, una elección muy similar a la que hizo Bimba para su despedida: "Ella se fue como ella quiso, rodeada únicamente de sus hijas y de su amor".

Lucía conoce a Charlie Centa (24), "un chico muy simpático y muy guapo que ya quisiese para ella". Y también tiene muy bonitas palabras para el padre de Dora (13) y June (5), Diego Postigo (42): "Es un hombre extraordinario y me encanta como padre. Además los Postigo son estupendos, nunca les va a faltar de nada a las niñas".

De izquierda a derecha: Lucía Dominguín, Jara Tristancho, Lucía Bosé, Miguel Bosé y Paola Dominguín.

De izquierda a derecha: Lucía Dominguín, Jara Tristancho, Lucía Bosé, Miguel Bosé y Paola Dominguín.

No obstante, la espontaneidad de Lucía Bosé y su carácter sin reparos estuvo presente este sábado cuando se refirió a sus hijos: "Miguel era el más guapo de la familia, pero ahora está en decadencia. Aunque esto a él no se lo digo. Y a mis hijas Lucía y Paola les llamo 'brujas' porque siempre van despeinadas", decía la matriarca del clan con una sonrisa pícara en los labios.

A su avanzada edad, la italiana sigue haciendo honor a su intacto pelo azul con sus dosis de rebeldía y su naturalidad inquebrantable. Al final va a ser verdad que se trata de un ángel.